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Segundo gran premio de Fórmula 1 y todo parece decidido

Russell ha vuelto a conseguir la pole con demasiada facilidad, seguido de su compañero de equipo Antonelli.

Russell ha vuelto a conseguir la pole con demasiada facilidad, seguido de su compañero de equipo Antonelli.
EFE

Cada vez que la FIA cambia el reglamento de la Fórmula 1 se supone que buscan, no solo una evolución en la tecnología que se incorpora a los monoplazas, sino también mejorar el espectáculo y la emoción de las carreras. Competitividad, igualdad y disputa tendrían que ser los objetivos prioritarios para una F1 que lleva algunos años con carencias en este sentido.

Pero las cosas están lejos de este objetivo. Tras la celebración del primer gran premio en Australia, donde ya se pudieron ver las primeras grandes diferencias entre las escuderías, entre Mercedes y el resto, y la rara sensación que dejó el primer domingo de carreras en todos, aficionados y pilotos, China no ha mejorado el escenario.

Con un trazado, el de Shanghái, con más zonas donde los pilotos pueden recuperar energía pudiendo aprovechar la recta al máximo y con Ferrari siendo el centro de atracción con su alerón móvil trasero bautizado como ‘Macarena’, se esperaba que las cosas fueran distintas. Pero no, la distancia entre Mercedes y el resto se ha hecho más evidente si cabe.

En condiciones de igualdad y competitividad, seamos francos, ni Antonelli ni posiblemente Russell marcarían los mejores tiempos, y en la calificación para la conformación de la parrilla para la sprint de mañana se han quedado a casi medio segundo de los coches perseguidores que en este caso son McLaren y Ferrari.

Russell incontestable

Y es lo que ha ocurrido esta madrugada en el circuito chino: Russell ha vuelto a conseguir la pole con demasiada facilidad seguido de su compañero de equipo Antonelli y lejos, ambos, a tres décimas de los británicos Norris y Hamilton que fueron tercero y cuarto, y a casi medio segundo de Piastri y algo más Leclerc, que se quedaron con la quinta y la sexta posición.

Todos parecen sufrir menos los Mercedes, hasta Max Verstappen sufrió para entrar en la Q3 y se tuvo que conformar con la séptima posición, mientras pedía por radio a su equipo que necesitaba una mejora en la manejabilidad del coche.

Una brecha infranqueable si comparamos la cabeza de la parrilla con los monoplazas que conducen los pilotos españoles, y eso que en el caso de Aston Martin ha habido cierta mejoría.

Los españoles siguen en su infierno particular

Ni Williams, un monoplaza pesado, de aerodinámica ruda y con problemas de fiabilidad, ni Aston Martin, con mucho que probar y limitado de potencia, parecen poder siquiera luchar entre los diez primeros de la parrilla.

Al menos, en esta ocasión, el AMR26 de Fernando Alonso pudo rodar y de los cinco segundos que perdía con la cabeza de carrera en los entrenamientos y en Australia, la distancia se ha reducido a tres segundos y medio. El bicampeón del mundo pudo adelantar a su propio compañero de equipo, Lance Stroll, y a los dos Cadillac y saldrá decimonoveno. La escudería inglesa ha probado en China una nueva centralita electrónica y batería de las que el equipo no ha querido hablar mucho. La incógnita ahora es saber si Alonso y Stroll podrán terminar la carrera, aunque sea la sprint, o asumen como un triunfo el seguir rodando y recogiendo datos para intentar enmendar el desastre.

Un poco mejor le fue a Carlos Sainz que marcó el decimoséptimo tiempo, rozando la Q2, y estuvo luchando con el Alpine de Colapinto, que sí pudo pasar a la siguiente ronda, y fue mejor que su compañero de equipo Alex Albon. Si bien el madrileño no tuvo demasiados problemas de fiabilidad durante la clasificación, tuvo que lidiar durante los entrenamientos con varios fallos de desconexión de la telemetría que le impidieron rodar durante gran parte de la sesión.

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