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Martini, un pionero del deporte español

 

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Recuerdo como si fuera ayer aquella mañana del 4 de diciembre de 1989. Empezábamos la clase de Religión y el Padre Manolo nos pidió que rezáramos un padrenuestro en memoria de Fernando Martín, fallecido unas horas antes en un trágico accidente de tráfico en la M-30. A muchos de nosotros, lo confieso, nos había cogido por sorpresa la noticia de la muerte del mejor jugador de baloncesto español del momento, uno de los grandes artífices de la plata de España en los Juegos de Los Ángeles'84.

En aquellos tiempos en los que unos escolares imberbes estaban más pendientes del fútbol, del Madrid de la Quinta del Buitre, del Atlético de Futre o del Barça de Laudrup y Koeman, por citar a algunos equipos, el baloncesto quedaba relegado a un segundo plano, era un terreno reservado a algunas mentes. Admito que muchos de nosotros no teníamos ni repajolera idea de quiénes eran Kiki Vandeweghe o Caldwell Jones –compañeros, precisamente, de Martín en los Portland Trail Blazers–, pero sí recitábamos al dedillo las alineaciones del Milan y del Steaua de Bucarest, equipos que meses atrás se habían enfrentado en la final de la Copa de Europa en el Camp Nou.

Pero en lo que sí coincidíamos todos, nos gustara o no el baloncesto, es que hablar de Fernando Martín era hablar de un pionero del deporte español, de un valiente que se atrevió a cruzar el charco para demostrar al mundo que los europeos también tenían cabida en la endogámica NBA, reservada a los portentos físicos afroamericanos (Michael Jordan, Julius Erving...) y a algún que otro blanco talentoso (Larry Bird). En la mejor liga del mundo desembarcaba un españolito de 24 años. Martín era un jugador distinto. Recuerdo que no era ni demasiado técnico ni muy rápido, ni especialmente fuerte o alto para su posición de pívot, pero tenía un exquisito tiro de gancho y, sobre todo, su hambre de victorias y títulos era feroz.

Estábamos ante un jugador distinto. Martini, como también era apodado, dejó en España a sus amigos y familia, además de sacrificar unos importantes emolumentos en el Real Madrid. Prefirió ser cola de león a cabeza de ratón, y en la NBA se topó con una crudísima realidad: con los Trail Blazers de Clyde Drexler y Terry Porter jugó una sola temporada en la que disputó 24 partidos para un total de 146 minutos, 22 puntos y 28 rebotes. Muy poco bagaje para alguien destinado a escribir hazañas mayores, aunque al menos consiguió que su camiseta reflejara el apellido "Martín" con la tilde, algo nada desdeñable. Meses después, en vista de su decepcionante experiencia en las Américas, Fernando decidió regresar al Madrid y ser el santo y seña del equipo… hasta que el destino le acabó jugando una mala pasada con sólo 27 años.

Fue, en definitiva, el gran precursor, el primer español que dio el salto a la NBA para que luego le siguieran los pasos los hermanos Pau y Marc Gasol, Raúl López, José Manuel Calderón, Jorge Garbajosa, Juan Carlos Navarro, Sergio Rodríguez y Rudy Fernández. En la memoria de muchos estará lo ocurrido el 15 de febrero de 2009 en Phoenix, cuando el mallorquín –tercer español que ha jugado en los Trail Blazers– homenajeó a Fernando Martín poniéndose su camiseta en el Concurso de Mates del All Star. Muchos no lo entendieron a aquel lado del Atlántico –incluso algún que otro "avezado" periodista sugirió que el homenaje de Rudy era al cantante Ricky Martin–, mientras a miles de españoles se nos encogía el corazón.

Con otro de los homenajes que me quedo es con el que le rinde ahora Juan Francisco Escudero, veinte años después de su muerte, con el libro Fernando Martín, La senda de los valientes. El autor, ante todo amante del baloncesto, ha recogido numerosos testimonios de jugadores, entrenadores y de gente relacionada con el mundo de la canasta para honrar la memoria de uno de los grandes del deporte español, y relata con todo tipo de detalle la carrera deportiva del jugador, sin olvidar sus orígenes en el Colegio San José del Parque –allí coincidió con el periodista Manolo Lama–, pasando por el Estudiantes. Para ello cuenta con los testimonios de personalidades como Dino Meneghin, Juan Antonio Corbalán, José Luis Llorente, Ángel Goñi, Johnny Rogers o Pedro Bonofiglio, compañero de esRadio.

Si hay una pluma autorizada en España para hablar de Fernando Martín, ésa es la de Escudero, pues entre sus publicaciones anteriores figuran libros como Drazen Petrovic: la Leyenda del Indomable, Generación NBA, La Leyenda Verde: Historia de los Boston Celtics, Históricos del baloncesto español o Extranjeros en la ACB. En este último libro sobre Fernando Martín, ya a la venta y a punto de ser presentado, el lector encontrará datos y anécdotas sobre uno de los genios del baloncesto mundial hasta ahora desconocidos. Hallará, en definitiva, un sinfín de historias sobre un VALIENTE y un ESPAÑOL, así con mayúsculas.
 

JUAN FRANCISCO ESCUDERO: FERNANDO MARTÍN, LA SENDA DE LOS VALIENTES. Imaginediciones (Madrid), 2010, 304 páginas. Prólogo de DINO MENEGHIN, MANOLO LAMA Y JOSÉ LUIS LLORENTE. Epílogo de JUAN ANTONIO CORBALÁN.

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