L D (EFE)
El equipo milanista se está convirtiendo en la auténtica
bestia negra
de la Roma esta temporada: ya le batió a domicilio en Liga el pasado 6 de enero y ahora le ha dejado en la cuneta de la Copa de Italia. Lo hace, además, tras ganarle en los dos encuentros de la eliminatoria de cuartos.
El partido, con unos 52.000 espectadores en las gradas y en una muy fría noche, comenzó siendo muy táctico. Tan sólo algunas esporádicas aceleraciones romanistas, en especial por medio del brasileño Mancini, rompían el equilibrio y llevaban el peligro sobre la meta rival. Una de ellas permitió a Marco Delvecchio ejecutar una bella volea con la izquierda que se fue fuera por muy poco (m.17). Apenas ocho minutos después, Brocchi estuvo atinado en despejar un remate del local griego Dellas.
Estaba claro que en un partido físico la Roma, pese a no contar inicialmente con gran parte de sus habituales (Pelizzoli, Chivu, Emerson, Dacourt, Totti, Cassano, Montella, Carew), se encontraba más a gusto que un Milán que también había salido con notables ausencias (Maldini, Cafú, Nesta, Pirlo, Gattuso, Shevchenko, Rui Costa, Kaká, Filippo Inzaghi). El Milán, pues, debía cambiar el ritmo de las cosas, hacer más suyo el balón, tocarlo con un mayor criterio y control. De lo contrario podría sufrir para mantener su corta renta de la ida (2-1). Y empezó a hacerlo poco después de cumplida la media hora, cuando Redondo, Seedorf y Ambrosini poseyeron más el esférico.
Ello ya le dio al Milán una mayor presencia. También le permitió gozar de su primera gran ocasión para marcar, pero el brasileño Serginho (m.41) no llegó a un buen pase de Brocchi que le había dejado con la meta romanista vacía. En el descanso, el técnico milanista Carlo Ancelotti dejó en la caseta a Pancaro y sacó a Alessandro Nesta. Y no pudo resultar mejor las cosas para su equipo: apenas transcurridos cuatro minutos de la reanudación, el recién entrado en remate de cabeza situaba el 0-1 en el marcador, y apenas segundos después de que D´Agostino sacase sobre la línea romanista otro remate similar de Laursen.
El ex-lacial Nesta, casi en el primer balón que tocaba, había dejado contra las cuerdas al Roma y acercado aún más a las semifinales al Milán. Una acceso que los milanistas dejaron sentenciado en el minuto 57, cuando el danés Jon Dahl Tomasson, que sigue mostrándose demoledor en lo poco que juega, arrancó solo hacía la meta romanista y batió a Carlo Zotti, situando el 0-2. Fabio Capello, técnico romanista, intentó cambiar a su equipo sacando al centrocampista francés Dacourt y al potente delantero noruego Carew. Pero ya era tarde para la reacción, pues la suerte de la eliminatoria había quedado ya decidida y, además, sus jugadores dieron síntomas de que lo sabían. Poco importó que Mancini (m.80) estableciese de potente disparo el 1-2, pues el "milagro" para los romanistas precisaba de otros dos tantos más.
El partido, con unos 52.000 espectadores en las gradas y en una muy fría noche, comenzó siendo muy táctico. Tan sólo algunas esporádicas aceleraciones romanistas, en especial por medio del brasileño Mancini, rompían el equilibrio y llevaban el peligro sobre la meta rival. Una de ellas permitió a Marco Delvecchio ejecutar una bella volea con la izquierda que se fue fuera por muy poco (m.17). Apenas ocho minutos después, Brocchi estuvo atinado en despejar un remate del local griego Dellas.
Estaba claro que en un partido físico la Roma, pese a no contar inicialmente con gran parte de sus habituales (Pelizzoli, Chivu, Emerson, Dacourt, Totti, Cassano, Montella, Carew), se encontraba más a gusto que un Milán que también había salido con notables ausencias (Maldini, Cafú, Nesta, Pirlo, Gattuso, Shevchenko, Rui Costa, Kaká, Filippo Inzaghi). El Milán, pues, debía cambiar el ritmo de las cosas, hacer más suyo el balón, tocarlo con un mayor criterio y control. De lo contrario podría sufrir para mantener su corta renta de la ida (2-1). Y empezó a hacerlo poco después de cumplida la media hora, cuando Redondo, Seedorf y Ambrosini poseyeron más el esférico.
Ello ya le dio al Milán una mayor presencia. También le permitió gozar de su primera gran ocasión para marcar, pero el brasileño Serginho (m.41) no llegó a un buen pase de Brocchi que le había dejado con la meta romanista vacía. En el descanso, el técnico milanista Carlo Ancelotti dejó en la caseta a Pancaro y sacó a Alessandro Nesta. Y no pudo resultar mejor las cosas para su equipo: apenas transcurridos cuatro minutos de la reanudación, el recién entrado en remate de cabeza situaba el 0-1 en el marcador, y apenas segundos después de que D´Agostino sacase sobre la línea romanista otro remate similar de Laursen.
El ex-lacial Nesta, casi en el primer balón que tocaba, había dejado contra las cuerdas al Roma y acercado aún más a las semifinales al Milán. Una acceso que los milanistas dejaron sentenciado en el minuto 57, cuando el danés Jon Dahl Tomasson, que sigue mostrándose demoledor en lo poco que juega, arrancó solo hacía la meta romanista y batió a Carlo Zotti, situando el 0-2. Fabio Capello, técnico romanista, intentó cambiar a su equipo sacando al centrocampista francés Dacourt y al potente delantero noruego Carew. Pero ya era tarde para la reacción, pues la suerte de la eliminatoria había quedado ya decidida y, además, sus jugadores dieron síntomas de que lo sabían. Poco importó que Mancini (m.80) estableciese de potente disparo el 1-2, pues el "milagro" para los romanistas precisaba de otros dos tantos más.
