L D (Agencias)
Smetanine, de 29 años, culminó 150 kilómetros de fuga, la mayoría compartidos con el español del Relax Fuenlabrada Óscar Laguna, todo un aventurero. Pero este último intentó dejar la compañía del ruso en el Alto de El Gobernador, a 25 kilómetros de meta, y encontró la ruina. "Yo iba más fuerte que él y me hizo gracia que me quisiera dejar, y le dije: ¿qué haces, chaval?", comentaba el vencedor. El ciclista del Jazztel invirtió un tiempo de 4 horas, 17 minutos y 23 segundos, a una media de 44,339 kilómetros por hora, y ha aventajado en 1:57 a Laguna, segundo, y en 2:39 minutos al pelotón principal, donde han llegado todos los favoritos, por lo que no hay cambios en la general y Sevilla sigue de oro.
Mientras Smetanine celebraba su primer éxito en unas de las carreras grandes, la carrera aún temblaba por la caída que se produjo en el kilómetro 158. La Vuelta no termina de conocer un día de completa tranquilidad. Igor González, con el codo destrozado y traumatismo craneal, Jon Odriozola, con un corte en la mano y posible afectación tendinosa y nerviosa, según los médicos, y Chaurreau, con posible fractura de tobillo hubieron de ser evacuados. Otros aguantaron como pudieron encima de la bicicleta, como el español del Lampre Juan Manuel Gárate y Fernando Escartín (Coast). Al parecer, el retrovisor de un coche que cayó tras ser impactado por una moto fue el origen de la impresionante caída.
La etapa volvió a ser rápida. Empezó nuevamente a toda mecha y en la primera hora ya se habían cubierto más de 48 kilómetros. Como el pelotón no estaba dispuesto a pegarse la gran paliza en vísperas del Angliru, permitió la escapada de Óscar Laguna y Serguei Smetanine.Todos más tranquilos dejaron soñar a los aventureros, que iban abriendo hueco a su antojo. 11:10 minutos en el kilómetro 79. Los dos juntos y en buena armonía fueron quemando kilómetros. Pasaron el Alto de Buenos Aires (tercera categoría) con el grupo a más de 7 minutos.
El Fassa Bortolo de Petacchi animaba la marcha. En el Alto de El Gobernador (tercera) Laguna lanzó un inesperado ataque a Smetanine, y este, espoleado por la "afrenta" de su compañero de viaje, respondió con un latigazo que le permitió marcharse en solitario. Con medio pelotón magullado Smetanine decidió dejarse las pocas fuerzas que le quedaban en buscar la victoria más importante de su carrera. Con más de cuatro minutos de renta a falta de 10 kms de meta no podía fallar. El discípulo de Miguel Moreno, decano del ciclismo mundial, se dio incluso un baño de multitudes en las calles de Gijón. Era su primer éxito de la temporada y el 23 de su palmarés.
La decimoquinta etapa entre Gijón y el Alto del Angliru, de 176,7 kilómetros, será la reina de la Vuelta. El monte asturiano es la principal referencia de la carrera y marcará el momento más esperado tanto en el aspecto deportivo como en el de la épica que envuelve este deporte. Los 12,9 kilómetros de ascenso con pendiente media del 9,6 por ciento y máxima del 23,6 serán el colofón de una jornada que antes ofrece un recorrido tremendo. Los corredores deberán superar el Puerto de Marabio (primera categoría), el alto de Tenebredo (segunda) y el alto del Cordal (primera), a sólo ocho kilómetros de las primeras rampas de la ya mítica cumbre del Concejo de Riosa. José María Jiménez hizo historia al coronar por primera vez el Angliru en 1999 y en la edición del año 2000 se impuso el italiano Gilberto Simoni, en una jornada en la que Roberto Heras confirmó que iba a ganar la Vuelta.
Mientras Smetanine celebraba su primer éxito en unas de las carreras grandes, la carrera aún temblaba por la caída que se produjo en el kilómetro 158. La Vuelta no termina de conocer un día de completa tranquilidad. Igor González, con el codo destrozado y traumatismo craneal, Jon Odriozola, con un corte en la mano y posible afectación tendinosa y nerviosa, según los médicos, y Chaurreau, con posible fractura de tobillo hubieron de ser evacuados. Otros aguantaron como pudieron encima de la bicicleta, como el español del Lampre Juan Manuel Gárate y Fernando Escartín (Coast). Al parecer, el retrovisor de un coche que cayó tras ser impactado por una moto fue el origen de la impresionante caída.
La etapa volvió a ser rápida. Empezó nuevamente a toda mecha y en la primera hora ya se habían cubierto más de 48 kilómetros. Como el pelotón no estaba dispuesto a pegarse la gran paliza en vísperas del Angliru, permitió la escapada de Óscar Laguna y Serguei Smetanine.Todos más tranquilos dejaron soñar a los aventureros, que iban abriendo hueco a su antojo. 11:10 minutos en el kilómetro 79. Los dos juntos y en buena armonía fueron quemando kilómetros. Pasaron el Alto de Buenos Aires (tercera categoría) con el grupo a más de 7 minutos.
El Fassa Bortolo de Petacchi animaba la marcha. En el Alto de El Gobernador (tercera) Laguna lanzó un inesperado ataque a Smetanine, y este, espoleado por la "afrenta" de su compañero de viaje, respondió con un latigazo que le permitió marcharse en solitario. Con medio pelotón magullado Smetanine decidió dejarse las pocas fuerzas que le quedaban en buscar la victoria más importante de su carrera. Con más de cuatro minutos de renta a falta de 10 kms de meta no podía fallar. El discípulo de Miguel Moreno, decano del ciclismo mundial, se dio incluso un baño de multitudes en las calles de Gijón. Era su primer éxito de la temporada y el 23 de su palmarés.
La decimoquinta etapa entre Gijón y el Alto del Angliru, de 176,7 kilómetros, será la reina de la Vuelta. El monte asturiano es la principal referencia de la carrera y marcará el momento más esperado tanto en el aspecto deportivo como en el de la épica que envuelve este deporte. Los 12,9 kilómetros de ascenso con pendiente media del 9,6 por ciento y máxima del 23,6 serán el colofón de una jornada que antes ofrece un recorrido tremendo. Los corredores deberán superar el Puerto de Marabio (primera categoría), el alto de Tenebredo (segunda) y el alto del Cordal (primera), a sólo ocho kilómetros de las primeras rampas de la ya mítica cumbre del Concejo de Riosa. José María Jiménez hizo historia al coronar por primera vez el Angliru en 1999 y en la edición del año 2000 se impuso el italiano Gilberto Simoni, en una jornada en la que Roberto Heras confirmó que iba a ganar la Vuelta.
