Menú

Jeff Astle, el rey del remate que terminó provocándole la muerte

Denominado el rey por su facilidad para marcar goles, falleció a los 59 años por una enfermedad provocada por sus continuos remates de cabeza.

Denominado el rey por su facilidad para marcar goles, falleció a los 59 años por una enfermedad provocada por sus continuos remates de cabeza.
Jeff Astle remata un balón de cabeza con el West Bromwich Albion | Archivo

El 19 de enero de 20002 fallecía en su casa, rodeado de su familia, Jeff Astle. Lo hacía en una condición deplorable. Con un retroceso cognitivo impropio de su edad. "Tenía 59 años, pero parecía que tuviera 89", declaraba su hija. "No nos reconocía. Apenas hablaba. Estaba sentado a la mesa y si nos hubiéramos ido y hubiéramos regresado dos semanas después, todavía seguiría sentado allí", continúa.

Aquella noche, se atragantó. "Se ahogó hasta morir delante de toda su familia". El cerebro no le pudo enviar la señal correcta de escupir la comida con la que se estaba atragantando, e intentó tragársela en vano. Llegando así al fatal desenlace.

A partir de este terrible suceso, nacía el mayor estudio científico sobre las secuelas del fútbol en el cerebro de los futbolistas

¿Cómo había llegado hasta esa situación?

Jeff Astle, nacido en Eastwood el 13 de mayo de 1942, había sido un excelente futbolista. Un gran goleador. Reconocido en todo el país por su capacidad anotadora, era a la hora de rematar de cabeza cuando más sobresalía.

Pudieron disfrutar sus goles sobre todo los aficionados del West Bromwich Albion, con quien jugó 361 partidos entre la década de los 60 y los 70. En total, 174 dianas. Más de la mitad de ellas de cabeza. Aunque su debut en la elite llegaría a los 17 años con el Notts County, el club más antiguo del mundo.

Era el gigantón atacante tan propio del fútbol británico. El hombre al que le colgaban balones desde todos los sitios con la esperanza de que la pudiera peinar y continuar el ataque, si estaba lejos; o rematar directamente a portería si se encontraba en el área.

Para la posteridad quedaría especialmente el gol anotado en la final de la FA Cup del 68 ante el Everton. Había marcado en todas las rondas del torneo. Y en el partido decisivo no iba a ser menos. El 18 de mayo de 1968, en Wembley y ante 100.000 espectadores, él fue el autor del único tanto del partido, ya en la prórroga. Es 1 - 0, es victoria, es título para el WBA. Es historia para Jeff Astle.

Poco después se convertiría en el primer hombre en marcar en una final de Copa y de Copa de la Liga, aunque en esta ocasión su equipo cayó derrotado. También sería máximo goleador del campeonato inglés, e internacional en cinco ocasiones.

La conexión creada entre Jeff Astle y su afición no se ha repetido jamás en el West Bromwich Albion. No eran sólo sus goles. Era su lucha, su potencia, su generosidad, su entrega, y esa capacidad de hacer en todo momento lo que la afición, los compañeros y su entrenador le pedían. Un ídolo del pueblo. Nace así el Astle is the King, Astle es el Rey. Se lo cantaba su afición en cada encuentro. Y se lo siguen cantando hoy, en el minuto 9 de cada partido que el WBA juega en casa. "Astle is the king! Astle is the king! The Brummie Roaders sing this song, Astle is the king!, mientras en el videomarcador aparece su imagen.

La tragedia inexplicable

En 1977, a la edad de 35 años, abandona el fútbol tras pasar breves etapas en Dunstable Town, Weymouth y Hillingdon. Tras su retirada pone en marcha un negocio de limpieza industrial, a la vez que aparece en ocasiones como comentarista de partidos de fútbol.

Hasta el fatal desenlace del 19 de enero de 2002. La causa, una enfermedad cerebral degenerativa que se había manifestado por primera vez cinco años antes. Paradójicamente, lo que mejor hacía, aquello que le había hecho célebre, acabó costándole la vida a los 59 años.

Todos quedaron consternados, todos quedaron sorprendidos. Cómo podía ser que tan joven tuviera la cabeza tan mal. Cómo podía ser que en tan poco tiempo pasara de un hombre lúcido, a un hombre prácticamente senil…

La explicación de la tragedia

La familia, convencida de que todo aquello venía provocado por su carrera futbolística y especialmente por sus continuos remates de cabeza, llevó la muerte al juzgado. Sólo unos meses después un magistrado dictaminaba que el fallecimiento se había producido a causa "de su trabajo". Sin dar más explicaciones. Poco consuelo.

Pero comenzó entonces un estudio más exhaustivo del caso. Especialmente en 2014, cuando el neuropatólogo de la Universidad de Glasgow Willie Stewart revisó el cerebro de Jeff Astle. "Tenía exactamente el mismo aspecto que esperas ver en el cerebro de un boxeador", explicaría poco después. Le diagnosticaría Encefalopatía Traumática Crónica, CTA por sus siglas en inglés. Una enfermedad neurodegenerativa asociada a la acumulación de golpes en la cabeza.

La misma que se había llevado por delante unos años antes la vida de Justin Strzelczyk, la estrella de los Pittsburgh Steelers de la Liga de Fútbol Americano durante los años 90. El 30 de septiembre de 2004 fallecía en un accidente de tráfico cuando estaba "huyendo del diablo". Un suceso demoledor, pero que serviría para dar con un problema que atizaba a una de las mayores competiciones deportivas del mundo. El célebre estudio del Doctor Bennet Omalu –del que llegaría a realizarse una película- así lo atestiguó.

La misma que denunciaría hace unos años Alan Shearer, uno de los mejores goleadores británicos de todos los tiempos. La misma por la que la Federación de Fútbol Inglesa terminaría pidiendo perdón a Jeff Astle y su familia.

Desde entonces, la familia del futbolista puso en marcha la Fundación Jeff Astle, con el objetivo de aumentar la atención sobre el daño cerebral en el deporte y para ofrecer la ayuda necesaria a los afectados. Gracias a ella, se han realizado estudios más recientes, como el de la Universidad de Glasgow, con el que se ha revelado que los futbolistas son tres veces más propensos a morir de demencia y cinco veces más de hacerlo por Parkinson. Y con el que se ha prohibido a los niños hasta edad infantil rematar de cabeza durante sus entrenamientos.

Todo a raíz del trágico suceso de Jeff Astle. El Rey del remate, a quien su gran virtud terminó arrebatándole la vida prematuramente.

Temas

En Deportes

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj