L D (EFE)
Raúl González, que se ha quedado a las puertas de ganar el
Balón de Oro
y el trofeo al mejor jugador del mundo que otorga la FIFA, ha vuelto a demostrar que es una pieza clave en el Real Madrid actual y ha firmado tres goles frente al Gimnástic de Tarragona (4-2) que han allanado el camino madridista hacia los cuartos de final de la Copa del Rey. Tras la derrota en el partido de ida (0-1) con el autogol de Karanka, Vicente del Bosque ha puesto esta vez a la mayoría de sus
cracks
sobre el terreno de juego, máxime teniendo en cuenta que el presidente Florentino Pérez quiere ganar el torneo del k.o., cuya final se disputará precisamente el 6 de marzo en el Santiago Bernabéu.
Pero si el técnico salmantino quería evitar otra sorpresa, no lo ha conseguido del todo. A los dos minutos de juego, Cuéllar, ex jugador de Barcelona y Betis, tras controlar el balón con el pechates. Pero cuando más se hacía patente el dominio madridista, llegaba el segundo gol del Nástic. Herrero se adelantaba con picardía a Hierro y batía a Casillas con un toque de mucha calidad. El mundo estaba al revés en el Bernabéu.
La rapidez de Cuéllar y Codina hacía mucho daño en el primer tramo del encuentro a una zaga del Madrid que volvía a cometer los errores de antaño. Los blancos anduvieron un buen rato desorientados hasta que Zidane volvía a dar un gran pase, esta vez a Guti, que establecía el empate a dos con un tiro cruzado. Luego llegarían el tiro al larguero de Figo y el tercer tanto madridista al filo del descanso, obra de Raúl tras una mala cesión de Tomás a Moso. Raúl, nada más comenzar la segunda mitad, ponía su sello al cuarto gol del Real Madrid tras una excelente jugada de Guti. La balanza de la eliminatoria ya estaba inclinada del lado del equipo blanco.
El Madrid se adueñó entonces del balón, acorraló a su rival y no paró de buscar un quinto tanto para evitar sobresaltos. Dispuso de un buen número de ocasiones para conseguirlo, pero no aprovechó ninguna y vivió la recta final del partido bajo la amenaza de sufrir un nuevo golpe que le hubiera arrojado al abismo. Y estuvo a punto de suceder en el minuto 80, cuando Munitis retrasaba un balón a Casillas que interceptaba Lara y obligaba al cancerbero madrileño a derribar al jugador del Nástic fuera del área para evitar el gol. Quedaba casi un cuarto de hora de infarto en la que los aficionados merengues han vivido con el corazón en un puño. Mucho sufrimiento hasta el final pero la justicia ha funcionado con el pase del Real Madrid a cuartos de final de la Copa del Rey.
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Pero si el técnico salmantino quería evitar otra sorpresa, no lo ha conseguido del todo. A los dos minutos de juego, Cuéllar, ex jugador de Barcelona y Betis, tras controlar el balón con el pechates. Pero cuando más se hacía patente el dominio madridista, llegaba el segundo gol del Nástic. Herrero se adelantaba con picardía a Hierro y batía a Casillas con un toque de mucha calidad. El mundo estaba al revés en el Bernabéu.
La rapidez de Cuéllar y Codina hacía mucho daño en el primer tramo del encuentro a una zaga del Madrid que volvía a cometer los errores de antaño. Los blancos anduvieron un buen rato desorientados hasta que Zidane volvía a dar un gran pase, esta vez a Guti, que establecía el empate a dos con un tiro cruzado. Luego llegarían el tiro al larguero de Figo y el tercer tanto madridista al filo del descanso, obra de Raúl tras una mala cesión de Tomás a Moso. Raúl, nada más comenzar la segunda mitad, ponía su sello al cuarto gol del Real Madrid tras una excelente jugada de Guti. La balanza de la eliminatoria ya estaba inclinada del lado del equipo blanco.
El Madrid se adueñó entonces del balón, acorraló a su rival y no paró de buscar un quinto tanto para evitar sobresaltos. Dispuso de un buen número de ocasiones para conseguirlo, pero no aprovechó ninguna y vivió la recta final del partido bajo la amenaza de sufrir un nuevo golpe que le hubiera arrojado al abismo. Y estuvo a punto de suceder en el minuto 80, cuando Munitis retrasaba un balón a Casillas que interceptaba Lara y obligaba al cancerbero madrileño a derribar al jugador del Nástic fuera del área para evitar el gol. Quedaba casi un cuarto de hora de infarto en la que los aficionados merengues han vivido con el corazón en un puño. Mucho sufrimiento hasta el final pero la justicia ha funcionado con el pase del Real Madrid a cuartos de final de la Copa del Rey.
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