
L D (Agencias) Tras las dos derrotas cosechadas en el Estadio de la Paz y de la Amistad, el coso madrileño se presentaba como la última esperanza para el equipo de Joan Plaza. Mucho tuvieron que sufrir los blancos en territorio heleno, protagonizando sendas remontadas que no dieron sus frutos. Esta vez fue el Real Madrid el que firmó una gran primera parte (hasta 19 puntos arriba) que le permitiría sobrevivir al arreón heleno de la segunda mitad.
A seis puntos llegaron a ponerse los de Giannakis al comienzo del último cuarto. El esfuerzo en defensa de unos y la falta de puntería de otros propició un final de partido muy ajustado, algo a lo que ya se ha acostumbrado el equipo blanco. Apretó Olympiacos como ya lo tuvieran que hacer sus rivales en los dos primeros partidos de la serie, pero de nuevo la remontada quedó en una posibilidad que no llegó a consumarse.
Aún así, el Real Madrid dejó ver ciertos signos de nerviosismo en plena reacción que pusieron en peligro un triunfo más necesario que nunca. Una vez más, Reyes y Bullock sostuvieron a su equipo. Aún cuando una canasta al contraataque de Mumbrú ponía al equpo blanco con una ventaja de 11 puntos, sendos triples de Vasilopoulos y Papaloukas volvieron a apretar el partido. Dos tiros libres de Raül López y la renuncia de Olympiacos a hacer falta en los últimos segundos permitieron a los blancos disfrutar de una victoria que les mantiene con vida.
El conjunto madridista entró en el partido concienciado de cuánto le iba en la cita, y pronto empezó a fraguar una victoria que le mantiene a flote en la máxima competición continental. Louis Bullock, inspirado en los últimos encuentros, no esperó esta vez a acudir al rescate de su equipo, sino que con dos triples consecutivos abrió una primera brecha importante en el marcador y enseñó el camino hacia el triunfo.
Junto a él destacó Mumbrú, que le ganó la partida a Josh Childress en las primeros lances y fue parte fundamental del parcial de 11-0 con que los de Joan Plaza iniciaron el partido. Pero si vital el ataque, no menos lo fue la defensa. Los blancos se olvidaron en Grecia de los problemas defensivos, y borraron del parqué al conjunto heleno. En los tres primeros minutos, los griegos sólo tiraron una vez a canasta y acumularon hasta cuatro pérdidas de balón.
Al festival del Real Madrid no tardó en apuntarse su capitán, Felipe Reyes. El cordobés puso su sello en 9 de los 11 siguientes puntos de su equipo y estiró la ventaja hasta situarla en un máximo de 18 cuando aún no había concluido el primer periodo. A diferencia de lo ocurrido en el Pireo, los blancos se mostraron resueltos a ganar, y a la tímida reacción de los griegos contestaron con un parcial de 10-0 con la que recuperaron la tranquilidad.
Hasta cinco minutos y medio tuvieron que pasar del segundo cuarto para que los de Giannakis pudieran anotar sus primeros puntos. Al escaso bagaje del Olympiacos no ayudó la mala actuación de su líder, Theo Papaloukas, una sombra del jugador decisivo que se pasea por el Viejo Continente y que había aparecido en los dos primeros partidos. Sus pérdidas de balón, fruto de errores incomprensibles, también ayudaron a cimentar la derrota visitante.
El buen juego del conjunto blanco se vio cortado al descanso. En la reanudación, la fluidez en ataque de los de Plaza se resintió y permitió que Olympiacos tomara aire. A ello contribuyó también el buen hacer del ex barcelonista Ionannis Bourousis, un escollo en la pintura que planteó innumerables problemas a los pívots blancos y que dio inicio a la remontada griega que puso en peligro el triunfo madridista.
