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CICLISMO

Zabel pone fin a tres años de sequía y gana al esprint la cuarta etapa de la Vuelta

El alemán Erik Zabel, del Milram, ha 'resucitado' con una victoria al esprint en la cuarta etapa de la Vuelta a España, la más corta de la presente edición con un recorrido de 136 kilómetros entre Almendralejo y Cáceres, después de tres años de sequía en las grandes carreras, mientras que el noruego Thor Hushovd (Credit Agricole) ha logrado mantener el jersey oro de líder. La carrera vivirá este miércoles su primera etapa de montaña, con final en la estación salmantina de La Covatilla.

El alemán Erik Zabel, del Milram, ha 'resucitado' con una victoria al esprint en la cuarta etapa de la Vuelta a España, la más corta de la presente edición con un recorrido de 136 kilómetros entre Almendralejo y Cáceres, después de tres años de sequía en las grandes carreras, mientras que el noruego Thor Hushovd (Credit Agricole) ha logrado mantener el jersey oro de líder. La carrera vivirá este miércoles su primera etapa de montaña, con final en la estación salmantina de La Covatilla.
L D (EFE) Zabel, que con 36 años es el más veterano del pelotón, ha salido del túnel y ha vuelto al podio, su hábitat habitual. No en vano tiene cerca de 200 victorias en su palmarés, incluidas diez en el Tour de Francia y seis en la Vuelta, donde no ganaba desde 2003. Volvía a la pelea con los mejores y recuperaba el sabor de la gloria al entrar en la meta con un tiempo ganador de tres horas, 24 minutos y 45 segundos, por delante del líder Hushovd y del francés Jean Patrik Nazon, del AG2R.

En su decimotercera temporada en el pelotón, el berlinés, todo un ejemplo de profesionalidad, ha cambiado de mentalidad para hacer las labores de ayudante de Alessandro Petacchi en el Milram, pero con la lesión de éste en el Giro asumió de nuevo la responsabilidad de antaño. Los éxitos no llegaban y cundió el nerviosismo, pero en Cáceres ha vuelto a la vida, con la ayuda -paradojas del destino- de Petacchi. Hushovd, segundo por tercer día consecutivo, lograba mantener el maillot oro, por última vez, ya que lo perderá con seguridad en La Covatilla. A siete segundos le sigue Zabel y tercero es el italiano Paolo Bettini a 14. Los favoritos llegan en un pañuelo a la primera cita clave.

Fue Raúl García de Mateo, un modesto corredor del Relax de 24 años, quien animó una tediosa cuarta etapa con un ataque inicial que le permitió cabalgar en solitario por tierras extremeñas, entre dehesas que se le hicieron interminables a medida que las fuerzas iban remitiendo y el pelotón iba recortando la ventaja del llanero solitario, que llegó a ser de casi siete minutos en el kilómetros 47. Entre trago y trago de agua el grupo fue despertando en medio de la insoportable calima, llevado a impulsos por el Credit Agricole de Hushovd, sin quemar las naves en el empeño. Alguna que otra ayuda del Davitamon del australiano Robbie McEwen, que sigue sin estrenarse en la Vuelta, algo insólito en un esprinter ya consagrado en las grandes pruebas.

La exhibición de García de Mateo concluyó a 16 kilómetros de meta. Acabó el peregrinaje del valiente de turno, harto de fajarse contra lo imposible en las interminables rectas de la Vía de la Plata. Hushovd y el Credit querían mantener el jersey oro, del que se despedirán definitivamente en La Covatilla, primer final en alto que estuvo presente en la mente de los favoritos en la jornada de paseo que cerró el cuarto capítulo de la Vuelta. Ningún sobresalto para los 'jerarcas', excepto un pinchazo de Alejandro Valverde.

Otro García, y del Relax, de nombre Jorge, salió disparado apenas alcanzado su compañero. Con viento de cara y acelerones constantes en el grupo, el proyecto se convirtió en imposible, pero esos gestos son de agradecer en jornadas como esta, de puro tedio. Sin un equipo que controlara en los cinco últimos kilómetros, la carrera se volvió loca y así, con una gran marea de corredores en cabeza se presentó el esprint en la capital cacereña. David Millar volvió a meter ficha, como en la víspera, pero los Milram reaccionaron para tomar el mando. El tren azul no descarriló en este viaje y llevó hasta la estación de la victoria al entrañable Zabel, un romántico del ciclismo. Ya tiene un trofeo más para su segundo piso berlinés, exclusivo para guardar los recuerdos de sus innumerables éxitos.
 
El primer final en alto llega con la quinta etapa entre Plasencia y La Covatilla, de 178 kilómetros. Los puertos del Piornal y de Honduras, ambos de primera categoría, y el Alto de La Lagunilla, de segunda, servirán de aperitivo para afrontar la primera dificultad de categoría especial, donde los favoritos ya se verán frente a frente y tomarán posiciones en la general.

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