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Perú sufre el lado más violento del fútbol

El campeonato peruano se ha paralizado ante la exigencia del Gobierno de jugar sin público por el asesinato de un hincha el pasado sábado.

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El campeonato peruano se ha paralizado ante la exigencia del Gobierno de jugar sin público por el asesinato de un hincha el pasado sábado.
Lugar donde cayó la víctima de las barras bravas. | EFE

El pasado sábado 24 de septiembre, el fútbol peruano se paralizó para presenciar el clásico entre Universitario de Deportes y Alianza Lima, sin duda los dos equipos con más arraigo entre los aficionados. El partido, como viene ser habitual en el campeonato local, no tuvo muchos destellos de calidad y al final, el resultado de 2-1 fue lo que menos importó.

El encuentro se celebró en el Estadio Monumental, el más grande del país con una capacidad de unos 80.000 espectadores, y donde Universitario juega sus partidos de local pese a no ser el propietario del mismo. Una de las características del estadio son sus "palcos suites", una suerte de apartamentos con capacidad para unas 10 personas donde los hinchas con mayores recursos (que los compran en propiedad) presencian los partidos y donde además la restricción de consumo de alcohol en recintos deportivos no parece ser cumplida.

Al finalizar el partido, sobre las 19:30 del sábado, saltó la noticia de que un hincha de Alianza Lima había caído 10 metros desde uno de esos palcos. Inmediatamente, las redes sociales comenzaron a trabajar y los testigos fueron dando información. Lo que en un primer momento parecía un accidente se tornó en tragedia: Walter Oyarce, de 23 años, había muerto por múltiples fracturas y un severo politraumatismo. La causa: la terrible agresión que había recibido en los mismos palcos por parte de un grupo de la barra brava de Universitario. Dos de ellos lo tomaron de las piernas y lo arrojaron al vacío. Testigos dijeron que la víctima cayó cuando estos hinchas radicales irrumpieron en el lugar y atacaron a los ocupantes, entre ellos mujeres y niños.

Las cámaras de televisión y de foto de los periodistas lograron captar la cara de los agresores y gran parte de ellos fueron identificados. A estas alturas, una semana después del hecho, cuatro de ellos ya están detenidos y dos han sido acusados por homicidio calificado: David Sánchez-Manrique Pancorbo (36 años) y José Luis Roque Alejos, ambos más conocidos por sus alias de "Loco David" y el "Cholo Payet". El primero de ellos no tiene el prototipo de barra brava que todos concebían en el Perú: proviene de una familia adinerada, fue educado en un colegio de clase alta y en una prestigiosa y cara universidad, vive en uno de los barrios más acomodados de Lima, y las investigaciones señalan grandes gastos mensuales en sus tarjetas de crédito. Después de verse involucrado en la muerte de Walter y sólo unas pocas horas después del homicidio, el "Loco David" logró salir del país rumbo a Miami. Tres días después volvió, según su abogado, tras una etapa de "reflexión".

Según la investigación del fiscal ocurrió lo siguiente: "Era tal la violencia desatada por los denunciados, según su propia versión se encontraban con síntomas de ebriedad, que en un primer momento, David Sánchez-Manrique Pancorvo y el "Cholo Payet" se trenzaron a golpes con Walter Arturo Oyarce Domínguez, por espacio de unos pocos segundos, en las gradas del palco C-130. Al momento en que trató de volver al palco C-128, el agraviado Walter Arturo Oyarce Domínguez, levanta su pierna derecha en posición de espaldas a la cancha, apoyado en la baranda de vidrio templado, lo que fue aprovechado por el sujeto conocido como ‘Cholo Payet’ para levantar la pierna izquierda de aquel e impulsarla con fuerza hacia arriba, acción que confluyó con la de David Sánchez-Manrique Pancorvo, quien a su vez lo golpeó hacia afuera, con sus dos manos, a la altura del tórax, lanzándolo hacia el vacío".

Intervención del Gobierno

Tras estos trágicos hechos, el Gobierno de Ollanta Humala decidió tomar una decisión: obligar a que los partidos de esta fecha se jugaran sin público. Sin embargo, los equipos, reunidos en la Asociación de Fútbol Profesional (ADFP) decidieron cancelar la fecha como muestra de duelo por la muerte del hincha, aunque otros creen que lo hacen para no perder dinero con la recaudación.

Oscar Benavides, alcalde de Ate –distrito donde está emplazado el estadio- anunció que había ordenado el cierre del recinto: "Vamos a cerrar el estadio hasta que hayamos investigado lo que sucedió y este acto deplorable sea castigado". Lo que no dijo es que ese estadio se utiliza desde el año 2.000 -cuando ya ocupaba dicho cargo- pese a que hasta ahora, 11 años después de su inauguración, no cuenta con licencia de funcionamiento. Sin duda, se trató de una medida populista.

Por ahora hay muchas preguntas por responder. Una de las incógnitas es porqué las cámaras de seguridad del estadio no registraron la caída del hincha y sí los momentos previos y posteriores. Según ha informado el diario local La República, el gerente de Imagen de Universitario es esposo de la prima hermana del "Loco David", un detalle que algunos medios apuntan como clave en la "desaparición" de las imágenes.

Por ahora muchas preguntas sin respuestas pero no hay duda de que la agenda informativa seguirá en los próximos días dominada por todos los datos que rodean este trágico final que tuvo el clásico del fútbol peruano.

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