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Dro Fernández hace las maletas rumbo a París: dejará solo 6 millones en las arcas del Barça

Silencio medido de Flick ante los medios, aunque en el fondo lamenta que el jugador no haya valorado estar en el primer equipo con 18 años.

Silencio medido de Flick ante los medios, aunque en el fondo lamenta que el jugador no haya valorado estar en el primer equipo con 18 años.
Dro Fernández, en un partido con el FC Barcelona esta temporada. | Cordon Press

La fuga de talento vuelve a golpear al FC Barcelona. Dro Fernández, la última joya salida de La Masia, está a un paso de convertirse en nuevo jugador del Paris Saint-Germain de Luis Enrique; un movimiento que, de confirmarse en las próximas horas, supondrá otro serio revés para la política deportiva azulgrana y un síntoma más de la fragilidad estructural del club a la hora de retener a sus jóvenes futbolistas más prometedores.

Dro, de 18 años, tiene decidido aceptar la propuesta del PSG al verse seducido tanto por un proyecto deportivo en el que se le promete protagonismo inmediato como por la figura de Luis Enrique, un técnico que conoce bien la cantera del Barça y que ha convertido París en un refugio dorado para talentos jóvenes con hambre de minutos y galones. En el club francés no esconden que el entrenador asturiano ha sido clave en la operación, ejerciendo de argumento definitivo para convencer a Dro de que su futuro inmediato pasa por la Ligue 1.

El Barça, mientras tanto, asiste con impotencia a una operación que se cerrará por una cantidad muy alejada del valor real del futbolista. La cláusula de rescisión de Dro, perfectamente asumible para un gigante económico como el PSG -apenas 6 millones de euros-, deja un sabor amargo en los despachos del Camp Nou, donde se repite un patrón demasiado conocido: incapacidad para blindar a tiempo a un talento emergente y resignación ante el poder financiero de los grandes clubes estado.

Dro Fernández no es un nombre cualquiera. En los despachos y en los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva se le consideraba una pieza estratégica del Barça del futuro, un jugador diferencial por talento, personalidad y capacidad para marcar diferencias desde la mediapunta. Su progresión había sido meteórica y su irrupción en la dinámica del primer equipo alimentaba la esperanza de una nueva bandera de La Masia. Pero esa esperanza se ha diluido tan rápido como llegaron las ofertas.

El silencio medido de Flick

La reacción de Hansi Flick, entrenador del FC Barcelona, ha sido tan contenida como elocuente. En la rueda de prensa previa al partido de este domingo contra la Real Sociedad en Anoeta (21:00 horas), el técnico alemán evitó entrar de lleno en la probable salida de Dro, aunque dejó varias reflexiones que retratan el malestar interno y apuntan directamente a un factor recurrente: el entorno de los jóvenes futbolistas.

"Hablaré cuando esto ya haya ocurrido. Este no es el momento, ahora no", arrancó Flick, visiblemente incómodo. "Estamos en el mundo del fútbol y a veces ocurren cosas. Puedes no estar de acuerdo con lo que uno hace, pero hablamos de jugadores de 18 años, son adultos, pueden tomar sus decisiones. Hay gente en su entorno que quizás les incita, lo voy a dejar aquí", añadió, en un mensaje tan claro como cargado de resignación.

El técnico insistió en que su función es "dar energía y confianza" a los jugadores, ayudarles a crecer y desarrollarse como profesionales, aunque reconoció que no siempre es suficiente cuando entran en juego factores externos. Flick, con amplia experiencia en el trato con jóvenes talentos, dejó claro que el Barça ofrece oportunidades, pero también exigencia. "Están jugando en uno de los mejores equipos del mundo, con futbolistas de clase mundial. No es fácil disponer de minutos", recordó.

Lejos de la autocrítica institucional, el alemán optó por reivindicar el día a día como el verdadero baremo del crecimiento. "Cada entrenamiento con este equipo te hace mejor. Cuando un jugador hace las cosas bien, cuando se merece jugar, juega", subrayó, en un mensaje dirigido tanto a Dro como al resto de canteranos que observan con atención este nuevo episodio.

La Masia, en alerta

Flick fue especialmente contundente al dirigirse a los jóvenes de La Masia. "Somos el Barça, uno de los mejores equipos del mundo. Les damos la oportunidad de entrenar con nosotros, de crecer cada día con los mejores jugadores. Si uno quiere jugar para el Barça, tiene que darlo todo, al 100%. Estos colores se tienen que defender", afirmó, marcando una línea clara entre compromiso y fuga prematura.

La salida de Dro Fernández reabre un debate incómodo en el club: ¿está el Barça perdiendo su capacidad de seducción incluso entre los suyos? ¿Puede competir un proyecto deportivo todavía en reconstrucción con los cantos de sirena de clubes con estabilidad económica y promesas inmediatas?

El caso Ter Stegen, otro foco abierto

En la misma comparecencia, Flick también abordó, sin esquivar el asunto, la posible cesión de Marc-André Ter Stegen al Girona. El técnico fue prudente y respetuoso, dejando claro que la decisión final corresponde al guardameta alemán. "Es un jugador experimentado, nuestro capitán y uno de los ídolos del club en los últimos 10-12 años", recordó, subrayando que, incluso cedido, seguiría siendo jugador del Barça.

Dos situaciones distintas, pero un mismo trasfondo: decisiones individuales que evidencian un Barça en transición, con dificultades para ofrecer certezas a corto plazo. Mientras Dro Fernández se prepara para vestir de parisino bajo el paraguas de Luis Enrique, en Barcelona queda la sensación de otra oportunidad perdida y de un problema estructural que sigue sin solución.

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