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La Vuelta se relaja, Roglic y el Jumbo, no

Tim Wellens culmina la primera fuga de La Vuelta. Roglic mete el miedo en una etapa de transición. Mañana llega la subida a Formigal.

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Tim Wellens culmina la primera fuga de La Vuelta. Roglic mete el miedo en una etapa de transición. Mañana llega la subida a Formigal.
Roglic, con el Maillot de líder. | EFE

La Vuelta 2020, tras su intenso arranque con tres etapas de montaña que solo permitió protagonismo a los principales candidatos al triunfo final, se ha relajado un tanto en la cuarta y en la quinta, aunque quienes no lo han hecho han sido el líder Primoz Roglic y su equipo, el Jumbo-Visma.

Después de que los grandes de la carrera se midiesen en Arrate, Lekumberri y la Laguna Negra en una feroz lucha por el triunfo y las bonificaciones sin sitio para los secundarios, la gran carrera española por etapas se tomó un respiro con el primer sprint en Ejea de los Caballeros y permitiendo este sábado, en Sabiñánigo, que prosperase una fuga.

Una escapada a la que le costó formarse y casi más consolidarse porque en ella se metió Sepp Kuss, el lugarteniente en el Tour de Francia y en esta Vuelta de Roglic, ganador el año pasado, líder tras el primer día de esta edición y sin duda el máximo favorito. Esto obligo al Ineos de Richard Carapaz a reaccionar para que no se le complicasen las cosas, con el Movistar de Enric Mas, el tercer gran candidato, y Alejandro Valverde en espera por si también era necesario su concurso.

Kuss cedió más tarde, la escapada ya de tres -el ganador Tim Wellens, otro clásico, Guillaume Martin y el joven Thymen Arensman- tiró hacia adelante y ya el pelotón se tranquilizó para llegar tranquilo a meta. O eso creía, ya que en la rampa final arrancó Roglic para evitarse los líos que aparecieron instantes después por una caída o para arañar unos segundos. Mas bien para la dos cosas.

Hubo unos minutos de incertidumbre para saber si al esloveno le había picado unos segundos al resto de favoritos que aparecieron inicialmente en las clasificaciones provisionales. Finalmente no fue así, porque la caída se produjo ya llegando a una meta que no era puerto de montaña y la cosa quedó en susto para los rivales del campeón.

El susto tiene que ser un aviso porque todos comprobaron hasta dos veces a lo largo del día que ni el Jumbo ni mucho memos Roglic se relajan. Su ambición y la Roja que tiene casi en propiedad se lo impiden.

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