L D (EFE)
"El grupo sigue tan unido como siempre. La gente nueva está trabajando muy bien. El miércoles en Alemania hubo un equipo muy superior en muchos aspectos y por eso nos vencieron. Hay que mirar adelante y pensar sólo en el Espanyol", afirmaba el delantero en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.
Raúl tiene ganas de que llegue el encuentro contra el conjunto blanquiazul cuanto antes. "Cuando se pierde en el Real Madrid, en el siguiente partido hay mucho en juego. Las derrotas siempre duelen pero estamos a comienzo de temporada. El equipo mejorará partido a partido". "Hay que asimilar las ideas pero sabíamos que no iba a ser fácil. Vencimos jugando no muy bien y el miércoles el Leverkusen fueron mejores. No supimos entrar en el partido. No podemos bajar las cabeza. Hay que seguir peleando", añade.
El capitán del conjunto blanco salió al paso del debate sobre su estado físico. "Estoy bien. La decisión de jugar es del entrenador. No tengo ningún privilegio. Sólo quiero ayudar a mi equipo. Todos tenemos el mismo objetivo. En este comienzo de temporada no estamos bien pero según pasen los meses estaremos en la pelea. Yo sólo soy uno más", dice. "Uno debe ser profesional y lo soy. Debo estar en la mejor forma posible y lo estoy. Luego es el entrenador el que decide. Me encuentro bien y a disposición del técnico. No me están saliendo las cosas como yo quisiera, pero el equipo está por encima de todo", admite.
Para Raúl, la llegada de futbolistas como Michael Owen o Fernando Morientes, el año pasado en el Mónaco, es positivo para el equipo: "La competencia es buena siempre. El año pasado había dificultades si había lesionados. Los cuatro delanteros deben hacerlo muy bien para jugar". Al delantero madridista no le afecta el hecho de llevar varios meses sin marcar en el Santiago Bernabéu: "Me crea ansiedad que el equipo vuelva a hacer disfrutar a la gente, no llevar tiempo sin marcar".
También ha querido zanjar de raíz la polémica con Javier Portillo, cedido esta temporada a la Fiorentina, tras afirmar el padre de éste que su marcha fue culpa de Jorge Valdano y del propio Raúl. "Tengo una relación extraordinaria con Portillo y ese tema está zanjado. La tenía antes y ahora que está en Florencia", dice. A lo que no ha querido referirse es al hecho de que varios compañeros se marcharan al autobús en Leverkusen antes de acabar el partido. "Para eso existe la autoridad del club. No sé si es verdad. Hay un régimen interno y si hay que tomar una decisión nos lo dirán. Hay que ver la situación. Zidane estaba lesionado. A los capitanes nadie nos ha dicho nada", admite.
También deja claro que no le pesa la presión de ser el capitán del equipo, tras el adiós hace dos temporadas de Fernando Hierro. "La etapa con Fernando fue muy buena pero no podemos estar siempre echando la mirada atrás. Debemos solucionar los problemas nosotros", concluyó.
Raúl tiene ganas de que llegue el encuentro contra el conjunto blanquiazul cuanto antes. "Cuando se pierde en el Real Madrid, en el siguiente partido hay mucho en juego. Las derrotas siempre duelen pero estamos a comienzo de temporada. El equipo mejorará partido a partido". "Hay que asimilar las ideas pero sabíamos que no iba a ser fácil. Vencimos jugando no muy bien y el miércoles el Leverkusen fueron mejores. No supimos entrar en el partido. No podemos bajar las cabeza. Hay que seguir peleando", añade.
El capitán del conjunto blanco salió al paso del debate sobre su estado físico. "Estoy bien. La decisión de jugar es del entrenador. No tengo ningún privilegio. Sólo quiero ayudar a mi equipo. Todos tenemos el mismo objetivo. En este comienzo de temporada no estamos bien pero según pasen los meses estaremos en la pelea. Yo sólo soy uno más", dice. "Uno debe ser profesional y lo soy. Debo estar en la mejor forma posible y lo estoy. Luego es el entrenador el que decide. Me encuentro bien y a disposición del técnico. No me están saliendo las cosas como yo quisiera, pero el equipo está por encima de todo", admite.
Para Raúl, la llegada de futbolistas como Michael Owen o Fernando Morientes, el año pasado en el Mónaco, es positivo para el equipo: "La competencia es buena siempre. El año pasado había dificultades si había lesionados. Los cuatro delanteros deben hacerlo muy bien para jugar". Al delantero madridista no le afecta el hecho de llevar varios meses sin marcar en el Santiago Bernabéu: "Me crea ansiedad que el equipo vuelva a hacer disfrutar a la gente, no llevar tiempo sin marcar".
También ha querido zanjar de raíz la polémica con Javier Portillo, cedido esta temporada a la Fiorentina, tras afirmar el padre de éste que su marcha fue culpa de Jorge Valdano y del propio Raúl. "Tengo una relación extraordinaria con Portillo y ese tema está zanjado. La tenía antes y ahora que está en Florencia", dice. A lo que no ha querido referirse es al hecho de que varios compañeros se marcharan al autobús en Leverkusen antes de acabar el partido. "Para eso existe la autoridad del club. No sé si es verdad. Hay un régimen interno y si hay que tomar una decisión nos lo dirán. Hay que ver la situación. Zidane estaba lesionado. A los capitanes nadie nos ha dicho nada", admite.
También deja claro que no le pesa la presión de ser el capitán del equipo, tras el adiós hace dos temporadas de Fernando Hierro. "La etapa con Fernando fue muy buena pero no podemos estar siempre echando la mirada atrás. Debemos solucionar los problemas nosotros", concluyó.
