
Hablar de Rod Laver es hablar de una figura que trasciende generaciones. Nacido en Rockhampton, Australia, el zurdo apodado The Rocket no solo fue uno de los tenistas más dominantes de su tiempo, sino también el protagonista de una de las mayores gestas que ha conocido este deporte: ganar los cuatro Grand Slams en un mismo año en dos ocasiones.
Entre 1962 y 1969, Laver conquistó Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open, primero como amateur y después como profesional, un logro que ningún otro hombre ha conseguido repetir.
Del amateurismo al salto profesional
Cuando Rod Laver levantó el US Open el 30 de diciembre de 1962, cerró uno de los años más brillantes jamás vistos en el tenis. Aquella victoria no solo completó el Grand Slam calendario, sino que marcó el final de una etapa. Ese mismo día, anunció su decisión de convertirse en profesional.
Debemos recordar que, en aquella época, los torneos más prestigiosos estaban reservados exclusivamente a jugadores amateurs. El profesionalismo implicaba dinero, giras paralelas y, sobre todo, la exclusión de los Grand Slams. La elección de Laver fue tan trascendental como controvertida y lo dejó fuera de los grandes torneos durante cinco años clave de su carrera.
Esta decisión hizo que entre 1963 y 1967, Rod Laver no pudiera competir en los majors. Aun así, dominó el circuito profesional alternativo, disputando finales de manera constante y acumulando títulos que no contaron para el palmarés oficial. Esto hace que a día de hoy muchos expertos coincidan en que, de haber podido participar en los Grand Slams durante ese periodo, su cifra de 11 grandes habría sido muy superior.
Right at home.
A special catch up with @rogerfederer at @RodLaverArena pic.twitter.com/yH17q7bCQn
— Rod Laver (@rodlaver) January 15, 2026
El regreso y el segundo Grand Slam
Con la llegada de la Era Open en 1968, el tenis unificó definitivamente los circuitos amateur y profesional. Laver volvió a competir con los mejores del mundo y, en 1969, protagonizó una hazaña aún más impactante: ganó de nuevo los cuatro grandes torneos en un mismo año.
Ese segundo Grand Slam calendario, logrado ya como profesional, lo colocó en un lugar único dentro de la historia del tenis. Desde entonces, ningún jugador masculino ha conseguido repetirlo.
Un estilo adelantado a su tiempo
Apodado The Rocket por su potencia y velocidad, Laver fue un pionero técnico. Combinó el saque y volea con un uso revolucionario del topspin, logrando una agresividad inédita para su estatura y su época. Su capacidad para adaptarse a todas las superficies lo convirtió en un jugador completo y temido, capaz de dominar en hierba, tierra batida y pistas rápidas.
Hoy en día, la huella de Rod Laver permanece intacta. La pista central del Open de Australia lleva su nombre —Rod Laver Arena— y la Laver Cup fue creada como homenaje a su figura. En un deporte obsesionado con estadísticas y debates sobre el mejor de todos los tiempos, Rod Laver ocupa un lugar distinto. No solo por sus números, sino por haber logrado algo que nadie más ha podido repetir en más de medio siglo: conquistar el tenis entero… dos veces.

