
Pese a que la lluvia primero y después el viento casi huracanado
han convertido la jornada en un desagradable paseo, Sergio García no se descompuso en el campo donde se crió como golfista. El madrugón bajo la lluvia le ha merecido la pena al borriolense. Sus primeros nueve hoyos los ha atravesado con
29 golpes
(seis "birdies"), para igualar su mejor marca personal en ese tramo.
"Hacía tiempo que no conseguía 29 golpes en mis nueve primeros hoyos", ha dicho García, a la vez que recordaba los torneos en los que antes lo había hecho (Open Europeo de Suiza, Colonial o Byron
Nelson, entre otros). El golfista de Borriol dobló como una máquina el ecuador de un campo que podría, incluso, jugarlo bien a oscuras. Iba lanzado a mejorar su mejor registro (62 golpes) de un recorrido con "greens" muy receptivos. Pero en plena inspiración llegó el huracán. La aparición repentina de rachas de viento fortísimas trastocó la magia de García. El viento llegó a una intensidad tal que hizo volar marcadores y objetos, y casi destroza una de las grandes carpas portátiles. El juego se detuvo durante tres horas, y a Sergio García y a sus acompañantes, José María Olazábal y Darren Clarke, se les enfrió el cuerpo a falta sólo de dos "greens".
En la reanudación, el castellonense acabó con "bogey", pero es el líder del torneo con 8 bajo par (63 golpes) en una jornada que terminará mañana, viernes. "Es un sólido comienzo y estoy en buena posición", ha dicho Sergio García. Los piropos sobre el juego del castellonense llegaron también de su compañero de partido, Olazábal. "Ha jugado al golf extraordinariamente bien", dijo el vasco de 43 años, quien no se resigna como principio vital a reencontrar el camino que le llevó a ganar dos Masters de Augusta, el último hace diez años.
Después de ese ejercicio de filantropía sobre Sergio, el jugador de Fuenterrabía calificaba su gran vuelta (65 golpes sin "bogeys") como "una sorpresa". "Han salido las cosas, pero no deja de ser una sorpresa. Apenas puedo entrenarme por mis dolencias (reumáticas). No invierto el tiempo necesario para que ocurran este tipo de vueltas. No tengo seguridad, aunque me voy defendiendo, disfruto y me animo con este tipo de buenas vueltas. Si hiciera todos los días 75 ó 76 golpes estaría ya pensando en colgar los palos", sentenció. El golfista guipuzcoano es tercero, a dos golpes del liderato y empatado con el italiano Emanuele Canonica. Entre el líder provisional, García, y los citados Olazábal y Canonica se coló el sueco Michael Jonzon, segundo a un golpe de la cabeza. El malagueño Pablo Martín también tuvo un comienzo esperanzador, con 67 golpes (-4), el mismo registro que el argentino Rafael Echenique.
"Hacía tiempo que no conseguía 29 golpes en mis nueve primeros hoyos", ha dicho García, a la vez que recordaba los torneos en los que antes lo había hecho (Open Europeo de Suiza, Colonial o Byron
Nelson, entre otros). El golfista de Borriol dobló como una máquina el ecuador de un campo que podría, incluso, jugarlo bien a oscuras. Iba lanzado a mejorar su mejor registro (62 golpes) de un recorrido con "greens" muy receptivos. Pero en plena inspiración llegó el huracán. La aparición repentina de rachas de viento fortísimas trastocó la magia de García. El viento llegó a una intensidad tal que hizo volar marcadores y objetos, y casi destroza una de las grandes carpas portátiles. El juego se detuvo durante tres horas, y a Sergio García y a sus acompañantes, José María Olazábal y Darren Clarke, se les enfrió el cuerpo a falta sólo de dos "greens".
En la reanudación, el castellonense acabó con "bogey", pero es el líder del torneo con 8 bajo par (63 golpes) en una jornada que terminará mañana, viernes. "Es un sólido comienzo y estoy en buena posición", ha dicho Sergio García. Los piropos sobre el juego del castellonense llegaron también de su compañero de partido, Olazábal. "Ha jugado al golf extraordinariamente bien", dijo el vasco de 43 años, quien no se resigna como principio vital a reencontrar el camino que le llevó a ganar dos Masters de Augusta, el último hace diez años.
Después de ese ejercicio de filantropía sobre Sergio, el jugador de Fuenterrabía calificaba su gran vuelta (65 golpes sin "bogeys") como "una sorpresa". "Han salido las cosas, pero no deja de ser una sorpresa. Apenas puedo entrenarme por mis dolencias (reumáticas). No invierto el tiempo necesario para que ocurran este tipo de vueltas. No tengo seguridad, aunque me voy defendiendo, disfruto y me animo con este tipo de buenas vueltas. Si hiciera todos los días 75 ó 76 golpes estaría ya pensando en colgar los palos", sentenció. El golfista guipuzcoano es tercero, a dos golpes del liderato y empatado con el italiano Emanuele Canonica. Entre el líder provisional, García, y los citados Olazábal y Canonica se coló el sueco Michael Jonzon, segundo a un golpe de la cabeza. El malagueño Pablo Martín también tuvo un comienzo esperanzador, con 67 golpes (-4), el mismo registro que el argentino Rafael Echenique.
