
Han sido dos años exitosos y Hansi Flick ha querido alargarlo dos más. Está cómodo en Barcelona y a su mujer le encanta la ciudad como se desprende de alguna mención que ha hecho estos años en rueda de prensa. Flick está contento viviendo en Barcelona y el trabajo del técnico no se puede dejar de lado. Dos Ligas, una Copa del Rey y dos Supercopas de España es el bagaje en títulos. No está mal.
La gente, como es normal, es exigente. Le piden la Champions. Pero el máximo trono continental no es accesible a todos. Tienes que sacar unas credenciales determinadas, tener esas dotes en momentos cruciales que al Barcelona de Flick le han faltado. No es este Barcelona todavía merecedor de entrar en el club de Campeones de Europa. No le está permitida la entrada a menos que iguale en algunos aspectos, que a veces se escapan de lo futbolístico, a sus rivales. Y eso el Barcelona no lo ha hecho este año.
Se vio que el Paris saint Germain era mejor fisicamente en la fase Liga. Se vio que errores defensivos groseros le costaron un empate en Brujas. Se observó que si no tienes un centro del campo más físico en Europa te pasan por encima. Fue el caso del partido en Londres ante el Chelsea donde el equipo azulgrana se vio sobrepasado. Y se vio en la eliminatoria ante el Atlético donde el juego no bastó porque los errores defensivos condenaron al conjunto de Flick.
Y eso que el técnico alemán pareció no darse cuenta hasta noviembre que el equipo necesitaba un toque. Tiraba la línea defensiva al medio campo y eso le costó derrotas como las del PSG, y en liga, en Sevilla, en el Clásico ante el Madrid y un empate en Vallecas a todas luces injusto porque los azulgrana debieron perder aquella noche. Lo repensó con su staff y a mediados de noviembre se vio otro Barça, un equipo más tranquilo, más contemporizador y jugando a entender el resultado, no a lo loco. Desde la derrota en el Bernabeu el Barcelona solo ha cedido en San Sebastián y Girona y en los dos encuentros mostró muchos argumentos para ganar. Con la Liga conseguida se dejó ir en Vitoria y es probable que en Valencia, este sábado, veamos un equipo muy limitado.
En Europa, sin embargo, no le ha bastado y tampoco le valió en Copa ante un Atlético que se ha transformado en la bestia negra esta temporada. Un equipo que le ha jugado de mil formas al Barcelona y todas con éxito. Por eso al grupo de Flick le faltan cosas que tendrá que encontrar y, si quiere reinar en Europa, le es urgente encontrarlas ya.
Muchos son los nombres que han sonado, sobre todo en la delantera. Con la marcha de Lewandowski y la casi segura de Rashford, a no ser que el Barcelona, difícil, paque los 30 millones por el jugador, tienen que encontrar una solución urgente e inevitable. Alguien tiene que ser la referencia en la delantera con permiso de los que no son delanteros centro pero también marcan (Yamal, Raphinha, Olmo, Fermin, Pedri, Ferrán).
En eso está Hansi Flick. En encontrar el equilibrio perfecto para conseguir abrir la puerta que se le cierra al Barcelona hace once años. Esa entrada a la gloria europea tan ansiada y tan lejana para los culés. Firma hasta 2028 para conseguirlo pero no será fácil, nadie dijo que lo fuera. Mientras, él está a gusto de momento pero no es tonto y observa el ambiente. Hasta que no toque techo en Europa no estarán contentos. Se entiende.
