L.D./EFE.-
.El juvenil Fernando Torres, con una excelente segunda parte, llevó al Atlético de Madrid al triunfo sobre el Sporting de Gijón, una victoria que comienza a tornar el sueño del retorno a Primera en una realidad cuando sólo falta una jornada para la conclusión del campeonato.
El Atlético afrontó la penúltima final de la temporada como lo hizo durante el resto del año, con la tensión y los nervios por la importancia de los puntos a flor de piel y con muy poco juego.
El Sporting de Gijón, por contra, no tenía nada en juego, salvo las supuestas "primas" de terceros y encaró el envite mucho más relajado.
Esa tranquilidad se tradujo en mejor fútbol sobre el verde del Calderón.
Toni Jiménez salvó al Atlético de encajar el primer tanto en el minuto 7 y en el 20 estuvo a punto de marcar Alberto.
Fueron dos serios avisos de un Sporting que puso al borde del infarto a la fiel hinchada rojiblanca con demasiada frecuencia y, que dirigido por un excelente Igor Lediajov, se dispuso a amargar la fiesta local.
En el Atlético, mientras tanto, solo un disparo lejano de Salva hizo intervenir con acierto a Juanjo Valencia. El resto, imprecisiones y balones largos sin destino claro.
Un contraataque perfecto del Sporting al filo del descanso no fue culminado por Pablo Alvarez cuando lo tenía todo a favor. El descanso fue un alivio para los Carlos Cantarero, que tenía en la recámara al su talismán, el juvenil Fernando Torres, a la espera en el banquillo.
Y el "efecto Torres" surgió de nuevo. El joven futbolista revolucionó el ataque rojiblanco y trazó sobre la hierba jugadas de lujo.
En cinco minutos provocó las dos expulsiones del Sporting. Isma primero y Vicente después no pudieron con su cintura y vieron la segunda amarilla. El Sporting se quedó con nueve y a merced del Atlético.
Torres levantó al público de sus asientos y el gol se intuía hasta que Luque (m. 71) de un soberbio disparo de falta directa incrustó el balón en las mallas de Valencia. El Calderón estalló, pues el tanto ponía al Atlético en posición de ascenso por primera vez en toda la temporada.
El Atlético afrontó la penúltima final de la temporada como lo hizo durante el resto del año, con la tensión y los nervios por la importancia de los puntos a flor de piel y con muy poco juego.
El Sporting de Gijón, por contra, no tenía nada en juego, salvo las supuestas "primas" de terceros y encaró el envite mucho más relajado.
Esa tranquilidad se tradujo en mejor fútbol sobre el verde del Calderón.
Toni Jiménez salvó al Atlético de encajar el primer tanto en el minuto 7 y en el 20 estuvo a punto de marcar Alberto.
Fueron dos serios avisos de un Sporting que puso al borde del infarto a la fiel hinchada rojiblanca con demasiada frecuencia y, que dirigido por un excelente Igor Lediajov, se dispuso a amargar la fiesta local.
En el Atlético, mientras tanto, solo un disparo lejano de Salva hizo intervenir con acierto a Juanjo Valencia. El resto, imprecisiones y balones largos sin destino claro.
Un contraataque perfecto del Sporting al filo del descanso no fue culminado por Pablo Alvarez cuando lo tenía todo a favor. El descanso fue un alivio para los Carlos Cantarero, que tenía en la recámara al su talismán, el juvenil Fernando Torres, a la espera en el banquillo.
Y el "efecto Torres" surgió de nuevo. El joven futbolista revolucionó el ataque rojiblanco y trazó sobre la hierba jugadas de lujo.
En cinco minutos provocó las dos expulsiones del Sporting. Isma primero y Vicente después no pudieron con su cintura y vieron la segunda amarilla. El Sporting se quedó con nueve y a merced del Atlético.
Torres levantó al público de sus asientos y el gol se intuía hasta que Luque (m. 71) de un soberbio disparo de falta directa incrustó el balón en las mallas de Valencia. El Calderón estalló, pues el tanto ponía al Atlético en posición de ascenso por primera vez en toda la temporada.
