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¿Qué le pasa al Real Madrid? Las claves de la crisis blanca

Los blancos, con tres derrotas este curso, están lejos del Barça en Liga y hundidos en Champions. La derrota ante el Milan, la gota que colma el vaso.

Los blancos, con tres derrotas este curso, están lejos del Barça en Liga y hundidos en Champions. La derrota ante el Milan, la gota que colma el vaso.
El Real Madrid, en crisis tras la derrota contra el Milan en el Bernabéu. | EFE

El Real Madrid está en crisis. Sí, la palabra es fuerte, pero es la realidad, aunque algunos de los miembros de la plantilla —entre ellos Luka Modric— se empeñen en negarlo. Los blancos acumulan tres derrotas este curso (una en Liga en el Clásico ante el Barcelona y dos en Champions), pero sobre todo las sensaciones son pésimas, con un juego lento, previsible y sin fluidez en ataque, además de una endeblez defensiva preocupante, entre otros males.

Carlo Ancelotti empieza a ser mirado con lupa por la directiva merengue que encabeza Florentino Pérez. El técnico italiano ha ganado 14 trofeos como entrenador madridista, diez de ellos en esta segunda etapa que arrancó en verano de 2021, incluyendo dos Champions, dos ligas y una Copa del Rey, entre otros títulos. La pasada temporada parecía ser un genio, con la reinvención de Jude Bellingham como falso nueve, pero ahora está más en entredicho que nunca.

La derrota de este martes ante el Milan en el Santiago Bernabéu (1-3), en la cuarta jornada de la Champions, puede ser un punto de inflexión… o no. También parecía hace diez días que el Madrid había tocado fondo en el Clásico (0-4), pero la derrota frente a los rossoneri no ha hecho sino agravar la crisis de los merengues. Crisis, sí.

Un equipo que está muy lejos de aquella versión de la campaña 2023/24 que le permitió ser muy superior en Liga y levantar su decimoquinta Copa de Europa por delante de muchos favoritos, entre ellos un Manchester City al que eliminó en el Etihad Stadium en los cuartos de final.

Pero más allá de los resultados, lo más preocupante en el Madrid son las sensaciones que transmite: sin esa eneryía necesaria de la que tanto habla Ancelotti cuando va por debajo en el marcador y sin atisbo alguno de esa actitud que exige la grada del Bernabéu, que ha visto dos derrotas consecutivas por primera vez en más de cinco años (que se suman este curso a la encajada en Champions frente al Lille).

Sin físico, ni actitud

Las piernas tampoco parecen responder, en muchas ocasiones corriendo los jugadores sin sentido y de manera desestructurada (como pollos sin cabeza, que se diría vulgarmente). Por no hablar de la nula presión cuando los delanteros pierden la pelota arriba. No apareció la épica ante el Milan. Tampoco el compromiso, como demuestra un dato bastante preocupante: en la presente edición de la Champions, el Madrid ha corrido 5 kilómetros menos que el Milan, 6 menos que el Borussia Dortmund, 12 menos que el Lille y 8 menos que el Stuttgart. Ahí es nada...

"Tenemos que encontrar la solidez que hemos tenido durante mucho tiempo. Hemos encajado siete goles en los últimos dos partidos (Barça y Milan) y eso es demasiado para un equipo que ha construido su fuerza en la solidez", dijo Ancelotti este martes tras la derrota frente a los transalpinos. A los partidos contra culés y rossoneri, hay que sumar los dos goles que los blancos encajaron contra el Borussia Dortmund (5-2). Los alemanes llegaron a ir ganando por 0-2 al descanso, pero Vinícius Júnior apareció en la segunda parte con un hat-trick para liderar una remontada antológica.

Una defensa muy endeble

Es decir, nueve goles encajados por el Madrid en sus tres últimos partidos, todos ellos en casa. Preocupante cuanto menos, teniendo en cuenta además que sólo hay nueve equipos que encajen más tantos de media. Además, los de Ancelotti han concedido en esos tres partidos un total de 36 remates, a una media de 12 por encuentro.

La ausencia de Dani Carvajal, lesionado hace un mes contra el Villarreal, se está notando en exceso. Ya no sólo porque Lucas Vázquez no está al mismo nivel que el lateral de Leganés antes de quedar fuera de combate, sino por la solidez a la que contribuía el internacional español. Hay 14 equipos en Europa que permiten menos que el Real Madrid, cuya contundencia brilla por su ausencia, con una zaga blanda que gana solo el 41% de duelos aéreos.

A ello hay que recordar que Nacho Fernández se marchó el pasado verano —rumbo al Al-Qadsiah FC de Arabia Saudí— y David Alaba sigue sin recuperarse de la lesión que sufrió en diciembre de 2023 (rotura del ligamento cruzado).

