
Daniil Medvedev siempre está buscando la manera de cambiar la perspectiva del tenis actual. El ruso, al igual que muchos de sus compañeros, considera que el calendario está demasiado cargado y quiere encontrar alternativas válidas para simplificar el sistema de puntuación del circuito ATP, de forma que únicamente los torneos de Grand Slam y los Masters 1000 otorguen puntos para el ranking mundial.
El argumento, bastante lógico por otra parte, que esgrime Medvedev, es la inmensa cantidad de eventos existentes a lo largo de la temporada —durante once meses al año—, lo que obliga a los tenistas a intentar extender su temporada en exceso, lo que se transforma en un tenis de peor calidad por culpa del desgaste físico y mental.
La idea del exnúmero 1 del mundo pasa por eliminar la obligación de sumar puntos en torneos más pequeños, como los ATP 250 y 500, devolviendo así protagonismo casi exclusivo a los cuatro Grand Slams y los ocho Masters 1000 obligatorios.
El exnúmero 1 del mundo afirmó que si los torneos más pequeños no contaran para el ranking, se aliviaría la presión sobre los jugadores, que han criticado el calendario de 11 meses.
"Es la única forma de acortar el circuito. Nunca va a suceder porque hay licencias y la ATP no tendrá suficiente dinero para comprarlas todas", dijo Medvedev.
"Los demás torneos no dirán: 'De acuerdo, nos retiramos', porque perderían dinero. Son negocios. Tal y como está ahora el circuito ATP, nunca va a cambiar, al menos mientras yo siga jugando. Que sean cuatro Grand Slams... 11 Masters. Los demás, quizá que no den puntos", añadió.
El tenista citó además casos de lesiones como ejemplo de los riesgos de la estructura actual; mencionó, entre otros, a Holger Rune, quien sufrió una grave lesión en un torneo de menor categoría mientras luchaba por puntos que le permitieran clasificarse para las Finales ATP. Para Medvedev, si esos torneos no ofrecieran puntos, las decisiones de calendario serían mucho más libres y saludables para los jugadores.
El director de la ATP, Andrea Gaudenzi, defendió el calendario en octubre, afirmando que la programación seguía siendo una elección de los jugadores.
