Menú

Crítica: 'Muñeca Rusa', temporada 2 (Netflix), con Natasha Lyonne

La segunda temporada de Muñeca Rusa supera las reservas rompiendo en parte algunos esquemas del original.

'Mis dobles, mi mujer y yo': una injusta olvidada de los 90 tan buena como 'Atrapado en el tiempo'

El audio empezará a sonar cuando acabe el anuncio

La segunda temporada de Muñeca Rusa supera las reservas rompiendo en parte algunos esquemas del original.
Natasha Lyonne en Muñeca Rusa | Netflix

La primera temporada de Muñeca Rusa logró, con su estreno en 2019, una cierta condición de serie de culto más allá de su razonable éxito en Netflix. También era un producto totalmente subordinado no ya a la incuestionable personalidad de su protagonista, Natasha Lyonne (ella misma un tómalo o déjalo en toda regla) sino de su fórmula Atrapado en el tiempo, en el que la protagonista moría para revivir una y otra vez el mismo día.

Cabía la posibilidad de que la serie ideada por la propia Lyonne, la actriz Amy Poehler y Leslye Headland cayera presa de su propia fórmula, de un inflexible esquema narrativo difícil de modificar: obligada a reconstruir una y otra vez el mismo día, Nadia llegaba a un cierto reconocimiento de su propia soledad tras reconstruir decenas de veces el día de su 36 cumpleaños. Ahora, a punto de cumplir 40, la serie esquiva la previsible descripción de la crisis de la mediana edad abordando otra temática: los viajes hacia atrás en el tiempo… pero no al suyo propio.

De ese modo, cada vez que Nadia coge su línea habitual de metro acaba bajándose en el pasado para indagar en la pérdida del oro (y la cordura) de su familia, particularmente de todas las mujeres que la han precedido. El rescate del tesoro de los Vulvokov, un bolso de Krugerrands africanos, es la "pata de conejo" de esta nueva entrega de Muñeca Rusa, concebida -al igual que The Flight Attendant, otro suspense cómico con estrella femenina- más como una secuela que una repetición, ampliando un tanto el alcance del reajuste interior de la protagonista.

Que el asunto verse sobre la identidad cultural de los judíos huidos de Europa (y el significativo gesto de que Nadia toma literalmente el lugar de sus antepasados) y no ande dando vueltas otra vez sobre el eterno cuestionamiento personal de la protagonista podría verse como un intento desesperado y derivativo de continuar la historia, pero ojo: es la gran decisión a aplaudir en esta segunda temporada.

La serie, esta vez pilotada en gran parte por la propia Lyonne como guionista y directora, se muestra bastante segura de sí misma a la hora de repetir la fórmula, pero a la vez no del todo, de la Muñeca Rusa original. Hay varias ideas interesantes en la propuesta, entre ellas abordar los años 80 como pesadilla (y no como decorado nostálgico) y, sobre todo, en tomar la excusa cuántica del regreso al pasado (en la primera mediante la reencarnación y repetición, aquí viajando hacia atrás en el tren) como un resorte para crear y recorrer espacios psicológicos, los de la propia Nadia, que excusan lo aleatorio de la idea.

Muñeca Rusa no somete ni sobre-explica este precepto fantástico pero sí fuerza el espacio y el tiempo para abordar conflictos interiores que, afortunadamente, van más allá de la típica descripción de la crisis de los 40 de Nadia o su condición de -ya saben- mujer en un mundo de hombres, yendo al núcleo existencial de toda su línea de sangre. La serie, en definitiva, sale de su aparente zona de seguridad ya en su temprana segunda temporada.

A ello ayuda el tremendo despliegue de personalidad de Natasha Lyonne, capaz de engullir todo, de alejar a algunos de los espectadores y también de atraer a otros, pero siempre capaz de reformular. las representaciones típicas de una heroína femenina de la multinacional Netflix. La serie comete algún otro fallo común a la primera temporada, marginando a un personaje secundario a mero apoyo de la protagonista, pero también hace al menos otra cosa bien: no se extiende más allá de lo necesario en siete capítulos de media hora que resultan más que suficientes.

Temas

En Cultura

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj Durcal