Capítulo aparte merece Aurélien Tchouaméni. El francés sigue sin dar el nivel que esperan de él en la casa blanca después de dos temporadas y lo que llevamos de la presente: Apenas roba balones para crear contras vertiginosas ni tampoco somete al rival. Además, su aportación como central —posición en la que se ha desempeñado en no pocas ocasiones— tampoco es determinante. Si acaso, al búfalo galo le salva el peligro que genera a balón parado.

Sin olvidar tampoco que Antonio Rüdiger, Ferland Mendy y Éder Militao tampoco están al mismo nivel de antaño. Especialmente el internacional brasileño, que sigue sin recuperarse completamente de la grave lesión que sufrió en agosto de 2023 y que le tuvo en el dique seco durante la mayor parte del curso.

Sin puntería ni verticalidad

Así, la mejoría del juego debe empezar por recuperar la solidez atrás, como base para crecer, pero lo cierto es que el rendimiento ofensivo en el último mes tampoco es precisamente para tirar cohetes, con diez goles a favor en cinco encuentros (cinco dianas en un solo partido, ante el Dortmund) por otros diez encajados.

La verticalidad que siempre ha caracterizado al equipo ya no es tal, ni siquiera con la llegada de un Kylian Mbappé cuya adaptación ya empieza a preocupar. El francés tiene un mejor entorno y goza de más oportunidades que en el París Saint-Germain, pero sigue con la pólvora mojada. El año pasado realizaba cuatro remates de media por encuentro y este año hace uno más (5), sin contar penaltis. Sin embargo, en la 2024/25 lleva menos de la mitad (0,3) de goles de media, cada 90 minutos, que la pasada campaña (0,7). Mbappé es más participativo --toca el balón de media 11,6 veces por las 8,8 del curso pasado--, pero su incidencia es mucho menor.

Tampoco es buen momento para Vinícius Júnior. El brasileño, que se quedó sin ganar el Balón de Oro, estaba en el foco ante el Milan y, aunque provocó un penalti que él mismo convirtió, su partido estuvo muy por debajo de lo esperado. Remató cuatro veces —tres de ellas entre los tres palos—, pero en 58 acciones con balón sumó 20 pérdidas. Además, no estuvo eléctrico, solo completando 2 de los 6 regates intentados y su acierto en el pase fue de sólo el 79 por ciento (26/33).

A esto se añade una versión de más a menos de Bellingham. Con la llegada de Mabppé era lógico que el inglés retrasara su posición, y su inicio de temporada en la Supercopa de Europa fue notable, siendo incuso MVP de la final. Pero en 12 partidos —titular en todos ellos—, todavía no ha celebrado ningún gol y ha dado dos asistencias.

Otro Madrid sin Kroos

En general, todo ello se traduce en que el Real Madrid es uno de los peores de Europa en lo que a verticalidad se refiere. Y es que, tras la salida del faro del juego madridista como era Toni Kroos, las posesiones son más cortas (50,4% de media) y los pases entre los jugadores blancos tienen una distancia media de 17,3 metros, apenas sin arriesgar.

Ancelotti sigue sin encontrar su sala de máquinas para este año sin el germano, que se retiró del fútbol el pasado verano tras disputar la Eurocopa con su selección nacional —su último partido fue el que Alemania perdió contra España, a la postre campeona, en los cuartos de final—. Es habitual ver cambios en esa parte del campo en las alineaciones -de hecho, Carletto cambió a los cuatros ocupantes de la medular —dando la titularidad a un Luka Modric que, a sus 39 años, está lejos de su mejor versión en detrimento de Eduardo Camavinga—, en un síntoma claro de que el italiano no está contento con una zona del campo que es clave en el fútbol moderno.

¿Qué ha pasado con Güler y Endrick?

Ésa es precisamente otra de las grandes preguntas que se hace el aficionado madridista: ¿qué pasa con Arda Güler y Endrick? Ancelotti quiere medir la evolución del turco y el brasileño, de ahí que dosifique los minutos de los dos jóvenes. Sin embargo, muchos seguidores blancos no entienden que el técnico no cuente más con ellos. Especialmente con Güler, que está disputando su segunda temporada en el Real Madrid y es una de las estrellas de Turquía. Está claro que Carletto no cuenta con ellos ni cuando el equipo necesita reaccionar, como ante Barça y Milan, lo que empieza a preocupar en las altas esferas merengues, donde no comprenden cómo el técnico no recurre a dos jugadores que fueron fichajes millonarios y claras apuestas de futuro de la entidad.

Apenas hay ocasiones en este Madrid, como tampoco hay puntería, pues el equipo sólo marca 2,3 goles por partido. Un dato que contrasta con la situación del FC Barcelona de Hansi Flick, que genera la mitad que los blancos (1,4), pero convierte más de tres goles (3,3) por encuentro en la competición continental.

Las comparaciones son odiosas, sí, pero no se puede negar que blancos y azulgranas viven en vasos comunicantes. Actualmente es la era de los picos culés y los valles blancos. Ya se sabe que la temporada es muy larga, pero ahora mismo el optimismo está lejos de entrar por la puerta del Santiago Bernabéu.

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