L. D. / Agencias.-
Reyes se dejó ir en los últimos metros y terminó quinto. Por su parte, Redolat cumplió con creces en la semifinal que le enfrentaba al indiscutible favorito de la distancia, el plusmarquista mundial Hicham el Guerrouj. Terminó segundo, tras la estela del poderoso atleta de Marruecos.
El barcelonés fue cómodamente a la estela del brasileño Hudson de Souza hasta que, poco después del toque de campana, Silva endureció la carrera para hacer la selección definitiva. Pasaban los seis primeros y Estévez pudo ahorrar fuerzas en los últimos metros. El valenciano José Antonio Redolat, campeón de España, obtuvo el salvoconducto a continuación con la fórmula infalible de seguir la estela del plusmarquista mundial, el marroquí Hichem El Guerruj. Este puso en fila al grupo a 700 metros de la meta. El plusmarquista mundial de 1.500, sabedor de su mediocre sprint pero consciente de que es invulnerable en un ataque largo, venció con 3:39.54 y Redolat le siguió en 3:39.75.
La clasificación de otros dos marroquíes, además de El Guerruj, para la final del domingo es una mala noticia para los atletas quienes hayan soñado con derrotar al campeón mundial, como hizo el keniano Noah Ngeny en la final olímpica de Sydney. De acuerdo con los precedentes, El Guerruj sacrificará, en aras de la patria, al menos a uno de sus compatriotas y tendrá garantizada una final a ritmo cercano al récord del mundo. Parece que sólo un accidente podría privarle de su tercera medalla de oro seguida.
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El barcelonés fue cómodamente a la estela del brasileño Hudson de Souza hasta que, poco después del toque de campana, Silva endureció la carrera para hacer la selección definitiva. Pasaban los seis primeros y Estévez pudo ahorrar fuerzas en los últimos metros. El valenciano José Antonio Redolat, campeón de España, obtuvo el salvoconducto a continuación con la fórmula infalible de seguir la estela del plusmarquista mundial, el marroquí Hichem El Guerruj. Este puso en fila al grupo a 700 metros de la meta. El plusmarquista mundial de 1.500, sabedor de su mediocre sprint pero consciente de que es invulnerable en un ataque largo, venció con 3:39.54 y Redolat le siguió en 3:39.75.
La clasificación de otros dos marroquíes, además de El Guerruj, para la final del domingo es una mala noticia para los atletas quienes hayan soñado con derrotar al campeón mundial, como hizo el keniano Noah Ngeny en la final olímpica de Sydney. De acuerdo con los precedentes, El Guerruj sacrificará, en aras de la patria, al menos a uno de sus compatriotas y tendrá garantizada una final a ritmo cercano al récord del mundo. Parece que sólo un accidente podría privarle de su tercera medalla de oro seguida.
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