L D (EFE)
El tenista mallorquín ha pasado por Ohio como un auténtico ciclón ya que ha sido el único jugador en llegar hasta el último partido sin ceder ni un sólo set. Su última “víctima” fue su compatriota Juan Carlos Ferrero al que venció en dos mangas por 6-3 y 6-4. En un partido menos igualado de lo que se esperaba Moyá, que partía como cabeza de serie número 16, derrotó a Ferrero, octavo favorito, quitando así la razón a las clasificaciones de la ATP.
Pero esta victoria es doble para el mallorquín ya que, por un lado, consigue acceder a la final de un Masters Serie, algo que no ocurría desde el mes de abril en Monte Carlo, donde precisamente Ferrero fue quien le arrebató el título. Por otro lado, consigue derrotar por segunda vez al de Onteniente, ya que, desde la primera vez que se vieron las caras, en 1999 en Barcelona, Moyá no ha conseguido vencer a Ferrero en las cinco ocasiones en que se habían enfrentado. “Tenía un sentimiento especial de que hoy podría ser mi día. Tenía la sensación de que algo bueno iba a pasar, aunque no sé por qué”, comentó el español. “Mi golpe de derecha está funcionando últimamente y por eso trato de controlar los partidos jugando con mi derecha. Además, estoy muy seguro y confiado con mi saque”, añadió.
La final del domingo en Cincinnati podrá reportar al mallorquín, su undécimo titulo de la ATP desde que se convirtiera en profesional el año 1995. Este año ya se ha impuesto en los torneos de Acapulco (México), Umag (Croacia) y Bastad (Suecia). Además, Moyá recoge el testigo de Manolo Orantes, último jugador español que disputó una final en Cincinnati en 1973. Entonces el vencedor fue el rumano Ilie Nastase. Su rival del domingo será el actual número uno de la ATP, el australiano Hewitt, que tuvo que sufrir mucho para doblegar a la sensación del torneo, el chileno Fernando González, que se quedó a las puertas del éxito.
Será la tercera final en un Masters Series para Hewitt que lleva una temporada plagada de éxitos con triunfos en Wimbledon, Indian Wells, Queen´s y San José, y se perfila como el gran favorito a repetir la victoria del pasado año en el Abierto de Estados Unidos. Hewitt y Moyá se han enfrentado en cinco ocasiones, con tres triunfos del español. Este mismo año, el mallorquín se ha adjudicado los dos encuentros en los que se han cruzado, en Monte Carlo y Roma, ambos sobre tierra batida.
Pero esta victoria es doble para el mallorquín ya que, por un lado, consigue acceder a la final de un Masters Serie, algo que no ocurría desde el mes de abril en Monte Carlo, donde precisamente Ferrero fue quien le arrebató el título. Por otro lado, consigue derrotar por segunda vez al de Onteniente, ya que, desde la primera vez que se vieron las caras, en 1999 en Barcelona, Moyá no ha conseguido vencer a Ferrero en las cinco ocasiones en que se habían enfrentado. “Tenía un sentimiento especial de que hoy podría ser mi día. Tenía la sensación de que algo bueno iba a pasar, aunque no sé por qué”, comentó el español. “Mi golpe de derecha está funcionando últimamente y por eso trato de controlar los partidos jugando con mi derecha. Además, estoy muy seguro y confiado con mi saque”, añadió.
La final del domingo en Cincinnati podrá reportar al mallorquín, su undécimo titulo de la ATP desde que se convirtiera en profesional el año 1995. Este año ya se ha impuesto en los torneos de Acapulco (México), Umag (Croacia) y Bastad (Suecia). Además, Moyá recoge el testigo de Manolo Orantes, último jugador español que disputó una final en Cincinnati en 1973. Entonces el vencedor fue el rumano Ilie Nastase. Su rival del domingo será el actual número uno de la ATP, el australiano Hewitt, que tuvo que sufrir mucho para doblegar a la sensación del torneo, el chileno Fernando González, que se quedó a las puertas del éxito.
Será la tercera final en un Masters Series para Hewitt que lleva una temporada plagada de éxitos con triunfos en Wimbledon, Indian Wells, Queen´s y San José, y se perfila como el gran favorito a repetir la victoria del pasado año en el Abierto de Estados Unidos. Hewitt y Moyá se han enfrentado en cinco ocasiones, con tres triunfos del español. Este mismo año, el mallorquín se ha adjudicado los dos encuentros en los que se han cruzado, en Monte Carlo y Roma, ambos sobre tierra batida.
