"Ladrón", "caradura", "vergonzoso" o "pésimo", son algunos de los adjetivos que los principales diarios españoles le dedican al árbitro inglés Howard Webb por su pésimo arbitraje en San Siro en el Milan-Real Madrid, de la cuarta jornada de la Liga de Campeones.
Y es que este árbitro inglés, de 39 años y profesional desde 2000, permitió que el Milan practicara un juego excesivamente violento contra el Real Madrid. Su capitán, Gennaro Gattuso, realizó varias faltas merecedoras de tarjeta amarilla, pero sólo recibió una amonestación y fue en el minuto 70. Su compañero Ignazio Abate, el lateral derecho encargado de marcar durante todo el partido a Cristiano Ronaldo, vivió la misma situación: el árbitro Webb le permitió entrar con dureza al astro portugués viendo solamente una tarjeta.
Pero quizá el mayor escándalo lo protagonizó el delantero Filippo Inzaghi. El veterano jugador, de 37 años, agredió por detrás a Xabi Alonso al propinarle un empujón sin venir a cuento, pero el árbitro no le enseño ninguna tarjeta pese a estar a pocos metros de la acción. Para más inri, el Pippo consiguió su segundo gol en un fuera de juego clamoroso que ni Webb ni su asistente quisieron ver. Además, también estaba en posición antirreglamentaria su compañero en la vanguardia milanista, el sueco Zlatan Ibrahimovic.
Peligrosos antecedentes
Todo el mundo recuerdo a Howard Webb por su desastroso arbitraje del pasado 11 de julio durante la final del Mundial entre España y Holanda, al permitir el excesivo juego violento de los jugadores la oranje. La palma se la llevó Nigel de Jong, que propinó una brutal patada en el pecho a Xabi Alonso. Era una falta de roja clara, pero Webb sólo le mostró la amarilla y encima no aplicó la ley de la ventaja cuando Pedro se iba hacia la portería defendida por Stekelenburg.
Tampoco expulsó a Mark van Bommel. El mediocentro del Bayern de Múnich hizo varias faltas al inicio del partido por las que no vio tarjeta alguna. Sí vio la amarilla por una entrada a Iniesta que también era de roja. Webb volvió a equivocarse. Ya en la segunda mitad, pisó alevosamente a Iniesta, que luego perdió los nervios y le golpeó con el cuerpo. No hubo amarilla para nadie... Un desastre.
En la segunda mitad permitió el juego duro y así llegó una patada dura de Heitinga a David Villa. A la hora de devolver el balón lo lanzaban lejos, incluso a puerta. El ex jugador del Atlético se tuvo que ir a la ducha en el 73, por una entrada a Iniesta que se quedó sin castigo. Por el contrario, el rasero con los españoles fue diferente. Sacó la amarilla a Puyol en su primera falta y también se la mostró a Sergio Ramos en una entrada sobre Kuyt que no la merecía.
Pero Howard Webb ya iba haciendo de las suyas dos años atrás, durante la Eurocopa de Austria y Suiza. En ese torneo, ganado por la selección española tras derrotar a Alemania en la final con un gol de Fernando Torres (1-0), pitó el Austria-Polonia y desde el principio las cosas se torcieron para él. A los 29 minutos dio por válido un tanto del polaco Guerreiro que debió ser anulado por fuera de juego. Y, para rematar la faena, a los 93 minutos se inventó un penalti que Vastic transformó en el empate a uno. "Quiero matar a Webb", declaró el primer ministro polaco, Donald Tusk, tras el partido.
Curiosamente, el árbitro inglés fue protagonista de un documental, llamado Kill the referee (Matar al árbitro), centrado en las vivencias de los trencillas durante la última Eurocopa.
El peor árbitro es el más premiado
Webb, de 39 años, es el primer árbitro que pita la final de la Champions (Inter de Milán-Bayern) y la final del Mundial en un mismo año. Además, puede presumir de haber pitado una Community Shield (2005), una final de la Carling Cup (2007), una final de la FA Cup (2009) y una Copa Confederaciones (2009).
Este polémico trencilla inglés fue sargento de policía antes de dedicarse profesionalmente al arbitraje. Su abuelo fue jugador profesional y su padre fue árbitro a nivel regional en Inglaterra.
