L. D. / EFE.
- Arrieta Zubimendi fue detenido en el país galo en 1986 a raíz de la operación Sokoa en la que la policía descubrió numerosa documentación financiera y operativa y armamento de la banda terrorista ETA. Tres años después fue condenado por un tribunal de París a cinco años de prisión. Estaba acusado de asociación de malhechores y tenencia ilícita de armas. Desde entonces, las autoridades españolas solicitaron en reiteradas ocasiones su extradición. La justicia española le reclamaba por su presunta relación con diversos atentados, entre ellos el que costó la vida al vicealmirante Cristóbal Colón de Carvajal y su conductor en febrero de 1986. Por este acción terrorista Francia dio finalmente luz verde a su extradición a España aunque no se llegó a producir.
Azkoiti quedó en libertad en 1992 aunque permaneció confinado en el departamento de Corbere les Cabanes. Un año después volvió a ser detenido por orden de la juez Laurent Le Vert que le interrogó por su presunta implicación en un atentado etarra cometido en 1985 contra un supuesto miembro de los GAL Clement Perret. La juez decretó que debía comparecer cada dos semanas ante las autoridades francesas. Así lo cumplió hasta 1994, cuando Arrieta Zubimendi pasó a la clandestinidad. El 17 de noviembre de 1998 el tribunal de París le condenó en rebeldía a la pena de cadena perpetua por organizar el asesinato de Pret. En el juicio quedó probado que este atentado, cometido en la localidad castellonense de Benicasim, fue obra del comando itinerante de ETA.
Azkoiti quedó en libertad en 1992 aunque permaneció confinado en el departamento de Corbere les Cabanes. Un año después volvió a ser detenido por orden de la juez Laurent Le Vert que le interrogó por su presunta implicación en un atentado etarra cometido en 1985 contra un supuesto miembro de los GAL Clement Perret. La juez decretó que debía comparecer cada dos semanas ante las autoridades francesas. Así lo cumplió hasta 1994, cuando Arrieta Zubimendi pasó a la clandestinidad. El 17 de noviembre de 1998 el tribunal de París le condenó en rebeldía a la pena de cadena perpetua por organizar el asesinato de Pret. En el juicio quedó probado que este atentado, cometido en la localidad castellonense de Benicasim, fue obra del comando itinerante de ETA.
