
Más allá del lógico pique del mundo del fútbol que conlleva toda una final del Mundial, en las redes sociales comienza a percibirse un desprecio hacia Argentina y los argentinos que interesa a un puñado de generadores de odio que se llenan los bolsillos con ello, pero que al resto solo comienza a parecernos cansino y excesivo.
Argentina siempre ha sido un país muy conectado con España —nos acogieron cuando tocó emigrar en plena Guerra Civil—, con dos culturas bastante similares y en Argentina el español siempre ha sido acogido con cariño y respeto. ¿Se debe romper esa línea de cordialidad por lo ocurrido en un Mundial? Sería muy triste.
Desde Argentina también hay mucho interés de un puñado de indigentes mentales en enfrentarnos. La última muestra ha sucedido tras la celebración de España de su segunda estrella mundial. Dos millones de personas salieron a las calles de Madrid para recibir a los campeones y la fiesta terminó con los jugadores saliendo a un escenario en Cibeles. Se fue presentando uno a uno a los protagonistas de la gesta y en Argentina alguno ha querido darle relevancia a una canción escogida por Marc Cucurella.
El flamante fichaje del Real Madrid, uno de los mejores laterales izquierdos del mundo, decidió salir con la canción Malbec, de los argentinos Duki y Bizarrap.
La canción incluye la siguiente letra: "Llegué a la ciudad y me reciben como si fuera un boss, cada vez más pegao y ni yo sé cómo pasó. Hoy festejamos y mi equipo salió campeón, adentro del party, afuera en la calle, se escucha mi voz".
El medio TyC Sports alzó la voz al asegurar que elegir en concreto esa canción con esa letra es una auténtica burla para ellos y que se intentaron reír de ellos.
Con todo lo ocurrido en las últimas horas tras ganar España el Mundial, hay algunos que se frotan las manos vendiendo carroña para seguir enfrentando a España y Argentina.
La realidad es muy simple: Cucurella escogió una canción que es de sus favoritas sin ningún tipo de pretensión oculta buscando la atención a miles de kilómetros para reírse de nadie cuando tiene varios amigos argentinos. Intentar vender polémica con ello es un buen ejemplo de que a algunos les interesa demasiado generar un enfrentamiento que no debe trascender más allá de lo deportivo -y bendito pique sano que jamás debe perder el fútbol- por simple interés económico.
