Mickelson, tercero en los últimos tres Masters, partía como líder para la última jornada por primera vez y en medio de un clamor popular que lo convirtieron en el eje sobre el que giraba todo el interés de un país en el Domingo de Resurrección. Tiger Woods, en 2001 y 2002, y otro zurdo, el canadiense Mike Weir, le habían desplazado para convertirle en el eterno aspirante a la Chaqueta Verde. Alejado Tiger, Mickelson no falló esta vez ante un nuevo rival al que tuvo que cazar en los últimos hoyos: el surafricano Ernie Els.
El estadounidense no falló un "putt" para "birdie" en el último hoyo, desde 4 metros y en bajada, que le llevó a la gloria de los campeones en Augusta. Els, que pensaba en un desempate, acabó segundo; el coreano KJ Choi fue tercero, a dos golpes, y el español Sergio García y el alemán Bernhard Langer empataron en la cuarta plaza, a seis golpes del nuevo campeón.
La importancia de la psicología
Els, por su parte, no cejó en el empeño de practicar durante todo el Masters al lado de su psicólogo, el belga Jos Vanthispout. El surafricano, con tres "Grandes" en su palmarés (dos Abiertos de Estados Unidos y un Open Británico), jugó para ganar (69 tiros), pero le adelantó en la última recta el deseado Mickelson. A pesar del emocionante final, la mediocridad se instaló en los primeros nueve hoyos. Sin embargo, después se desató un pulso feroz por la Chaqueta Verde, digno del prestigio y la leyenda de este torneo. "Birdies" y "eagles" sobrevolaban el campo. Els, Mickelson, Langer y Choi se disputaban en el tramo final la Chaqueta Verde más disputada de los últimos años.
Antes, a Sergio García se le escapó la oportunidad de su vida de ganar la Chaqueta Verde. Firmó 66 golpes, la mejor tarjeta del torneo, y con 3 bajo par en el acumulado acabó en el cuarto puesto gracias a la mejor anotación del torneo: 6 bajo par. García se acordará tanto de los 75 golpes del sábado (que le dejaron a 9 golpes de la cabeza en la ronda final) como del doble "bogey" de hoy que le estropeó una mejor tarjeta. El español parecía un hombre derrotado, decepcionado tras su mejor ronda en Augusta, pese su mejor clasificación final de seis comparecencias consecutivas.
Con García ya en la casa club, sin motivo aparente para estar tan triste, su amigo Els, en cambio, se erigía en la referencia del campeonato después de su segundo "eagle" del día en el hoyo 13. Els metió la directa pero, por detrás, Choi metió otro "eagle" brutal y Mickelson encadenó tres "birdies" consecutivos para cerrar un final entre tres. En este recital múltiple, que puso a hervir a Augusta, todavía cabía algo más: el irlandés Padraig Harrington y el estadounidense Kirk Triplett lograron sendos hoyos en uno con un intervalo de tan sólo diez minutos. Ambos masacraron el par 3 del hoyo 16.
La llegada al "green" del 18 fue vibrante. Mickelson necesitaba embocar un "putt" complicado y su delicado toque envió la bola al pequeño vacío del hoyo que lleva a la gloria. El zurdo Mike Weir puso la Chaqueta Verde de forma merecida a otro zurdo, Mickelson.
