El caso es que los germanos habían dominado el rebote y, gracias a eso y a los tiros libres provocados por sus pivots, mantenían todas sus opciones abiertas. Kasun constituía, sin duda, la mejor baza del Fráncfort, por encima incluso de sus artilleros, y era el hombre que los madrileños necesitaban parar. Una zona y el cansancio le mandaron al banco casi al final del tercer cuarto. El Madrid aprovechó esa tregua para volver a acomodarse (58-51). Con Kaspars Kambala en condiciones le habría costado menos esfuerzo lidiar con Kasun, que empezó a encontrar problemas en el mismo momento que Alfonso Reyes le tomó la matrícula. Pero si Kasun amenazaba al Madrid, Fotsis y Herreros apuntaban a los alemanes y a ellos nadie supo borrarles. El ex del Panathinaikos y el ex del Estudiantes acabaron ganando la partida a Kasun y los suyos con una serie de triples que abortó la oleada desatada por el Fráncfort al principio del último período y metió al Madrid en la senda del triunfo.
El juego de los colegiales se entonó en el segundo cuarto, en el que Pepu Hernández comenzó a mover el banquillo y los colegiales apretaron en defensa para evitar que el Le Mans se marchara en el marcador (32-21). Los madrileños continuaron intentándolo a lo largo de la segunda parte. Por medio de Felipe Reyes redujeron el marcador a cuatro puntos, en el minuto 26 (42-38), y Jiménez en el 27, con un triple, puso el 44-41, pero Sy, Turner y Jackson dieron la replica a cada aproximación de los visitantes. Además, los dos bases titulares de los madrileños, Azofra y Brewer, se cargaron de personales y Hernández tuvo que dar entrada a Miso.
En el último cuarto los franceses volvieron a poner 10 puntos de diferencia a su favor (56-46), pero los españoles no se dieron por vencidos y con dos triples, uno de Jiménez y otro de Loncar, volvieron a entrar en el partido (61-59). Sy y Price, con dos y tres puntos, respectivamente, dieron de nuevo un mayor margen a los locales. El arreón final del Estudiantes, liderado por Reyes, les acercó a cinco puntos, a falta de un minuto, pero los madrileños fallaron sus ya escasas opciones en los últimos ataques y los jugadores del Le Mans supieron controlar los últimos segundos. El Estudiantes rompe así una racha de cinco victorias consecutivas, dos en la Copa ULEB y tres en la Liga ACB.
Un parcial 14-2 en cuatro minutos (38-26) reflejó la clara tendencia local del choque, ya que el Lleida sólo pudo anotar con dos tiros libres de Bramlett. La efectividad de la defensa isleña quedó constatada con la discreta anotación visitante -siete puntos. El dominio de los grancanarios, que volvieron a contar con el base del equipo EBA Javier Alvarado, creció conforme se alcanzó el descanso, y la renta amarilla de trece puntos pudo ser incluso mayor de acertar en el último lanzamiento triple Marcus Goree.
En el comienzo de la segunda parte continuó la buena defensa del Auna Gran Canaria y, además, el acierto en el lanzamiento triple. Así, con sendas canastas de Penney y Burke el marcador reflejó un significativo 59-39, ante el cual, el técnico del Caprabo Lleida, Edu Torres, solicitó tiempo muerto. El equipo ilerdense reaccionó con cinco puntos seguidos (59-44), pero su mejoría fue efímera y los anfitriones no pasaron apuros al asumir responsabilidades el tándem Goree-Burke. En el último cuarto, cuatro minutos y medio sin marcar, por la zona que presentaron los visitantes, metieron al Caprabo en el partido, que redujo la desventaja a sólo de siete puntos (75-68). Pero el Auna recuperó la efectividad con lanzamientos de Penney y Reynés y no pasó apuros en la recta final.
El Etosa Alicante ha conseguido su primera victoria en competición europea y ha acabado con una racha de ocho partidos consecutivos sin ganar, tras salir triunfador en la pista del histórico Estrella Roja (87-89). El 5-0 de parcial con el que arrancó el partido podía hacer pensar que el Etosa no estaba en el partido y que no afrontaba el choque con mentalidad ganadora. Sin embargo, no fue así y, de la mano de José López Valera y de Lucio Angulo, se metió en el choque y demostró una fluidez ofensiva de la que había adolecido en otros partidos. La presencia, por primera vez, de DeMarco Johnson no se dejó notar en la anotación pero sí que en una mejor circulación del balón y en mejores posiciones de tiro que supieron aprovechar el resto de jugadores. El partido se movía por rachas y sólo un estirón del Estrella Roja en los últimos instantes del primer periodo le permitió adquirir una máxima diferencia en el marcador de seis puntos (27-21, minuto 10).
El Etosa no se vino abajo y dio la vuelta al marcador con un espectacular inicio de segundo cuarto en el que infligió un parcial de 0-7 al cuadro local (27-28, minuto 12). A partir de ese instante, el partido, en el que los ataques se imponían a las defensas, se movió en un marcador igualado. Pero los alicantinos estaban inconformistas y, con el buen trabajo bajo los tableros del pívot Iñaki de Miguel y Lou Roe, adquirió una máxima ventaja de nueve puntos (31-40, minuto 17) que se quedó en cuatro al descanso (42-46, minuto 20).
Sin embargo, la mejor imagen de los alicantinos estaba por llegar. El tercer cuarto de los de Luis Casimiro fue para enmarcar ya que una gran defensa le permitió anotar canastas fáciles y todo el equipo adquirió una confianza que le permitió adquirir una máxima diferencia de 17 puntos (58-75, minuto 28) y sin DeMarco Johnson en la pista. Los alicantinos supieron mantener una diferencia por encima de los diez puntos hasta cuatro minutos antes de la conclusión, cuando el Estrella Roja inició su festival de triples por medio de Rakocevic y Jeremin, que fueron reduciendo las diferencias hasta el punto de llevar el choque hasta una diferencia mínima que hizo que el Etosa se jugara el partido en los tiros libres. Angulo y Roe acabaron permitiendo que el Etosa rompa su rachas de ocho partidos consecutivos perdiendo y anotarse el primer triunfo de su historia en competición europea.
