
Hace unos días se celebró en Chicago, concretamente en el Jackson Park, la copa de ciclocross, una competición que consta de tres categorías: masculina, femenina y júnior. El problema es que desde antes incluso del comienzo de la copa, la categoría femenina estuvo marcada por la retirada masiva de todas aquellas mujeres que iban a competir, porque entendieron que no podrían hacer nada ante la presencia de dos atletas transexuales.
El resultado de las carreras les dio la razón a estas atletas porque con solo cuatro mujeres más en competición, ya que ninguna más quiso apuntarse, las dos mujeres trans se llevaron las medallas y por supuesto los premios en metálico. Tal fue su superioridad que se subieron a lo más alto del cajón de los ganadores, no solo en una competición, sino en varias.
Tanto en la categoría denominada SingleSpeed como en la categoría 1/2, Tessa Johnson, una de las trans, se llevó la medalla de oro. Evelyn Williamson, en sus mismas condiciones, se llevó la plata. Allison Zmuda fue la única mujer no transexual que logró subirse al cajón en tercera posición.
Las imágenes no dejan lugar a la duda en cuanto a desigualdad competitiva:

Mientras esta injusticia ocurría, la organización del torneo, Chicago CrossCup, decidió no solo no poner remedio a esta desigualdad sino encima presumir de la misma: "Estamos orgullosos de fomentar ante todo una comunidad positiva y solidaria construida en torno a las carreras competitivas de ciclocross y eso significa dar la bienvenida y desafiar a todos los que quieran contribuir a nuestro deporte y mejorarlo".
