
(Libertad Digital) Nunca son buenas las comparaciones pero, visto el efímero paso por los cuartos de final que han tenido nuestras diferentes selecciones en los Juegos, es inevitable acordarse de la peculiar relación del equipo de fútbol con esta eliminatoria. Dejando aparte el pésimo papel en la reciente Eurocopa de Portugal, una derrota en cuartos de final fue lo que privó a España tanto en el Mundial de 2002 como en la Eurocopa del 2000 de dar ese paso definitivo hacia la consecución de un gran título. La historia se ha vuelto a repetir, pero en el evento deportivo por excelencia, unas Olimpiadas, y no con el fútbol.
En la primera semana de los Juegos parecía que los deportes colectivos iban a ser los que despegasen a España en el medallero visto que únicamente la plata de María Quintanal en tiro era el pírrico éxito de los deportes individuales. Las buenas eliminatorias realizadas por las diferentes selecciones calmaban las primeras críticas a las espera de que en la segunda semana las semillas sembradas sirvieran para recoger frutos en forma de medallas. Nada más lejos de la realidad. Salvo el hockey masculino, deporte en el que España aspira a luchar por el bronce si gana ante Alemania, el resto de equipos españoles han pasado de ser grandes favoritos a medalla a luchar tristemente por los puestos que van del quinto al octavo.
El caso que ha abierto la herido más grande entre los corazones de los españoles ha sido el de la selección de baloncesto dirigida por Mario Pesquera y comandada por Pau Gasol. Habiendo realizado una primera fase impecable, contando todos sus partidos por victorias y acabando primera de su grupo le ha tocado medirse a Estados Unidos. El pseudo Dream Team perdió dos partidos antes de medirse, como cuarta de su grupo, a España. El sistema de competición sigue sin premiar, como en otros deportes, a los primeros de grupo con el pase directo a semifinales. Por eso, la derrota española la ha avocado a luchar, para colmo, por terminar séptima. No se necesitan más comentarios.
Guión parecido han seguido otros deportes. La selección masculina de balonmano, sólo perdió en la primera fase ante la todopoderosa Croacia, en cuartos le tocó la rocosa Alemania y tras un eterno partido con dos prórrogas y unos agónicos penaltis se quedó sin pasar de cuartos. La historia del baloncesto femenino es idéntica, ya que todo se desvaneció con una derrota por cuatro puntos ante Brasil tras una primera fase espectacular. En este caso, la quinta plaza es la mejor opción. Otras chicas, las del balonmano, también han caído en unos cuartos a los que llegaron de rebote y pelearán por ser quintas. Como lo hará la selección masculina de waterpolo, que, como no podía ser menos, perdió en la misma eliminatoria ante Serbia y Montenegro.
En la primera semana de los Juegos parecía que los deportes colectivos iban a ser los que despegasen a España en el medallero visto que únicamente la plata de María Quintanal en tiro era el pírrico éxito de los deportes individuales. Las buenas eliminatorias realizadas por las diferentes selecciones calmaban las primeras críticas a las espera de que en la segunda semana las semillas sembradas sirvieran para recoger frutos en forma de medallas. Nada más lejos de la realidad. Salvo el hockey masculino, deporte en el que España aspira a luchar por el bronce si gana ante Alemania, el resto de equipos españoles han pasado de ser grandes favoritos a medalla a luchar tristemente por los puestos que van del quinto al octavo.
El caso que ha abierto la herido más grande entre los corazones de los españoles ha sido el de la selección de baloncesto dirigida por Mario Pesquera y comandada por Pau Gasol. Habiendo realizado una primera fase impecable, contando todos sus partidos por victorias y acabando primera de su grupo le ha tocado medirse a Estados Unidos. El pseudo Dream Team perdió dos partidos antes de medirse, como cuarta de su grupo, a España. El sistema de competición sigue sin premiar, como en otros deportes, a los primeros de grupo con el pase directo a semifinales. Por eso, la derrota española la ha avocado a luchar, para colmo, por terminar séptima. No se necesitan más comentarios.
Guión parecido han seguido otros deportes. La selección masculina de balonmano, sólo perdió en la primera fase ante la todopoderosa Croacia, en cuartos le tocó la rocosa Alemania y tras un eterno partido con dos prórrogas y unos agónicos penaltis se quedó sin pasar de cuartos. La historia del baloncesto femenino es idéntica, ya que todo se desvaneció con una derrota por cuatro puntos ante Brasil tras una primera fase espectacular. En este caso, la quinta plaza es la mejor opción. Otras chicas, las del balonmano, también han caído en unos cuartos a los que llegaron de rebote y pelearán por ser quintas. Como lo hará la selección masculina de waterpolo, que, como no podía ser menos, perdió en la misma eliminatoria ante Serbia y Montenegro.
