L. D.
- Ángel Acebes ya tiene sobre su mesa el informe preliminar que encargó a una comisión de expertos para evaluar la posibilidades de este anuncio. El texto, elaborado por magistrados, jueces, fiscales, abogados, catedráticos y políticos, revisó la validez del sistema de penas del Código Penal y aconsejó aumentar la pena máxima de cárcel de 30 a 35 años. Una medida que afectaría, sobre todo, a los terroristas. Según publica el diario
El Mundo
, esta comisión se volverá a reunir después de las vacaciones para concretar sus recomendaciones delito a delito. Si advierten que las penas no son proporcionadas a su gravedad, propondrán su endurecimiento.
El dictamen final no tiene carácter vinculante para el Gobierno pero si se tienen en cuenta las últimas declaraciones de José María Aznar a raíz de la petición desde distintos colectivos de introducir la pena de muerte, es previsible que el Ejecutivo respalde el estudio y aplique los cambios oportunos. Aznar aseguró entonces que su gabinete “estudia y reflexiona” sobre la posibilidad de aplicar penas más severas a los terroristas. El primer dictamen de la comisión de investigación, basado en el análisis de las disposiciones generales del Código Penal, ha propuesto al Ministerio de Justicia la modificación del artículo 36 para aumentar a 35 años la duración máxima de la pena de prisión. Será en septiembre cuando este reforma se aborde en profundidad y el ministro se reúna con los presentantes de la comisión para escuchar su postura.
El Mundo añade que la reforma se abordará en un momento en que destacados terroristas están recobrando su libertad después de haber cumplido sus penas. Destaca el rotativo que los excarcelados fueron condenados a finales de los 70 y principios de los 80 y que por tanto se rigen por el anterior Código Penal, el de 1973. Sus disposiciones permiten que etarras que fueron condenados a más de mil años de cárcel, en algunos casos, no pasen en prisión más de 22 años. Esta circunstancia cambia para aquellos que ya han sido juzgados con el Código vigente, aprobado en 1995. Aunque los dos fijaban una pena máxima de 30 años para los terroristas, el primero permitía la redención automática de penas por el trabajo, a razón de un día menos en prisión por cada dos de faena carcelaria, además de la redención extraordinaria por estudios, desde cursillos de informática a carreras universitarias, siempre que se demostrase su aprovechamiento. Esto ha desaparecido en el texto del 85 y ahora, el Gobirno de Aznar estudia la posibilidad de endurecer todavía más las penas y fijar el tiempo máximo en prisión en los 35 años.
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El dictamen final no tiene carácter vinculante para el Gobierno pero si se tienen en cuenta las últimas declaraciones de José María Aznar a raíz de la petición desde distintos colectivos de introducir la pena de muerte, es previsible que el Ejecutivo respalde el estudio y aplique los cambios oportunos. Aznar aseguró entonces que su gabinete “estudia y reflexiona” sobre la posibilidad de aplicar penas más severas a los terroristas. El primer dictamen de la comisión de investigación, basado en el análisis de las disposiciones generales del Código Penal, ha propuesto al Ministerio de Justicia la modificación del artículo 36 para aumentar a 35 años la duración máxima de la pena de prisión. Será en septiembre cuando este reforma se aborde en profundidad y el ministro se reúna con los presentantes de la comisión para escuchar su postura.
El Mundo añade que la reforma se abordará en un momento en que destacados terroristas están recobrando su libertad después de haber cumplido sus penas. Destaca el rotativo que los excarcelados fueron condenados a finales de los 70 y principios de los 80 y que por tanto se rigen por el anterior Código Penal, el de 1973. Sus disposiciones permiten que etarras que fueron condenados a más de mil años de cárcel, en algunos casos, no pasen en prisión más de 22 años. Esta circunstancia cambia para aquellos que ya han sido juzgados con el Código vigente, aprobado en 1995. Aunque los dos fijaban una pena máxima de 30 años para los terroristas, el primero permitía la redención automática de penas por el trabajo, a razón de un día menos en prisión por cada dos de faena carcelaria, además de la redención extraordinaria por estudios, desde cursillos de informática a carreras universitarias, siempre que se demostrase su aprovechamiento. Esto ha desaparecido en el texto del 85 y ahora, el Gobirno de Aznar estudia la posibilidad de endurecer todavía más las penas y fijar el tiempo máximo en prisión en los 35 años.
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