Los Angeles Lakers, liderados por Pau Gasol y con la aportación de un pletórico Andrew Bynum, se han impuesto a los Orlando Magic en la reedición de las Finales de la NBA de 2009. Además de los 23 puntos, el de Sant Boi tambié ha conseguido cinco rebotes y cinco asistencias, mientras que Bynum ha sido clave con 18 rebotes para igualar la mejor marca de su carrera en este apartadom, informa Efe.
Pero eran Lamar Odom –16 puntos– y Shannon Brown quienes rompían el partido al comienzo del último cuarto. Kobe Bryant, que aún no está recuperado al cien por cien del esguince de tobillo que se produjo en Dallas, se ha quedado en 16 puntos con una serie de 7/19 en los tiros.
Por los Magic han destacado Dwight Howard, con 22 tantos y 15 rebotes, y Jameer Nelson, con 13 puntos y ocho asistencias. La serie entre ambos equipos esta temporada regular queda en tablas tras la derrota de los Lakers en Orlando por 89-75 el pasado 13 de febrero.
El espectacular duelo entre Howard y Bynum monopolizaba todas las miradas desde el comienzo y evidenciaba el pletórico estado de forma actual del pívot titular de los Lakers, que capturaba 11 rebotes y ponía tres tapones en un primer cuarto marcado por el acierto desde el perímetro de Ryan Anderson y Jason Richardson, que sacaban provecho de la relajada defensa de perímetro de su rival (12-21). También del paupérrimo acierto en el tiro del equipo de Phil Jackson, que firmaba un 27 por ciento en los lanzamientos, por un 53 por ciento de su rival.
Los californianos, con un Bryant irregular, supieron encontrar el equilibrio ofensivo y todo su quinteto inicial había anotado en apenas unos minutos, aunque eran Bynum y Derek Fisher los inesperados líderes locales.
Mientras Orlando mantenía ese pequeño colchón de nueve puntos (25-34), Gasol empezó a reclamar galones en ataque y la entrada en cancha de Odom dio claridad y oxigenó los esquemas de los angelinos, espoleados tras un soberano tapón de Shannon Brown sobre Chris Duhon (35-38). Enfrente, la enorme figura de Howard crecía a cada segundo. Imparable en la zona, también era capaz de abrir el juego a sus compañeros –Anderson y Richarson, claves–, muy acertados desde el triple. Todo lo contrario que los Lakers. Y ahí estuvo la clave de su desventaja al descanso (41-46).
De la mano de Bynum, los Lakers empataron el duelo por primera vez desde el salto inicial y poco después se pusieron por delante en el marcador (50-48) gracias a una suspensión de Bryant, que hasta ese momento llevaba una serie de 2/11 en el tiro. La defensa de los californianos, liderada por un magnífico Ron Artest, subió entonces de intensidad. Bynum y Gasol se aplicaron sobremanera con Howard y Brandon Bass, mientras que Bryant –12 puntos en el tercer cuarto– y Fisher, vital por momentos, asumían la responsabilidad al atacar el aro rival.
Los Lakers, con sólo tres pérdidas de balón a falta del último cuarto por disputarse, alcanzaron su mayor renta (85-69) con los reservas en pista tras unos majestuosos minutos de los killer b's –Shannon Brown, Steve Blake y Matt Barnes–, culminados por un triple demoledor de Odom. Mientras el banquillo de los locales rompía el partido, Orlando hacía aguas. Una serie de 1/8 en el lanzamiento conminó a los de Stan Van Gundy a una reacción ímproba y a la postre insuficiente, tras unos últimos compases dominados por Gasol.
