L. D. / Agencias.-
Al conocer el fallo del Juzgado de lo Social número 2 de Sevilla que ha llevado el llamado
caso Pier
, Lopera ha manifestado a la
Cadena Cope
en Sevilla que con ello se crea un peligroso precedente y que está basado, según sus palabras, "en tres testigos falsos".
La sentencia da la razón a Pier en su contencioso con el Betis, al que reclamaba 264 millones por los problemas derivados de su traspaso en 1995 desde el Sporting de Gijón al Tenerife y a renglón seguido al club andaluz, y ha causado sorpresa entre los dirigentes de la entidad bética, que presentará un recurso de súplica ante el TSJA. "A partir de ahora llegarán las demandas por kilos. Un trabajador que haya estado en el Betis y que ahora no tenga dinero puede poner una demanda. Que sale bien, pues le toca la lotería", ha destacado con ironía Lopera.
Añade el presidente del Betis que para ello "se buscan testigos falsos, como los tres que se ha buscado Pier: su representante (Pedro Bravo), que sólo busca lo mejor para el jugador; un empleado -el ex gerente del Tenerife-; y el presidente del Tenerife (Javier Pérez), que dice que no tiene nada en contra del Betis, cuando el año pasado vivimos el caso Barata ".
El mandatario ha insistido en que nunca hizo promesa alguna a Pier, que no hay ningún documento que le obligue y que el jugador firmó sin problemas el finiquito cuando fue traspasado al Zaragoza en 1997. "¿Por qué no puso el jugador nada de esto cuando firmó el finiquito? Si se le debía dinero, tenía que haberlo puesto por escrito. La sentencia es una monstruosidad, aunque me parece que se ha estudiado en muy poco tiempo", señala Ruiz de Lopera.
El contencioso se remonta a la campaña 94-95, cuando Pier fichó por el Sporting y aceptó tener una cláusula de rescisión de 500 millones para todos los clubes, salvo el Tenerife, que podía recuperarlo por sólo 200. Luego el jugador firmó otra cláusula por la que pagaría de su bolsillo esa diferencia si volvía al Tenerife. El club canario, a finales de esa temporada, ejerció su opción de compra para traspasarlo seguidamente al Betis, con lo que el Spórting reclamó judicialmente al futbolista y ganó el pleito en todas las instancias, aunque el pasado año llegó a un acuerdo con Pier y accedió a rebajar a la mitad los 300 millones iniciales.
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La sentencia da la razón a Pier en su contencioso con el Betis, al que reclamaba 264 millones por los problemas derivados de su traspaso en 1995 desde el Sporting de Gijón al Tenerife y a renglón seguido al club andaluz, y ha causado sorpresa entre los dirigentes de la entidad bética, que presentará un recurso de súplica ante el TSJA. "A partir de ahora llegarán las demandas por kilos. Un trabajador que haya estado en el Betis y que ahora no tenga dinero puede poner una demanda. Que sale bien, pues le toca la lotería", ha destacado con ironía Lopera.
Añade el presidente del Betis que para ello "se buscan testigos falsos, como los tres que se ha buscado Pier: su representante (Pedro Bravo), que sólo busca lo mejor para el jugador; un empleado -el ex gerente del Tenerife-; y el presidente del Tenerife (Javier Pérez), que dice que no tiene nada en contra del Betis, cuando el año pasado vivimos el caso Barata ".
El mandatario ha insistido en que nunca hizo promesa alguna a Pier, que no hay ningún documento que le obligue y que el jugador firmó sin problemas el finiquito cuando fue traspasado al Zaragoza en 1997. "¿Por qué no puso el jugador nada de esto cuando firmó el finiquito? Si se le debía dinero, tenía que haberlo puesto por escrito. La sentencia es una monstruosidad, aunque me parece que se ha estudiado en muy poco tiempo", señala Ruiz de Lopera.
El contencioso se remonta a la campaña 94-95, cuando Pier fichó por el Sporting y aceptó tener una cláusula de rescisión de 500 millones para todos los clubes, salvo el Tenerife, que podía recuperarlo por sólo 200. Luego el jugador firmó otra cláusula por la que pagaría de su bolsillo esa diferencia si volvía al Tenerife. El club canario, a finales de esa temporada, ejerció su opción de compra para traspasarlo seguidamente al Betis, con lo que el Spórting reclamó judicialmente al futbolista y ganó el pleito en todas las instancias, aunque el pasado año llegó a un acuerdo con Pier y accedió a rebajar a la mitad los 300 millones iniciales.
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