L D (EFE) El traspaso de Xabi Alonso al Liverpool ha tenido dos vertientes contradictorias, porque por una parte debilita enormemente el flanco deportivo de los planes de Astiazarán y su equipo, y por otro permitirá sanear la economía realista que tiene asegurado el superávit para la próxima campaña.
Astiazarán no debería de tener, en principio, problema alguno para llevar esta Junta a buen puerto al controlar una parte importante del accionariado. Sin embargo, la incipiente oposición, cada día más organizada, puede aprovechar este foro para hacerse oír e ir preparando las bazas que puede jugar en un futuro no muy lejano, si los resultados deportivos no son los que el actual equipo directivo espera.
La Real ha rebajado sus pretensiones presupuestarias hasta los 41.675.456 euros cuando la pasada temporada aprobó unas cuentas de 44.199.091, condicionadas por su participación en la Liga de Campeones, aunque el resultado final superó los 50 millones de gasto y arrojó un balance positivo de 12.000 euros. El apartado más destacado del presupuesto de la próxima campaña está contemplado en la partida "venta de inmovilizado inmaterial", o dicho de otra forma, venta de jugadores de la primera plantilla, que prevé 15 millones de euros, garantizados ya con lo que cobrará del Liverpool por Xabi Alonso.
Los sueldos de los jugadores del primer equipo seguirán llevándose la parte más importante del presupuesto con 12,5 millones de euros, tres y medio menos que el pasado año, lo que refleja la contención del gasto que trata de efectuar la Real para sanear una tesorería que tiene una deuda acumulada de 12 millones.