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Ali Truwit: de sobrevivir al ataque de un tiburón a brillar en los Juegos Paralímpicos

De perder una pierna por un tiburón a los Juegos Paralímpicos de París 2024. ¿Cuál es la historia de Ali Truwit?

De perder una pierna por un tiburón a los Juegos Paralímpicos de París 2024. ¿Cuál es la historia de Ali Truwit?
Imagen de Ali Truwit en una entrevista concedida tras el ataque del tiburón. | AP Photo

Ali Truwit es una joven nadadora estadounidense que con tan solo 24 años va a participar por primera vez en los Juegos Paralímpicos. Tan solo 15 meses antes de estos juegos de París sufrió el ataque de un tiburón en las islas Turcas y Caicos y, como consecuencia, sufrió la amputación de su pierna. La estadounidense, que aspira a obtener medalla en París, asegura que "es surrealista llamarme a mí misma paralímpica, considerando mi pasado solo hace un año". Truwit competirá en los 100 y 400 metros libres, así como en los 100 metros estilo espalda, representando a EEUU en París 2024.

Tras el accidente con el tiburón, en mayo de 2023, días después de graduarse en la Universidad de Yale, Truwit tenía miedo de entrar al agua. Pero su amor por el deporte y el agua le ayudaron a llegar a París 2024. ¿Cómo es posible si solo ha pasado un año? Truwit atribuye al sueño de poder algún día nadar en los juegos paralímpicos el haberse animado a retornar al agua y mantener su motivación durante su recuperación del trauma. "Hice una prioridad de enfocarme en lo que todavía me queda y lo que puedo hacer", declaró en una reciente entrevista.

La vida de Ali Truwit antes del ataque de tiburón

Antes del ataque de tiburón, Ali Truwit era surfista y, desde bien pequeña participó en competencias regionales de surf, donde empezó a destacar por su habilidad y técnica. Participó en torneos juveniles y eventos locales, ganando reconocimiento por su destreza.

En paralelo, Ali estaba cursando estudios universitarios en una carrera relacionada con la salud y el deporte. Ali veía en estos estudios una forma de complementar su pasión por el surf, buscando una carrera que le permitiera mantenerse cerca del deporte, quizás como entrenadora o terapeuta deportiva.

¿Qué sucedió con un tiburón?

La vida de Ali Truwit cambió completamente el 24 de mayo de 2023 en las Islas Turcas y Caicos. La joven americana se encontraba haciendo snorkel junto a su amiga y excompañera de equipo Sophie Pilkinton, cuando un tiburón las atacó. Según ha contado Truwit en una entrevista: "el tiburón nos atacó desde abajo, empujándolos y embistiéndolos repetidamente. Luchamos y empujamos y pateamos, pero el tiburón tenía mi pierna en su boca en un santiamén", describió Truwit, agregando "Y lo siguiente que supe es que me había mordido el pie y una parte de la pierna".

En ese momento ambas jóvenes decidieron empezar a nadar para salvar su vida. Rodeadas de sangre y el tiburón implacable, Truwit y Pilkinton nadaron hasta llegar a su barco, cubriendo una distancia de 70 metros a toda prisa. Una vez a bordo, Pilkinton ató un torniquete temporal para detener el sangrado excesivo. "Nadar fue mi primer salvavidas, y mi compañera de equipo Sophie fue el segundo", expresó Truwit su gratitud. Truwit fue trasladada a un hospital y posteriormente sometida a tres operaciones. Su cumpleaños número 23 marcó la amputación de su pierna izquierda por debajo de la rodilla. "Hubo muchos días desafiantes", admitió. "Pero me alegro de estar viva aunque casi no lo estuve".

El deporte salvó a Ali Truwit

Como parte de su proceso de recuperación, Truwit regresó gradualmente a la natación. "De verdad tenía miedo... El último sonido que oí fue el agua, y me trajo recuerdos de nuestra lucha por sobrevivir", contó sobre su etapa temprana de recuperación. "Recordé todo el ataque, y luché constantemente contra flashbacks del ataque simplemente al escuchar agua. Eso fue algo que tuve que superar".

Pero, superado el miedo inicial al agua, Truwit tenía un objetivo en mente: los Juegos Paralímpicos. Por ello, para prepararse para las pruebas de natación estuvo nadando entre dos y cuatro horas al día, además del entrenamiento fuera de la piscina. En junio, un año después de perder su pierna, Truwit obtuvo un lugar en el equipo de natación que irá a París para participar en los Juegos Paralímpicos 2024. "La posibilidad de representar a mi país es algo realmente especial".

La decisión de Ali Truwit de competir en los paralímpicos

La decisión de competir en los Juegos Paralímpicos no surgió de la noche a la mañana sino que fue el resultado de un proceso interno profundo, una lucha constante entre aceptar las limitaciones de su nuevo cuerpo y su deseo de superarlas. Truwit encontró inspiración en historias de otros atletas paralímpicos, personas que, como ella, habían enfrentado desafíos físicos extremos y habían encontrado una manera de redefinir sus límites. La idea de competir a nivel internacional comenzó a tomar forma, primero como un sueño, luego como una posibilidad real. La motivación para competir era una forma de mostrar al mundo, y a sí misma, que el ataque no la había definido ni limitado su potencial.

Pero lo cierto es que la joven no se rindió y comenzó a entrenar más duro que nunca ya que su cuerpo no respondía de la misma manera; las limitaciones físicas requerían una estrategia de entrenamiento adaptada. Por ello, Ali se apoyó en un equipo de expertos, entrenadores especializados en deportes adaptados, fisioterapeutas y psicólogos deportivos. Cada uno de ellos aportó una pieza al plan de preparación, diseñando un régimen que combinaba fuerza, resistencia, técnica y, sobre todo, mentalidad. Las sesiones de entrenamiento eran intensas. Ali comenzó a trabajar en el fortalecimiento de los músculos que no habían sido afectados por el ataque, aprendiendo a usar su cuerpo de nuevas maneras. La técnica era clave; cada movimiento necesitaba ser preciso para maximizar su eficiencia y minimizar el riesgo de nuevas lesiones.

No obstante, el entrenamiento no era solo físico sino que también tuvo que trabajar en su fortaleza mental. Para ello participó en sesiones de visualización guiada, donde se imaginaba a sí misma compitiendo en el estadio, sintiendo la adrenalina, escuchando los aplausos y, sobre todo, experimentando la satisfacción de haber llegado hasta allí.

Pero además, la decisión de competir en los Paralímpicos también fue una forma de cerrar un capítulo de su vida y abrir otro. Era una afirmación de que su identidad no se definiría por lo que le había sucedido, sino por cómo había elegido responder a ello. Ali se preparó para los Juegos no solo como una competidora, sino como una persona que había transformado el dolor en fuerza, la adversidad en oportunidad.

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