
L D (EFE) De regreso al Camp Nou, el preparador barcelonista volverá a emplear el 4-3-3, el dibujo al que siempre ha recurrido como local, después de que los resultados obtenidos con el cambio de sistema no hayan sido del todo satisfactorios: victoria y clasificación en Zaragoza (1-2), derrota en Sevilla (2-1) y victoria insuficiente en Liverpool (0-1). La vuelta al 4-3-3 se interpreta como un regreso a la normalidad por parte del cuerpo técnico azulgrana, después de un paréntesis de tres partidos.
Sorprendió incluso a sus propios jugadores el entrenador holandés en La Romareda, donde arriesgó en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa con un 3-4-3 que nunca había utilizado y que remitió directamente al dibujo que se convirtió en el sello más reconocible del 'Dream Team' de Johan Cruyff. La apuesta le salió bien, especialmente en la primera mitad, y aunque el Barcelona acabó acorralado por el Zaragoza (1-2), la estrategia de Rijkaard acumuló elogios, de manera que el técnico volvió a repetir ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, de vuelta a la competición liguera.
La derrota ante el equipo de Juande Ramos retrató algunas de las carencias del Barça, tan acostumbrado a desplegarse a partir de 4-3-3 que demostró demasiados errores de adaptación a los cambios de Rijkaard. En el Pizjuán, el holandés jugó con tres centrales y dos laterales de largo recorrido, en la práctica, cinco defensas que no impidieron la derrota. En Anfield, Rijkaard cumplió los pronósticos y repitió con un 3-4-3 prácticamente similar al de La Romareda (con el único cambio de Eto'o por Giuly), pero la intensidad del Liverpool acabó por sepultar al Barça.
En contra de lo ocurrido en Zaragoza, el equipo azulgrana acabó el partido de Anfield mucho mejor de lo que lo empezó, aunque las numerosas variaciones tácticas que el Barcelona ha experimentado en la última semana han acabado por desconcertar a la plantilla, razón por la que Rijkaard recuperará su 4-3-3 ante el Real Madrid.
Sorprendió incluso a sus propios jugadores el entrenador holandés en La Romareda, donde arriesgó en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa con un 3-4-3 que nunca había utilizado y que remitió directamente al dibujo que se convirtió en el sello más reconocible del 'Dream Team' de Johan Cruyff. La apuesta le salió bien, especialmente en la primera mitad, y aunque el Barcelona acabó acorralado por el Zaragoza (1-2), la estrategia de Rijkaard acumuló elogios, de manera que el técnico volvió a repetir ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, de vuelta a la competición liguera.
La derrota ante el equipo de Juande Ramos retrató algunas de las carencias del Barça, tan acostumbrado a desplegarse a partir de 4-3-3 que demostró demasiados errores de adaptación a los cambios de Rijkaard. En el Pizjuán, el holandés jugó con tres centrales y dos laterales de largo recorrido, en la práctica, cinco defensas que no impidieron la derrota. En Anfield, Rijkaard cumplió los pronósticos y repitió con un 3-4-3 prácticamente similar al de La Romareda (con el único cambio de Eto'o por Giuly), pero la intensidad del Liverpool acabó por sepultar al Barça.
En contra de lo ocurrido en Zaragoza, el equipo azulgrana acabó el partido de Anfield mucho mejor de lo que lo empezó, aunque las numerosas variaciones tácticas que el Barcelona ha experimentado en la última semana han acabado por desconcertar a la plantilla, razón por la que Rijkaard recuperará su 4-3-3 ante el Real Madrid.
