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La encrucijada de Marta Domínguez

La atleta palentina continúa sin ser sancionada por dopaje, cuatro años después de ser acusada por la federación internacional.

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La atleta palentina continúa sin ser sancionada por dopaje, cuatro años después de ser acusada por la federación internacional.
Marta Domínguez vuelve a enfrentarse a las acusaciones por dopaje. | Archivo

La sombra de la sospecha persigue a Marta Domínguez desde hace ocho años. La atleta española más brillante no ha podido librarse de las acusaciones e insinuaciones de su posible relación con el dopaje, pero el complejo entramado del sistema español contra el dopaje mantiene su caso en el limbo, mientras su expediente cabalga de una institución a otra.

Fuera de las pistas, la palentina ha salido indemne de dos grandes operaciones contra el dopaje y, ahora, tiene que enfrentarse a la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), que mantiene que se dopó. La primera vez que su nombre aparece relacionado con el dopaje es en la Operación Puerto. Una de las bolsas de sangre requisada en los registros llevaba escrito el nombre "Urco". Dicha sangre se relacionó con la palentina ya que coincidía con el nombre de su perro y se desveló su relación con el médico Eufemiano Fuentes. Pero la legislación en 2006 no consideraba el dopaje delito, por lo que la sangre no se pudo identificar.

Librada de cualquier acusación, la palentina siguió compitiendo y consiguió la medalla de oro en los 3000 metros obstaculos en los Mundiales de Atletismo de Berlín 2009. Pero su reputación se vio seriamante perjudicada con la Operación Galgo en 2010. Marta Domínguez fue detenida por participar en una organización para el tráfico de sustancias dopantes y se enfrentó al peor momento de su carrera. Los problemas con los métodos de obtención de las pruebas presentadas, y una buena defensa, terminaron por obligar a la juez a tomar la decisión de exculpar a la atleta de todas las acusaciones. No obstante, en el auto se deslizaba que podía haber consumido sustancias dopantes, algo ajeno a la causa que se juzgaba.

Domínguez nunca dejó de defenderse públicamente de todas las acusaciones y siempre defendió su inocencia. Pero su imagen estaba tan deteriorada y las sospechas fuera de España eran tan altas, que la IAAF comenzó a estudiar con lupa su pasaporte biológico. Tras analizar los valores de la palentina, antes y después de su retirada temporal para ser madre, llegaron a la conclusión de que había una alta probabilidad de dopaje sistemático.

La IAAF comunicó su análisis a la Federación Española de Atletismo (RFEA) y propuso una sanción de cuatro años por dopaje. El tribunal de la federación inició los tramites pero, ante la complejidad del tema, comunicó que no iba a poder concluir los trámites en el plazo propuesto. Ahora, es el Consejo Superior Deportes (CSD) el que debe decidir qué hacer con una acusación por dopaje que lleva cuatro años bloqueada por la burocracia.

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