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Champions League

El Madrid se lleva la primera batalla en Lisboa y pone un pie en octavos

Golazo de Vinícius en un duelo marcado por los presuntos insultos racistas. Mourinho, expulsado, no se sentará en el banquillo en el Bernabéu.

Golazo de Vinícius en un duelo marcado por los presuntos insultos racistas. Mourinho, expulsado, no se sentará en el banquillo en el Bernabéu.
EFE

El Real Madrid ha salido vivo del Estadio Da Luz en un duelo ante el Benfica (0-1) cargado de mucha tensión, con un desagradable episodio alrededor de Vinícius al denunciar presuntos insultos racistas por parte de Prestianni. Pero, por encima de todo, dejó una conclusión inequívoca: este Real Madrid sabe sufrir y ahora por fin, con Álvaro Arbeloa en el banquillo, también sabe competir en Europa.

Los blancos no cayeron en la trampa emocional ni táctica que había preparado José Mourinho. Fue un equipo serio, aplicado, con el traje de faena puesto desde el primer minuto y con una idea clara: no conceder transiciones a un Benfica que, hace apenas tres semanas, había hecho muchísimo daño a este Madrid (4-2) precisamente corriendo.

Un inicio de tanteo y una lección aprendida

El arranque tuvo ritmo, intercambio de golpes y cierto aroma a vértigo. Aursnes fue el primero en probar fortuna con una internada que desnudó momentáneamente el costado derecho blanco, aunque sin rematador. El aviso estaba dado. El Madrid tardó en asentarse, pero cuando lo hizo fue a través de la posesión larga, paciente y casi pedagógica. Fede Valverde y Camavinga se multiplicaban para cerrar líneas de pase a Schjelderup y al joven Prestianni, mientras Tchouaméni ejercía de escoba imperial por delante de la zaga.

La primera gran parada del partido llevó la firma de Courtois. El belga, que en Lisboa siempre parece agigantarse, sacó una mano imposible a un disparo seco y raso de Aursnes. Media grada ya cantaba el 1-0. Pero Thibaut, en versión superlativa —como por otra parte cabía esperar—, volvió a recordar por qué es diferencial en noches grandes.

En ataque, el Madrid fue de menos a más. Arda Güler probó a Trubin desde la frontal, Mbappé no llegó por centímetros a un centro raso de Trent Alexander-Arnold y Vinícius empezó a asomar el colmillo por el costado izquierdo. Antes del descanso, el conjunto blanco aceleró y encerró al Benfica. Trubin sostuvo a los suyos con intervenciones de mérito ante Mbappé, Vinícius y el propio Güler. El 0-0 al intermedio dejó la sensación de oportunidad perdida para los de Arbeloa, pero también la certeza de que el plan funcionaba y de que el gol podría llegar en cuestión de tiempo.

Vinícius rompe el guion

La segunda parte arrancó con un Benfica más valiente sin balón, intentando incomodar la salida blanca. Sin embargo, el gol llegó precisamente cuando el Madrid pudo correr. Mbappé filtró hacia la izquierda, Vinícius recibió con espacio, encaró, se perfiló hacia dentro y soltó un derechazo quirúrgico a la escuadra izquierda. Imposible para Trubin. Un golazo, de los que no admiten discusión. De los que justifican un billete. El 0-1 encarrilaba la eliminatoria y castigaba la apuesta de Mourinho.

Pero la celebración derivó en algo mucho más serio. Tras un rifirrafe con Prestianni, Vinícius denunció al colegiado François Letexier un presunto insulto racista por parte del argentino, que le habría llamado "mono". El árbitro aplicó el protocolo antirracismo y el partido se detuvo durante diez minutos. El brasileño, arropado por sus compañeros, incluso amagó con marcharse al banquillo a la espera de decisiones.

El encuentro se reanudó en el 60’ tras la conversación del árbitro con el jugador del Benfica. El ritmo, inevitablemente, se resintió, y eso le perjudicó a un Madrid que hasta entonces estaba lanzado. El fútbol quedó en segundo plano durante unos instantes incómodos que recordaron que el balón no siempre es lo único que está en juego.

Saber sufrir también es ganar

Tras el parón, el Benfica trató de reengancharse al partido con más corazón que ideas. Schjelderup volvió a exigir a Courtois, pero el Madrid ya tenía el partido donde quería. Bloque medio, líneas juntas y salida rápida buscando a Vini, que estaba on fire. El brasileño pudo sentenciar en dos ocasiones claras. En una, Trubin respondió con reflejos felinos; en otra, el meta ucraniano volvió a aparecer para evitar el 0-2. Mbappé, por su parte, no firmó su noche más brillante, aunque su trabajo sin balón fue clave para estirar al equipo.

Los minutos finales fueron espesos, trabados, con más protestas que fútbol. Mourinho acabó expulsado por reclamar con vehemencia la segunda amarilla a Vinícius tras una falta en la frontal. El técnico portugués no estará en el banquillo del Bernabéu en la vuelta.

A balón parado llegó el último susto: un lanzamiento envenenado de Lopes Cabral que rozó el larguero de Courtois. El descuento fue interminable —más de diez minutos—, pero el Madrid no perdió la compostura. Incluso hubo tiempo para el debut europeo del joven Thiago Pitarch y para ver sobre el césped a Dani Carvajal, último superviviente de aquella final de 2014 —la famosa Décima— ganada también en Da Luz, y jugando como lateral izquierdo. El 0-1 final no sentencia, ni mucho menos, pero sí permite a los blancos dar el primer paso hacia la ronda de los 16 mejores.


Ficha técnica

Benfica, 0: Trubin; Dedic, Tomás Araújo, Otamendi, Dahl; Schjelderup (Ríos, min 73), Aursmes, Barreiro; Rafa Silva (Sudakov, min 73), Prestianni, Pavlidis
Real Madrid, 1: Courtouis; Trent, Rüdiger, Huijsen, Álvaro Carreras (Carvajal min 98); Arda Güler (Brahim min 86), Valverde, Tchouaméni, Camavinga (Pitarch, minu 93); Vinicius y Mbappé

Gol: 0-1, min. 49 :Vinicius;
Árbitro: François Letexier (Francia). Amonestó a Vinicius y Mbappé, del Madrid; y a Prestianni, del Benfica. Expulsó al técnico del Benfica, José Mourinho
Incidencias: Partido de ida del playoff de acceso a los octavos de final de la Champions disputado en el Estadio Da Luz de Lisboa ante 65.000 espectadores

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