González y Lawrie han firmado una gran tarjeta de 64 golpes, siete bajo el par del campo del Club del Mediterráneo en Borriol (Castellón). El argentino ha sido el vivo ejemplo de la expresión "disfruta y jugarás bien al golf". Porque la jornada inaugural de este torneo venía acompañada de altas dosis de expectación y de cierta ansiedad, focalizada en la vuelta de Sergio García, que reaparecía tras dos meses inactivo, y de José María Olazábal, que sólo ha disputado dos rondas en un año.
Pero los dos golfistas españoles han tenido un comienzo bastante discreto. El primero, que ejerce anfitrión del torneo, entregaba una tarjeta de 71 golpes, pero sólo le ha valido para ubicarse en el puesto número 53 de la tabla. El castellonense establecía una más que decente primera vuelta –dos bogeys y dos birdies–, pero empañaba el día con un doble bogey en el antepenúltimo hoyo.
Afortunadamente, el Niño compensó enseguida sus guarismos y consiguió un birdie antes de finalizar la jornada. Un bagaje que no le permite colocarse entre los mejores y que le obligará a mejorar sobremanera para no tener problemas este viernes y poder superar el corte.
Más desacertado que Sergio se ha mostrado José María Olazábal al firmar 73 impactos. Un resultado que le aleja de los puestos de privilegio y que demuestra que aún no está al nivel que desea. El vasco cometía tres bogeys en los cinco primeros hoyo y no pudo levantar después esa pesada losa. Mejoraba algo tras el parón, pero no ha podido bajar del par del campo, lo que también le obliga a la proeza este viernes.
En cuanto al resto de españoles, destaca la actuación de Carlos Suneson y Gonzalo Fernández-Castaño, que han terminado a cuatro golpes de los líderes González y Lawrie empatados con otros seis jugadores, entre los que se encuentra joven italiano Matteo Manassero, de sólo 17 años. Con un golpe más se encuentran Javier Colomo, que ha entrado en el torneo sustituyendo a Carlos Rodiles, y Alejandro Cañizares.
