LD (EFE)
La divisa europea subió a primera hora de la mañana en el mercado de divisas de Fráncfort hasta los 1,1628 dólares, marca registrada por última vez en los primeros días de 1999. El euro inició su andadura en los mercados de divisas el 4 de enero de ese año con un cambio oficial fijado por el Banco Central Europeo (BCE) en 1,1789 dólares. Hacia las 9,30 horas GMT la moneda única había bajado algo debido a la recogida de beneficios y se cambiaba en Fráncfort a 1,1567 dólares.
Desde principios de abril, el euro se ha apreciado un 7,5 por ciento de su valor frente al dólar, ayudado por las dudas sobre la recuperación económica de EEUU y el déficit comercial de este país. Otro factor de presión sobre el billete verde es el precio del dinero en EEUU. Los tipos de interés de la Reserva Federal están actualmente en el 1,25 por ciento, el nivel más bajo de los últimos 40 años, lo que aleja las inversiones hacia mercados con tasas más elevadas como la eurozona.
El secretario estadounidense del Tesoro, John Snow, echó este fin de semana más leña al fuego al apoyar públicamente los efectos positivos para las exportaciones de un dólar débil. En declaraciones a la cadena de televisión norteamericana ABC, Snow afirmó este fin de semana que el bajo valor del dólar "favorece a las exportaciones, que ya están fortaleciéndose". En el primer trimestre de 2003, las exportaciones estadounidenses cayeron en 8.600 millones de dólares (7.400 millones de euros), un descenso que supone la mitad de los tres meses anteriores atribuido, en buena parte, a la depreciación del dólar frente al euro y otras divisas.
El nuevo récord al alza del euro fue, sin embargo, perjudicial para los mercados europeos, que poco antes del mediodía registraban descensos generalizados. Al contrario que para las compañías estadounidenses, la empresas exportadoras de la eurozona salen perjudicadas de la fortaleza de la moneda única, porque sus productos pierden competitividad fuera del área. Algunas firmas, especialmente grandes consorcios alemanes como la automovilística Volkswagen o la farmacéutica Altana, ya han reconocido una bajada en sus ventas y beneficios de los primeros meses de este año debido a la carrera alcista del euro.
Desde principios de abril, el euro se ha apreciado un 7,5 por ciento de su valor frente al dólar, ayudado por las dudas sobre la recuperación económica de EEUU y el déficit comercial de este país. Otro factor de presión sobre el billete verde es el precio del dinero en EEUU. Los tipos de interés de la Reserva Federal están actualmente en el 1,25 por ciento, el nivel más bajo de los últimos 40 años, lo que aleja las inversiones hacia mercados con tasas más elevadas como la eurozona.
El secretario estadounidense del Tesoro, John Snow, echó este fin de semana más leña al fuego al apoyar públicamente los efectos positivos para las exportaciones de un dólar débil. En declaraciones a la cadena de televisión norteamericana ABC, Snow afirmó este fin de semana que el bajo valor del dólar "favorece a las exportaciones, que ya están fortaleciéndose". En el primer trimestre de 2003, las exportaciones estadounidenses cayeron en 8.600 millones de dólares (7.400 millones de euros), un descenso que supone la mitad de los tres meses anteriores atribuido, en buena parte, a la depreciación del dólar frente al euro y otras divisas.
El nuevo récord al alza del euro fue, sin embargo, perjudicial para los mercados europeos, que poco antes del mediodía registraban descensos generalizados. Al contrario que para las compañías estadounidenses, la empresas exportadoras de la eurozona salen perjudicadas de la fortaleza de la moneda única, porque sus productos pierden competitividad fuera del área. Algunas firmas, especialmente grandes consorcios alemanes como la automovilística Volkswagen o la farmacéutica Altana, ya han reconocido una bajada en sus ventas y beneficios de los primeros meses de este año debido a la carrera alcista del euro.

