LD (EFE) Durante la presentación de un informe sobre la competencia en el sector de las tarjetas, la responsable europea de Competencia, la holandesa Neelie Kroes, destacó la fragmentación del mercado europeo de medios de pago y consideró que Visa y MasterCard están "usando y abusando" de esa situación. La falta de competencia, subrayó, la pagan los consumidores y también las pequeñas y medianas empresas, a las que se les aplican comisiones por el cobro con tarjeta muy superiores que a las grandes compañías.
El Ejecutivo de la UE considera que la situación mejoraría considerablemente con acuerdos operativos entre aquellos sistemas nacionales de medios de pago más eficientes y un modelo común de protocolos de comunicación. Tras la publicación de las primeras conclusiones de esta investigación, el Ejecutivo de la UE ha abierto un periodo de consultas de diez semanas (hasta el 21 de junio) para que todas las partes interesadas le hagan llegar sus comentarios. Si los resultados preliminares se confirman, la Comisión se planteará abrir investigaciones sobre casos concretos y también si es necesario modificar la actual legislación sobre medios de pago.
La comisaria reseñó las grandes diferencias de tarifas entre los distintos países tanto para los titulares de las tarjetas –el coste de una tarjeta Visa o MasterCard llega a ser el doble– como para los comerciantes –la comisión por cada compra varía hasta el 500 por ciento con Visa y el 650 por ciento con MasterCard–.
En opinión de la Comisión, las tarifas que pagan los comerciantes por el cobro con tarjeta son, en la práctica, un impuesto sobre el consumo, que encarece las compras una media del 2,5 por ciento en toda la UE. Bruselas hace hincapié en la necesidad de que la UE cuente con un verdadero mercado europeo de medios de pago y asegura que, si se logra hacer los pagos transfronterizos tan fáciles y baratos como los nacionales, el ahorro anual podría llegar hasta los 100.000 millones de euros.
Según Kroes, para un usuario medio de tarjetas de crédito, el ahorro anual con un sistema más eficiente sería de "cientos de euros". El informe no precisa en qué países de la UE la situación es peor, aunque la comisaria afirmó que se acerca al monopolio en Portugal, Italia, Austria, Finlandia y Bélgica y admitió que tampoco en España la competencia está funcionando.
Kroes consideró ejemplos de buenas prácticas a Alemania, donde el sistema de medios de pago está completamente abierto a la competencia, y Holanda, donde la situación ha mejorado tras un proceso sancionador llevado a cabo por la autoridad de competencia nacional. Entre las barreras detectadas a la libre competencia, el informe destaca la integración vertical de muchos sistemas nacionales de medios de pago, lo que impide la entrada de nuevos operadores, especialmente si no son entidades bancarias.
Cita, en concreto, el caso de España y Portugal, donde la misma compañía puede ser la propietaria del sistema de pagos nacional, vender los terminales de cobro y ofrecer la asistencia técnica y financiera a los comerciantes. Además, denuncia que los bancos actúan conjuntamente a la hora de fijar las tarifas que cobran a los comerciantes, en vez de competir, con lo que, en la práctica, ofrecen una única opción a los detallistas.
El Ejecutivo de la UE considera que la situación mejoraría considerablemente con acuerdos operativos entre aquellos sistemas nacionales de medios de pago más eficientes y un modelo común de protocolos de comunicación. Tras la publicación de las primeras conclusiones de esta investigación, el Ejecutivo de la UE ha abierto un periodo de consultas de diez semanas (hasta el 21 de junio) para que todas las partes interesadas le hagan llegar sus comentarios. Si los resultados preliminares se confirman, la Comisión se planteará abrir investigaciones sobre casos concretos y también si es necesario modificar la actual legislación sobre medios de pago.
La comisaria reseñó las grandes diferencias de tarifas entre los distintos países tanto para los titulares de las tarjetas –el coste de una tarjeta Visa o MasterCard llega a ser el doble– como para los comerciantes –la comisión por cada compra varía hasta el 500 por ciento con Visa y el 650 por ciento con MasterCard–.
En opinión de la Comisión, las tarifas que pagan los comerciantes por el cobro con tarjeta son, en la práctica, un impuesto sobre el consumo, que encarece las compras una media del 2,5 por ciento en toda la UE. Bruselas hace hincapié en la necesidad de que la UE cuente con un verdadero mercado europeo de medios de pago y asegura que, si se logra hacer los pagos transfronterizos tan fáciles y baratos como los nacionales, el ahorro anual podría llegar hasta los 100.000 millones de euros.
Según Kroes, para un usuario medio de tarjetas de crédito, el ahorro anual con un sistema más eficiente sería de "cientos de euros". El informe no precisa en qué países de la UE la situación es peor, aunque la comisaria afirmó que se acerca al monopolio en Portugal, Italia, Austria, Finlandia y Bélgica y admitió que tampoco en España la competencia está funcionando.
Kroes consideró ejemplos de buenas prácticas a Alemania, donde el sistema de medios de pago está completamente abierto a la competencia, y Holanda, donde la situación ha mejorado tras un proceso sancionador llevado a cabo por la autoridad de competencia nacional. Entre las barreras detectadas a la libre competencia, el informe destaca la integración vertical de muchos sistemas nacionales de medios de pago, lo que impide la entrada de nuevos operadores, especialmente si no son entidades bancarias.
Cita, en concreto, el caso de España y Portugal, donde la misma compañía puede ser la propietaria del sistema de pagos nacional, vender los terminales de cobro y ofrecer la asistencia técnica y financiera a los comerciantes. Además, denuncia que los bancos actúan conjuntamente a la hora de fijar las tarifas que cobran a los comerciantes, en vez de competir, con lo que, en la práctica, ofrecen una única opción a los detallistas.
