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Bochorno en la Copa África: Senegal se retira 15 minutos y Brahim tira la final con un Panenka

El combinado magrebí pierde la ocasión de reinar tras medio siglo de espera. El error desde los once metros desata duras críticas y teorías negras.

El combinado magrebí pierde la ocasión de reinar tras medio siglo de espera. El error desde los once metros desata duras críticas y teorías negras.
Brahim Díaz y Bono abandonan el terreno de juego tras perder la final de la Copa África ante Senegal. | Cordon Press

Marruecos estuvo a apenas un minuto de proclamarse campeona de África. Un penalti en el tiempo añadido, un parón interminable porque Senegal se retiró del campo durante casi 15 minutos y un lanzamiento fallado a lo Panenka cambiaron el destino de la final y abrieron un escenario de frustración, reproches y debate que se prolongó más allá del pitido final.

La pena máxima señalada en el minuto 95 parecía la oportunidad definitiva para la selección anfitriona, que llevaba medio siglo esperando el título. Sin embargo, el fallo de Brahim Díaz impidió cerrar el partido y forzó una prórroga en la que Senegal terminó imponiéndose con un gol de Pape Gueye.

El penalti que cambió la historia

El lanzamiento de Brahim, detenido por Édouard Mendy, se convirtió de inmediato en el eje del análisis posterior. Para Marruecos, fue un punto de inflexión emocional y deportivo. El jugador pasó de posible héroe a quedar señalado en una acción que marcó el desenlace del torneo.

Nada más acercarse al banquillo, Brahim se mostró abatido y el seleccionador Walid Regragui pareció reprocharle la acción antes de sustituirlo. El futbolista abandonó el campo entre silbidos y, poco después, subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del campeonato —cinco tantos en siete partidos— visiblemente roto y entre lágrimas.

El parón, en el centro del debate

Pero eso no fue lo único, de hecho seguramente la clave del partido estuvo en el parón que se produjo tras la señalización de dicho penalti… Uno de los elementos más discutidos tras la final fue la interrupción del juego durante cerca de diez minutos, después de que los jugadores senegaleses abandonaran el campo en señal de protesta por el penalti. Para Regragui, ese parón tuvo un efecto directo en el estado mental del lanzador.

"Es el primer lanzador del grupo; el largo parón lo desestabilizó", aseguró el técnico marroquí, que calificó la acción como el momento decisivo de la final. "Hemos estado a apenas un minuto de ser campeones de África. El fútbol es cruel a veces", lamentó, asumiendo la responsabilidad de la derrota.

Críticas, reproches y teorías

El fallo de Brahim provocó una oleada de críticas en medios y tertulias. Algunos analistas cuestionaron la elección del lanzamiento en una final, mientras otros pusieron el foco en la presión del contexto y en la gestión del partido tras el penalti.

La ausencia de celebración inmediata por parte de los jugadores de Senegal alimentó incluso teorías conspirativas sobre el fallo, aunque estas fueron rechazadas de forma tajante por el propio Mendy, que defendió que el jugador marroquí intentó marcar y que el desenlace fue fruto del juego.

Más allá del resultado, Marruecos cerró el torneo con una sensación de oportunidad perdida. La derrota en casa, tras rozar el título, dejó una herida difícil de cerrar en un país que había abrazado al equipo durante toda la competición.

Regragui evitó hablar de dimisión y pidió asumir el golpe para volver más fuertes. "Hay que aceptar el fracaso", señaló, en una noche en la que el sueño de Marruecos se transformó en una de las finales más dolorosas de su historia reciente.

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