
El Comité Técnico de Árbitros, perteneciente a la Real Federación Española de Fútbol, ha reconocido públicamente los fallos cometidos por el videoarbitraje durante la disputa de la última jornada del campeonato nacional de Liga. A través de su espacio oficial, denominado Tiempo de Revisión, el estamento arbitral ha admitido de forma explícita que se cometieron dos negligencias determinantes al no sancionar sendas infracciones ocurridas en las áreas, correspondientes a los choques entre el conjunto balear y la escuadra donostiarra, así como en el duelo disputado a orillas del Turia.
En el primer caso analizado, ocurrido durante la visita del equipo vasco a la isla, el Comité Técnico de Árbitros detalla la polémica acción protagonizada por Igor Zubeldia. Transcurría apenas el minuto 12 de juego, con el marcador inicial intacto, cuando el zaguero visitante frenó el avance del delantero rival sujetándolo de la cintura de una forma ostensible y continuada. A pesar de que la infracción derribó al atacante e impidió la consecución de la jugada, el colegiado principal del encuentro decidió no señalar ninguna falta, una determinación que inexplicablemente fue respaldada desde la sala VOR al no solicitar una revisión en el monitor a pie de campo.
El organismo federativo ha sido contundente al aplicar la Regla 12, la cual establece que un agarrón continuado dentro del área sin ninguna intención de disputar el balón debe sancionarse como penalti. Además, al tratarse de una jugada que evita una ocasión manifiesta de gol, el infractor debió ser castigado con la tarjeta roja directa. Según la transcripción oficial, "el balón estaba a plena disposición del delantero, que claramente había ganado la posición", por lo que la intervención del videoarbitraje resultaba obligatoria ante un error que califican de "claro, obvio y manifiesto". Al final, la escuadra visitante terminaría llevándose los tres puntos.
El segundo error grave admitido por la institución tuvo como escenario el duelo disputado en Mestalla entre la escuadra blanquinegra y el combinado navarro. En esta ocasión, el protagonista fue Jorge Herrando, quien desvió un potente disparo de Largie Ramazani utilizando el brazo dentro de su propia área. Al igual que en la jugada anterior, el árbitro principal dejó seguir el juego y sus asistentes tecnológicos decidieron no corregir su apreciación en directo.
La explicación técnica ofrecida para justificar la equivocación incide en la postura antinatural del defensor en el momento del impacto. "El jugador en su caída se apoya con la mano, este mantiene su brazo extendido, separado el cuerpo, excesivamente abierto", argumenta el estamento, subrayando que este gesto ocupa un espacio de forma irregular interceptando la trayectoria del esférico. Por consiguiente, se trató de una mano punible que debió traducirse en un lanzamiento desde los once metros a favor de los locales, configurando otro fallo evidente donde la tecnología estaba obligada a subsanar el error humano.
