
España está anclada, le cuesta progresar y más si hacemos una comparativa con otros países. Y los deportes no son una excepción. España sigue buscando su propia identidad, y su modelo básicamente se basa en el talento. Si una persona nace con un talento excepcional, hay opciones de éxito, pero España, con todo lo que puede aportar como país, está muy lejos de referentes mundiales. Y no es una comparación con Estados Unidos o China, países con más población y más recursos económicos. Es una comparación con países con situaciones socioeconómicas similares y que miran a España con el retrovisor. Italia obtuvo menos medallas que España en los Juegos Olímpicos de Barcelona. En los últimos, en Japón y Francia, obtuvieron 40 medallas. Italia tiene un modelo, una idea, y no es casual su éxito en los Juegos Olímpicos de verano, ni en los de invierno donde han logrado 30 metales.
Para empezar, el gobierno italiano invierte bastante más que el español: solo en 2023 destinó 325 millones de euros a los organismos deportivos, 272 de ellos a las federaciones. España, en todo el ciclo olímpico, dispuso de alrededor de 222 millones. El modelo deportivo de Italia permite al deportista centrarse al cien por cien en su carrera deportiva. Tienen un sueldo mensual que ronda los 1.500 euros y muchos de sus deportistas pertenecen al ejército, cuerpo de carabineros, bomberos... y saben que cuando finalice su ciclo deportivo, tendrán contratos indefinidos. Hoy no estamos aquí para hablar de Italia, que es más conocido, sino del modelo Noruego. Mientras en España se discute sobre subvenciones y el deporte sufre a unos políticos a los que no les interesa el deporte más que para hacerse la foto si hay una medalla o un título, Noruega, un país de apenas 5,7 millones de habitantes, sigue dando pasos importantes para competir a nivel internacional. Mientras en España un niño, en un alto porcentaje se centra solo en el fútbol y se marcha enfadado si su equipo pierde, en Noruega han decidido que el marcador es el enemigo del talento. En Noruega han entendido algo: la participación masiva genera talento por decantación.
En Noruega no se compite, se divierten con el deporte
Los datos, en contra de la competitividad extrema, modelo por el que sí pueden optar China y Estados Unidos, le da la razón a Noruega. No es suerte que un país de apenas 5 millones de habitantes lidere el medallero de los Juegos de Invierno o que su selección de fútbol —con Haaland a la cabeza— ya no sea una cenicienta. Noruega no solo ha dominado los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026 con un récord de 18 oros y 41 medallas en total, y su modesto Bodø/Glimt ha tenido destacadas actuaciones en competiciones europeas, con victorias notables contra equipos de renombre. Hay más deportistas que empiezan a llevar el nombre de Noruega por todo el mundo gracias a sus éxitos. Y no, no es suerte. Es el resultado de un sistema que prioriza la participación masiva, la cultura del esfuerzo libre y, sobre todo, la diversión a través del deporte. Noruega no se puede comparar con China o EE.UU. Tienen menos población, menos dinero, peor tiempo, pero la cuestión es que están mejorando sus resultados deportivos.
La tasa de participación infantil en el deporte es del 93 %y prueban muchos deportes: el objetivo es no quemar al niño
Hasta los 14 años, en el fútbol noruego (y en la mayoría de deportes infantiles) está prohibido llevar marcador oficial, publicar clasificaciones o coronar campeones. No hay equipos de élite que viajan por todo el país, no hay especialización precoz y todos los niños juegan el mismo tiempo. El objetivo no es fabricar estrellas a los 10 años, sino que los chavales se enamoren del deporte y se queden en él toda la vida. El resultado es demoledor: tasa de participación infantil del 93 % (casi 40 puntos por encima de Estados Unidos), miles de talentos que emergen tarde pero con bases sólidas y una cultura deportiva inclusiva y sostenida con apoyo público. El objetivo no es fabricar campeones que se quemen a los 16; el objetivo es que el 90% de los niños sigan haciendo deporte al llegar a la universidad. ¿Alguien en España estudia y es deportista profesional? Pocos. En Noruega esto sí es habitual.
Olympiatoppen, centro de rendimiento que funciona como una mente colmena
No crean que es un simple "salgan y disfruten". No es un recreo constante. Detrás hay una estructura científica y colaborativa que ya querrían nuestros deportistas del CSD. El Olympiatoppen, el centro de alto rendimiento noruego, funciona como una mente colmena donde los entrenadores de esquí comparten secretos con los de fútbol o balonmano. El apoyo gubernamental existe desde la base, no cuando el deportista en cuestión empieza a despuntar. Y claro, no hay ministerios ideológicos enredados en burocracia que no lleva a nada. Noruega invierte en estructura de alto rendimiento, innovación tecnológica y en el bienestar del deportista. No es que tengan mejores atletas, es que tienen mejores procesos. No es que cobren mucho, es que no les pagan primas por resultados, como sí se hace en España cuyos deportistas dependen de un resultado. Lo que hacen es crear las condiciones para que el talento brote de forma natural. El Estado facilita, la sociedad empuja y la cultura del "probar, fallar y disfrutar" hace el resto.
¿Qué tenemos en España? Academias o escuelas que queman a promesas antes de la adolescencia, federaciones eternamente en crisis, padres y entrenadores obsesionados con resultados inmediatos y que creen tener al nuevo Cristiano Ronaldo o el nuevo Rafa Nadal. España tiene talento de sobra. Lo que falta es copiar lo que funciona en vez de inventar excusas. El modelo noruego no es socialista ni capitalista: es humano y está funcionando. Ni es casualidad, ni es solo genética, que también, como la que tenemos en España. Del éxito del Bodø/Glimt en competiciones europeas al dominio absoluto en el medallero olímpico, Noruega ha humillado a muchos países, que deberían obtener mejores resultados que ellos, con un modelo revolucionario: no se compite por el resultado hasta los 14 años.
Solfrid Eila Amena Koanda es campeona olímpica en París 2024, dos veces campeona mundial y cuatro veces campeona europea. Karsten Warholm, especialista carreras de vallas, es campeón mundial y cinco veces campeón europeo. Oro en Tokio 2020 y plata en París 2024. Jakob Ingebrigtsen es considerado uno de los corredores de media y larga distancia con más éxito. Oro en 1500m en Japón. Oro en París en 5000m. Casper Ruud ha alcanzado tres finales de Grand Slam (Roland Garros 2022, 2023 y US Open 2022). Johannes Klæbo es el mejor deportista de la historia en los Juegos Olímpicos de Invierno, con 6 medallas de oro. No es solo un deportista y un solo deporte. La lista es larga porque no hablamos solo de fútbol o de tenis. Italia y Noruega: quizá debamos mirar, observar y copiar. Ellos están haciendo mejor su trabajo. Han apostado por dos modelos distintos porque sus contextos son distintos, pero ambos han evolucionado. España, en los deportes, está como España en la economía: en lugar del turismo de sol y playa, el país depende del talento que nace y no se hace.

