
El equipo de Estados Unidos se acostó el sábado con ventaja (6-4), en una competición lastrada por la lluvia y sus interrupciones, los dos elementos de la discordia que han puesto en entredicho la idoneidad del campo galés del Celtic Manor. Pero la ventaja se diluyó el domingo. Pese a los retrasos por lluvia, Europa salió a por todas en los dos foursome (golpes alternos) y cuatro fourball (cuatro bolas, puntúa la mejor) pendientes. La trayectoria de esta Ryder Cup trastocó su guión.
El Celtic Manor despidió a los europeos con cánticos y ovaciones. La paliza que propinaron los ingleses Donald y Westwood a Tiger y Stricker fue de leyenda (6 y 4) y, además, ejerció como detonante para los partidos posteriores.
Los Mc de Europa, McDowell y McIlroy, derrotaron a Johson y Mahan. Cerrados los foursome, con el marcador en tablas (6-6), los cuatro fourball disputados a continuación se saldaron con tres victorias europeas, entre ellas la cosechada por el español Miguel Ángel Jiménez al alimón con el sueco Peter Hanson, y un empate, el de los hermanos Molinari.
Europa afrontará así con una ventaja de tres puntos, y desde primeras de la mañana del lunes, los doce individuales que decidirán otra Ryder Cup de resultado incierto, lluvia a raudales y emociones en cascada.
