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Madrid y Barça se declaran la guerra

Mourinho ha sido denunciado ante la UEFA y los blancos contraatacan demandando al club azulgrana por conducta antideportiva.

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Mourinho ha sido denunciado ante la UEFA y los blancos contraatacan demandando al club azulgrana por conducta antideportiva.

El último Real Madrid-Barcelona, el tercero de los cuatro clásicos entre ambos equipos en apenas dos semanas y media, está trascendiendo lo meramente futbolístico. Después de la victoria de los azulgrana en el Santiago Bernabéu (0-2), en la ida de semifinales de la Champions, los dos clubes se han enzarzado en una guerra sin precedentes.

El detonante ha sido el polémico arbitraje del alemán Wolfgang Stark, que decidió expulsar sin miramientos a Pepe, mostrándole la tarjeta roja directa, por una entrada a Dani Alves que sigue trayendo mucha cola, pues aún sigue sin quedar claro si el internacional portugués toca o no al lateral brasileño.

El mismo día del partido, el programa Punto Pelota de IntereconomíaTV emitió un vídeo en el que trataba de demostrar que el pie de Pepe no llegó a contactar con la pierna de Alves y que éste consiguió engañar a Stark con su teatro. El día después, fue colgado en YouTube otro vídeo en el que se pretendía hacer creer que en el programa de Josep Pedrerol manipularon las imágenes en defensa de los intereses madridistas, aunque rápidamente ha sido retirado de la red. Un embrollo, en definitiva, de difícil solución. Así, la pregunta sigue en el aire: ¿tocó Pepe a Dani Alves o no?

En la rueda de prensa posterior al encuentro, José Mourinho criticó airadamente el arbitraje de Stark, quien ya perjudicó a los blancos esta misma temporada en Lyon al no señalar un claro penalti a su favor. Pero el luso fue aún más allá al arremeter contra Pep Guardiola. "Es un fantástico entrenador de fútbol, pero ha ganado una Champions que a mí me daría vergüenza ganarla con el escándalo de Stamford Bridge. Y este año, si la gana, será con el escándalo del Bernabéu", dijo el portugués, que se preguntaba en voz alta por qué el Barcelona ha acumulado tanto poder: "No sé si es por la publicidad de UNICEF o porque son muy simpáticos".

Guardiola, que habló a continuación en la sala de prensa del Santiago Bernabéu, no quiso entrar al trapo, pero sí respondió el Barcelona un día después, denunciando al técnico madridista ante el Comité de Control y Disciplina de la UEFA por sus polémicas declaraciones, minutos después de que el propio organismo europeo confirmara la apertura de un expediente disciplinario.

Y es que el Barça se siente "perjudicado" por las palabras de Mou y por ello "defiende su historia, prestigio y honorabilidad por el esfuerzo que hizo el club por ganar la Liga de Campeones del 2009", decía Toni Freixa, secretario de la Junta Directiva del Barça. "Es inaceptable que nadie se atreva a cuestionar nuestros títulos ni tampoco nuestra relación con UNICEF. No queremos avivar el fuego, sino apagarlo. Los líderes sociales sólo tendrían que hablar de fútbol y no de cosas que incitan a la violencia", añadía.

Muy lejos de aplacarse los ánimos, el Real Madrid decidía contraatacar y, en un comunicado hecho público a última hora de la tarde, anunciaba que "se ve obligado" a denunciar ante la UEFA la "conducta antideportiva" de los jugadores del Barcelona por "simular agresiones de forma persistente con el único fin de inducir a error al árbitro del encuentro, lo que degeneró en la decisión manifiestamente injusta de expulsar a nuestro jugador Pepe".

Después de todo este lío, sólo dos cosas parecen quedar claras: una, que el Barça, salvo hecatombe en el partido de vuelta el próximo martes en el Camp Nou, será el que dispute la final el 28 de mayo en Wembley; y dos, que la crispación ha alcanzado unas cotas desmesuradas. Una crispación en la que, como denunció Libertad Digital, todos –jugadores, entrenadores, presidentes, árbitros, prensa y aficionados– tenemos nuestra parte de culpa.

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