Crónica del Panathinaikos 66 - Barcelona 84
Dejan Bodiroga ha regresado ante su afición, pero él no ha sido el protagonista sino Juan Carlos Navarro. La Bomba se ha visto apoyado por Vlado Ilievski (18 puntos) y de Anderson Varejao para lucirse en un partido de alto riesgo. Los dos entrenadores, Zeljko Obradovic y Svetislav Pesic, apostaron por defensas presionantes con la idea de recuperar lo antes posibles las posesiones y anotar con rapidez. El Barcelona comenzó dominando pese a la buena actuación inicial de Tsartsaris y a la anotación de Arriel McDonald. Dos triples casi consecutivos dieron las primeras ventajas a los de Pesic (7-12), aunque las defensas alternativas ordenadas por Obradovic causaron serios problemas al ataque azulgrana. El sobremarcaje a Bodiroga fue bien aprovechado por los pívots barcelonistas, especialmente por Varejao, y el equipo azulgrana acabó el primer cuarto con una mínima ventaja (17-18).
Una fulgurante salida del Barça, encarnada en el acierto de Navarro y el dominio bajo los aros de Dueñas, le permitió dar un estirón en el marcador (23-35). La fluidez en el ataque y la tensión defensiva hizo que dominara la situación con solvencia, aunque Obradovic reaccionó y ordenó jugar con sólo un hombre alto y cuatro exteriores. El Panathinaikos dio la vuelta a la situación en seis minutos. Con triples de Alvertis y Lakovic, pero sobre todo el gran partido de George Batiste, el equipo ateniense equilibró la situación y generó una enorme ansiedad en el juego de los campeones de Europa, que al descanso perdían por 41-40. Cuando peor se pusieron las cosas para el Barcelona (46-42), apareció Ilievski con dos triples consecutivos. Navarro le secundó y su equipo consiguió diez puntos de una tacada (46-52).
Una fulgurante salida del Barça, encarnada en el acierto de Navarro y el dominio bajo los aros de Dueñas, le permitió dar un estirón en el marcador (23-35). La fluidez en el ataque y la tensión defensiva hizo que dominara la situación con solvencia, aunque Obradovic reaccionó y ordenó jugar con sólo un hombre alto y cuatro exteriores. El Panathinaikos dio la vuelta a la situación en seis minutos. Con triples de Alvertis y Lakovic, pero sobre todo el gran partido de George Batiste, el equipo ateniense equilibró la situación y generó una enorme ansiedad en el juego de los campeones de Europa, que al descanso perdían por 41-40. Cuando peor se pusieron las cosas para el Barcelona (46-42), apareció Ilievski con dos triples consecutivos. Navarro le secundó y su equipo consiguió diez puntos de una tacada (46-52).
Alvertis, con un triple, apretó el marcador (49-52), pero otros diez puntos consecutivos de los de Svetislav Pesic, de nuevo con La Bomba como protagonista, pusieron otra vez una diferencia que resultó ya insalvable (49-62). El Barcelona lo tenía todo hecho al final del tercer cuarto. Mientras, el Panathinaikos, con 80 puntos de media por encuentro, anotó sólo diez en ese tercer período y ya no tuvo capacidad de reacción. Obradovic no acertó con el planteamiento táctico. Se empeñó en volver a jugar con un solo hombre en la pintura y cuatro por fuera, pero Pesic ya tenía aprendida la lección. Los azulgranas no perdieron la concentración y fueron aumentando su diferencia hasta el 66-84 final.
Crónica del Pamesa Valencia 85 - Zalgiris Kaunas 76
El Pamesa Valencia vuelve a alimentar su sueño de alcanzar la Final Four, un objetivo que parecía casi inalcanzable cuando en la primera jornada del top-16 cayó ante el Maccabi Tel Aviv, al que visita la próxima semana. Pero la victoria ante el Zalgiris Kaunas de un gris Sabonis apuntala a un Pamesa que jugó los cuarenta minutos a un nivel altísimo. Aprovechó su inspiración ofensiva para hacerse con la iniciativa del juego y la mantuvo con una gran defensa, especialmente con al marcaje que realizó Dejan Tomasevic a Sabonis.El choque comenzó disparado, con ambos equipos volcados en ataque. El Pamesa, con un juego eléctrico, mandó pronto un primer aviso al Zalgiris (20-13, m.6) y le obligó a recurrir a Sabonis, al que había reservado en el banquillo para los momentos trascendentales del encuentro. Ya habían llegado. Pero el equipo valenciano no amilanó. Paco Olmos movió con destreza sus piezas y encontró en Robert Pack y Dikoudis dos eficaces armas ofensivas. En el otro lado de la pista, la excelente defensa de Tomasevic secó a Sabonis, cuyas evoluciones seguían atentos sus hijos desde la grada. La rigurosa tercera falta personal señalada a Oberto hizo tambalearse por momentos al Pamesa, víctima del acierto en el tiro de Bagatskis y Javtokas, pero dos oportunos triples de Montecchia le devolvieron el pulso y le permitieron estirar su dominio hasta el descanso (47-44).
A ambos equipos les costó retomar el ritmo en la reanudación. Empujado por su animada afición, el Pamesa fue el primero en despertar del letargo y esta vez lo hizo desde la defensa, donde su entrega nubló las ideas del equipo lituano. Sabonis no podía con Tomasevic. Sólo Tanoka Beard, que se enfrentaba al que fue su equipo en la campaña 1999-2000, parecía aguantar el ritmo de un Pamesa que en el tercer cuarto dejó al Zalgiris en sólo 10 puntos y que disparó su renta (66-54). Pero Sabonis y los suyos no estaban dispuestos a vender barata su derrota y ajustaron su defensa. Cuando más ajustado estaba el marcador, un triple de Paraíso y otro del siempre inspirado Rigaudeau le dieron al Pamesa el aire que necesitaba para afrontar los últimos minutos sin temer por el triunfo.
