L. D. / EFE.-
Uría, empresario en el sector de la construcción, se mantuvo junto a Arrate durante los cuatro años del primer mandato del industrial vinícola como asesor del presidente y portavoz del club, cargos que abandonó en 1998 para regresar a sus negocios, en un decisión que dejó entrever ciertos desacuerdos con la Junta Directiva y el presidente.
De 39 años de edad, lo que le convierte en uno de los presidentes más jóvenes de la "Liga de las estrellas", casado y padre de tres hijos, Uría se postuló como aspirante a la presidencia una vez que José María Arrate hizo pública su decisión de no presentarse a la reelección.
El alcalde de Zeberio por el partido en el que milita, el PNV, ha alcanzado, sin duda, la gran ilusión de su vida desde que, gastando parte del dinero de su primer sueldo, se hiciese socio de un club del que pretende esté en Europa año sí, año también.
Como ya ocurriera en los primeros años 80, en la época de los títulos, en los que disfrutaba, además de con los éxitos de su equipo, con el fútbol de seda de su jugador más admirado, un Manu Sarabia en su momento de plenitud.
Al igual que durante la campaña electoral, al final de la cual se ha confesado "agotado", para Uría, lo más duro sin duda de la presidencia que ejercerá en los próximos cuatro años será tener que enfrentarse con regularidad a los medios de comunicación, labor que ni le gusta demasiado ni para la que está muy capacitado, probablemente producto de una formación que, como estudiante, interrumpió a los 17 años, cuando decidió ponerse a trabajar.
De 39 años de edad, lo que le convierte en uno de los presidentes más jóvenes de la "Liga de las estrellas", casado y padre de tres hijos, Uría se postuló como aspirante a la presidencia una vez que José María Arrate hizo pública su decisión de no presentarse a la reelección.
El alcalde de Zeberio por el partido en el que milita, el PNV, ha alcanzado, sin duda, la gran ilusión de su vida desde que, gastando parte del dinero de su primer sueldo, se hiciese socio de un club del que pretende esté en Europa año sí, año también.
Como ya ocurriera en los primeros años 80, en la época de los títulos, en los que disfrutaba, además de con los éxitos de su equipo, con el fútbol de seda de su jugador más admirado, un Manu Sarabia en su momento de plenitud.
Al igual que durante la campaña electoral, al final de la cual se ha confesado "agotado", para Uría, lo más duro sin duda de la presidencia que ejercerá en los próximos cuatro años será tener que enfrentarse con regularidad a los medios de comunicación, labor que ni le gusta demasiado ni para la que está muy capacitado, probablemente producto de una formación que, como estudiante, interrumpió a los 17 años, cuando decidió ponerse a trabajar.
