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'Three of three' para McIlroy, un triunfo histórico

Ni el mejor Hitchcock hubiera sido capaz de diseñar un guión con tanta intriga y suspense como el que se vivió en el Valhalla Golf Club.

Agustín Olalla
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Ni el mejor Hitchcock hubiera sido capaz de diseñar un guión con tanta intriga y suspense como el que se vivió en el Valhalla Golf Club.

Esperábamos emoción en la última ronda de este PGA Championship, pero no tanta. Ni el mejor Alfred Joseph Hitchcock hubiera sido capaz de diseñar un guión con tanta intriga y suspense como el que se vivió ayer en el Valhalla Golf Club, concluyendo en una cruda realidad justo al caer el sol sobre Louisville, cuando en medio de la penumbra Rory McIlroy alzaba al cielo un nuevo triunfo, su segundo Major consecutivo y su tercera victoria consecutiva. Tres de tres en las últimas semanas, excepcional.

El retraso, provocado por la previsible lluvia, hizo pensar por un momento que el torneo no terminaría el domingo por falta de luz. Hasta el punto de que mientras esperaban para jugar Mickelson y Fowler el hoyo 18, llegaron McIlroy y Wiesberger, y ante la galopante caída de luz, el sol bajaba con rapidez y para más confusión, unas nubes muy negras volvían a amenazar con lluvia y oscuridad, que tras consensuar con los cuatro, el último hoyo lo jugaron juntos. "Podrían haber dicho que no, y hubiéramos tenido que concluir el lunes, y ponerlo un poco más difícil. Verdadero espíritu deportivo. Nos llamaron y fue un movimiento elegante", señalaba McIlroy.

Cuatro Majors engalanan la carrera de este norirlandés de 25 años, que no tuvo el comienzo soñado, con dos bogeys en los hoyos 3 y 6, que coincidía con el fulgurante arranque por detrás del zurdo de oro, el estadounidense Phil Mickelson, arrancaba con birdies en el 1, 3, 7 y 9 y se colocaba al frente de la clasificación.

En ese momento salió a flote, el corazón de campeón de McIlroy. Primero, se sobrepuso a su mal comienzo con un birdie en el 7, asestando un golpe casi definitivo con el eagle del 10, para cerrar el campeonato con una demostración de campeón, con dos birdies más en el 13 y 17, que le otorgaron la victoria. Eso sí, por un solo golpe, con un total de 16 bajo par, ante Phil Mickelson. que concluyó en segundo lugar con 15 bajo par, tras una brillante última ronda donde, no solo apretó a McIlroy, sino que no cedió ni un palmo de intensidad, hasta el mismo hoyo 18, donde consiguió otro nuevo birdie.

Enorme la última jornada en emoción, suspense, juego excepcional, movilidad en el leaderboard, es decir, se reunieron todos los condicionantes y requisitos para disfrutar de una jornada de golf de primer nivel mundial. Era el último Major de la temporada y los actores quisieron brindarnos una despedida de excepción.

La tercera plaza fue compartida por el sueco Henrik Stenson y el estadounidense Rickie Fowler, ambos con 14 bajo par y que mantuvieron sus opciones prácticamente hasta el final, luchando denodadamente por hacerse un hueco en la historia.

Desgraciadamente, la historia en esta ocasión, no tenía protagonista español, el castellonense Sergio García concluyó con 3 bajo par en el total, muy alejado de la lucha por los puestos de honor, mientras Gonzalo Fernández Castaño lo hacía al par y el protagonista de los nuestros en las primeras jornadas, el canario Rafael Cabrera Bello, sucumbía hasta el puesto 74, el último de los que superaron el corte con un total de 10 sobre par.

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