L D (EFE)
Kemper ha cubierto los 1.500 metros a nado, los cuarenta kilómetros en bicicleta y otros diez más de carrera a pie en un tiempo de una hora, cincuenta minutos y dos segundos, dos menos que el ucraniano Volodymyr Polikarpenko, que concluyó segundo en una prueba muy igualada en la que el veterano neozelandés Craig Watson completaba un podio que se le escapaba a Raña en los últimos metros.
El triatleta de Ordés, cuyo principal objetivo de la temporada es renovar en diciembre en Queenstown (Nueva Zelanda) el título mundial que logró el pasado mes de noviembre en Cancún (México), terminaba la prueba decepcionado. La consigna de Andreu Alfonso, director técnico de la Federación Española de Triatlón (FET), era que ganase un español. Y la mejor baza era Raña. Pero el gallego estuvo fuertemente marcado en todo momento y no pudo rematar el trabajo de equipo, que fue sensacional en el segundo segmento de la prueba, el del ciclismo, y que quizá hubiese mejorado -con un ritmo más fuerte- en la carrera a pie.
El campeón mundial se mantuvo en cabeza durante prácticamente toda la prueba, a la que asistieron, entre otros, el presidente de la Federación Internacional (ITU), el canadiense Les McDonald; y la presidenta de la europea (ETU), Marisol Casado -secretaria de la FET-, que celebró, en su condición de madrileña, la organización de la primera Copa del Mundo que se disputó en la capital de España, diez años después de las dos disputadas de San Sebastián, pioneras en este país. Raña fue el primero en salir del agua del lago del parque madrileño, junto al checo Filip Ospaly -al que relegó al segundo puesto en el europeo de Carlsbad (República Checa)- y se colocó en el pelotón cabecero, del que se escaparon en la tercera de las cinco vueltas al circuito ciclista el sevillano José María Merchán y el italiano Emilio D'Aquino.
Ambos llegaron a tener una ventaja de casi medio minuto, pero fueron absorbidos por el pelotón en el último giro y, al final, pagaron el esfuerzo: Chevy acabó la prueba -disputada a treinta grados centígrados- en trigésimo cuarto lugar y el italiano fue decimoséptimo. En el grupo perseguidor pedaleaban los dos hermanos Llanos -los vitorianos Eneko y Héctor- y Xavier Llobet, que trabajó a tope para su jefe de filas, al que dejó en el grupo cabecero para disputar los últimos diez kilómetros de carrera pedestre. El grupo cabecero se mostró compacto durante el desenlace de la prueba, con pequeñas intentonas del alemán Daniel Unger, que finalizó quinto -con el mismo crono que Raña-, y del francés Cedrid Fleureton, sexto, a un segundo de éstos.
A menos de medio kilómetro, Raña lanzó un hachazo que hizo creer a más de uno que la victoria ya no se le escaparía al triatleta de Ordés. Pero Kemper llevaba muchas energías guardadas y a falta de los últimos cien metros le superó y lanzó un sprint hacia la que ha sido su primera victoria en una prueba de la Copa del Mundo. El golpe fue también psicológico, porque en los metros finales Raña cedió el segundo puesto y, justo delante de meta, le superó el neozelandés Craig Watson, que se coló en el podio en el último suspiro. Eneko concluyó undécimo y su hermano Héctor decimoquinto.
Raña se tuvo que conformar con el cuarto puesto y la federación que preside José Hidalgo se llevó un pequeño chasco que remendó, no obstante, la gallega Pilar Hidalgo con su brillante tercer puesto en la prueba femenina, que ganó la joven portuguesa Vanessa Fernandes. La triatleta santiaguesa no tiene nada que ver con el presidente de la FET, pero sí con el campeón mundial y europeo, unido sentimentalmente a su hermana gemela, con la que vive Raña y a la que se refiere como a "su" mujer. Al final, todo se quedó en casa.
El triatleta de Ordés, cuyo principal objetivo de la temporada es renovar en diciembre en Queenstown (Nueva Zelanda) el título mundial que logró el pasado mes de noviembre en Cancún (México), terminaba la prueba decepcionado. La consigna de Andreu Alfonso, director técnico de la Federación Española de Triatlón (FET), era que ganase un español. Y la mejor baza era Raña. Pero el gallego estuvo fuertemente marcado en todo momento y no pudo rematar el trabajo de equipo, que fue sensacional en el segundo segmento de la prueba, el del ciclismo, y que quizá hubiese mejorado -con un ritmo más fuerte- en la carrera a pie.
El campeón mundial se mantuvo en cabeza durante prácticamente toda la prueba, a la que asistieron, entre otros, el presidente de la Federación Internacional (ITU), el canadiense Les McDonald; y la presidenta de la europea (ETU), Marisol Casado -secretaria de la FET-, que celebró, en su condición de madrileña, la organización de la primera Copa del Mundo que se disputó en la capital de España, diez años después de las dos disputadas de San Sebastián, pioneras en este país. Raña fue el primero en salir del agua del lago del parque madrileño, junto al checo Filip Ospaly -al que relegó al segundo puesto en el europeo de Carlsbad (República Checa)- y se colocó en el pelotón cabecero, del que se escaparon en la tercera de las cinco vueltas al circuito ciclista el sevillano José María Merchán y el italiano Emilio D'Aquino.
Ambos llegaron a tener una ventaja de casi medio minuto, pero fueron absorbidos por el pelotón en el último giro y, al final, pagaron el esfuerzo: Chevy acabó la prueba -disputada a treinta grados centígrados- en trigésimo cuarto lugar y el italiano fue decimoséptimo. En el grupo perseguidor pedaleaban los dos hermanos Llanos -los vitorianos Eneko y Héctor- y Xavier Llobet, que trabajó a tope para su jefe de filas, al que dejó en el grupo cabecero para disputar los últimos diez kilómetros de carrera pedestre. El grupo cabecero se mostró compacto durante el desenlace de la prueba, con pequeñas intentonas del alemán Daniel Unger, que finalizó quinto -con el mismo crono que Raña-, y del francés Cedrid Fleureton, sexto, a un segundo de éstos.
A menos de medio kilómetro, Raña lanzó un hachazo que hizo creer a más de uno que la victoria ya no se le escaparía al triatleta de Ordés. Pero Kemper llevaba muchas energías guardadas y a falta de los últimos cien metros le superó y lanzó un sprint hacia la que ha sido su primera victoria en una prueba de la Copa del Mundo. El golpe fue también psicológico, porque en los metros finales Raña cedió el segundo puesto y, justo delante de meta, le superó el neozelandés Craig Watson, que se coló en el podio en el último suspiro. Eneko concluyó undécimo y su hermano Héctor decimoquinto.
Raña se tuvo que conformar con el cuarto puesto y la federación que preside José Hidalgo se llevó un pequeño chasco que remendó, no obstante, la gallega Pilar Hidalgo con su brillante tercer puesto en la prueba femenina, que ganó la joven portuguesa Vanessa Fernandes. La triatleta santiaguesa no tiene nada que ver con el presidente de la FET, pero sí con el campeón mundial y europeo, unido sentimentalmente a su hermana gemela, con la que vive Raña y a la que se refiere como a "su" mujer. Al final, todo se quedó en casa.