
L D (EFE) A falta de los doce partidos de individuales del domingo, el conjunto que dirige el alemán Bernhard Langer ha dado un paso gigantesco para conservar el trofeo de la competición de golf más prestigiosa del planeta.
Europa vencía 8 a 4 antes de los cuatro partidos de la tarde en la modalidad de "foursomes" (golpes alternos). Parecía que los norteamericanos remontaban el vuelo con Tiger Woods, por fin, ganando un partido junto a Chris Riley. Sólo fue un espejismo, pues los dos debutantes que emparejó Langer, los ingleses Paul Casey y David Howell, dieron el punto de mayor significado de la mañana y un invicto Sergio García, junto a Westwood, forzó un empate para no ceder terreno en la vanguardia.
Por la tarde se confirmó otro nuevo revolcón de los locales. De los cuatro partidos, los estadounidenses perdieron tres (cayó Tiger pero ganó Mickelson) y con la salvedad de la pareja Jiménez y el francés Levet, que volvió a perder por segundo día, el resto de los dúos que conformó Langer no le defraudó.
En la Copa Ryder de 1999, Europa se plantó en el domingo definitivo con una ventaja de 10 a 6, y perdió. En las ediciones de 1985 y 1997 (Valderrama), Europa igualmente se enfrentó a los doce individuales que cierran el torneo con 10',5 a 5,5. En ambos el triunfo correspondió al Viejo Continente, en lo que fue la mayor ventaja europea de cuantas ediciones se han disputado.
En Oaklands Hills, en las cercanía de Detroit, Europa ha conseguido el más difícil todavía: el nuevo récord para llegar a un domingo de partidos cuerpo a cuerpo (11 a 5). El equipo de Estados Unidos está ahora seriamente tocado. No tiene perdido el trofeo, pero sólo un desastre generalizado en el equipo de Langer podría hacer variar el rumbo que ha tomado esta competición. Los norteamericanos necesitan ganar 9,5 puntos de los 12 en juego, pues el empate es favorable para los representantes europeos.
Europa vencía 8 a 4 antes de los cuatro partidos de la tarde en la modalidad de "foursomes" (golpes alternos). Parecía que los norteamericanos remontaban el vuelo con Tiger Woods, por fin, ganando un partido junto a Chris Riley. Sólo fue un espejismo, pues los dos debutantes que emparejó Langer, los ingleses Paul Casey y David Howell, dieron el punto de mayor significado de la mañana y un invicto Sergio García, junto a Westwood, forzó un empate para no ceder terreno en la vanguardia.
Por la tarde se confirmó otro nuevo revolcón de los locales. De los cuatro partidos, los estadounidenses perdieron tres (cayó Tiger pero ganó Mickelson) y con la salvedad de la pareja Jiménez y el francés Levet, que volvió a perder por segundo día, el resto de los dúos que conformó Langer no le defraudó.
En la Copa Ryder de 1999, Europa se plantó en el domingo definitivo con una ventaja de 10 a 6, y perdió. En las ediciones de 1985 y 1997 (Valderrama), Europa igualmente se enfrentó a los doce individuales que cierran el torneo con 10',5 a 5,5. En ambos el triunfo correspondió al Viejo Continente, en lo que fue la mayor ventaja europea de cuantas ediciones se han disputado.
En Oaklands Hills, en las cercanía de Detroit, Europa ha conseguido el más difícil todavía: el nuevo récord para llegar a un domingo de partidos cuerpo a cuerpo (11 a 5). El equipo de Estados Unidos está ahora seriamente tocado. No tiene perdido el trofeo, pero sólo un desastre generalizado en el equipo de Langer podría hacer variar el rumbo que ha tomado esta competición. Los norteamericanos necesitan ganar 9,5 puntos de los 12 en juego, pues el empate es favorable para los representantes europeos.
