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Aston Martin a punto de hundirse tras los libres de Australia

Los motores Mercedes y Ferrari siguen siendo los más fiables y los que parecen estar más avanzados.

Los motores Mercedes y Ferrari siguen siendo los más fiables y los que parecen estar más avanzados.
Aston Martin a punto de hundirse tras los libres de Australia | EFE

Llegó la hora de arrancar los motores, la prueba de fuego para todos los equipos y poco o nada ha cambiado en los primeros libres del GP de Australia respecto a lo que vimos en los entrenamientos de pretemporada. Los motores Mercedes y Ferrari siguen siendo los más fiables y los que parecen estar más avanzados en el desarrollo de la nueva tecnología impuesta en la F1.

Mientras que en los primeros libres Ferrari dominó con el Red Bull de Max Verstappen mirando de cerca, en los segundos, donde los equipos preparan el coche para la carrera del domingo, McLaren con Piastri y Mercedes, con sus dos pilotos Russell y Antonelli, coparon el podio de una clasificación que confirma también a los peores equipos de la tabla.

¿Podría ir peor para Aston Martin?

Aston Martin sigue siendo el farolillo rojo. Mientras que Fernando Alonso no pudo salir a pista durante los primeros libres en los que Stroll solo pudo dar dos vueltas, en los segundos Alonso sólo pudo ser vigésimo a cinco segundos del tiempo de Piastri y el equipo duda de si el AMR26 pueda alcanzar la barrera del 107 por ciento que todo monoplaza debe lograr para no quedarse apeado del gran premio.

Con el motor capado y con una escasez de recambios, en este caso de baterías que es vergonzoso, el equipo inglés ha confirmado lo peores presagios. Adrian Newey aseguraba que solo tienen dos baterías, las que están montadas en los monoplazas, para todo el fin de semana, y si tenemos en cuenta que la vibración de la unidad de potencia tienden a romper esta pieza, las limitaciones son extremas. Desde Aston Martin han empezado a señalar con más intensidad a Honda como máximo responsable de este insólito arranque de temporada. Primero aseguraron que llegaban tarde, pero que se pondrían al día, y ahora tras los primeros compases de la competición han empezado a señalar a la delegación de Honda encargada de desarrollar el motor, como un equipo inexperto y novato en la F1. Según Newey del equipo que diseño el motor Honda para Red Bull en 2021 y 2022, y que les hizo campeones del Mundo, sólo queda un 30 por ciento porque el resto del personal se fue de la marca a poner paneles solares en casas. La declaración, pese a haberse hecho con un buen tono, esconde un enfado entendible ante una situación que es inadmisible para cualquier motorista.

Tanto Ford ahora con Red Bull, que no tenían experiencia como Audi que entra de nuevo en la F1, no han estado exentos de problemas, pero están lejos de una situación que tiene mal arreglo. Se habla ya de empezar a trabajar en los motores de 2027 y dejar atrás un año antes incluso de haberlo arrancado. Si Aston Martin podrá tomar parte de la carrera este domingo en Albert Park es todavía una incógnita pero mucho me temo que aunque alcancen la barrera del 107 por ciento y formen parte de la parrilla no creo que terminen el gran premio.

Problemas en otros garajes

Pero, pese a que los problemas de los coches verdes son los más llamativos no son los únicos. Carlos Sainz que ha sido decimoséptimo sólo pudo dar diez vueltas y se quedó a tres segundos de la cabeza de la clasificación. Un problema en el monoplaza le hizo estar con los brazos cruzados la mayor parte de la mañana. Tampoco Sergio Pérez pudo marcar un tiempo con el Cadillac que tuvo que ser retirado por problema que el equipo todavía no ha comunicado.

Ni siquiera a Max Verstappen, que tuvo una salida de pista violenta en donde parecía que el coche se iba a desmontar, se le vio cómodo. El neerlandés ya ha dejado claro su oposición a esta nueva F1 y estos coches en donde, según él, se castiga el pilotaje que diferencia a los pilotos al tener que pensar más en la recuperación de energía que en las estrategias de frenada para ganar tiempo y marcar la diferencia.

Esta temporada va a ser una temporada incierta, más de pruebas que de velocidad y adelantamientos. Todos, incluidos los organizadores, deberían estar preocupados por el tipo de espectáculo que han preparado después de complicar las especificaciones técnicas quizás demasiado para un deporte que debería ser sencillo, gana el que antes, más rápido, cubra la distancia y cruce la línea de meta. Los coches han dejado de ser un poco eso, bólidos de alta velocidad para parecerse más a naves espaciales, llenas de botones que gestionar. Sólo falta que llegue la inteligencia artificial y que conduzca los monoplazas.

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